jueves, 17 de mayo de 2018

Panamericana



El tiempo escurre entre las rendijas
de nuestras manos,
el momento presente es un paño
húmedo con el que limpio
el polvo de ayer.
Ahora que lo pasamos tan bien,
traduzco cada minuto en centímetros,
hay cinturas tan peligrosas
como La Panamericana
pero qué bien esta jungla,
y perdernos sin necesidad de encontrarnos.

El tiempo escurre
en el sudor de las resacas
de las que intento no hacerme cargo.
Las sonrisas y la timidez
se diluyen en el cerebro
como droga
y por eso no puedo parar.
Mi seguridad etílica que engaña,
yo también tengo miedo,
y tengo dudas,
y no sé hacerlo de aquella manera,
pero qué bueno morir en el intento.

Escurre en el aliento bajo las sábanas,
el cansancio al que no se le da tregua,
pensar con hambre,
atacar siempre a la yugular.
No perder la oportunidad
de poner el listón lo más alto posible,
la próxima vez que me lo proponga
el tiempo escurrirá en cascadas
y pasarán noches y días
y habré conducido un millar de kilómetros
para
al final del camino
descansar.

Quizás no fuera para tanto,
pero dio para mucho
o
aun puedo seguir atravesando el tiempo
a nado.
Recuerda:
el miedo solo es un reto más
que conquistar.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Thanks U.



Nadie sabía quién era hasta
que una noche escapó para siempre.
Bebimos cervezas
y nos abrazamos felices
porque las cosas cobraban sentido
por fin.
Puedes oírle hablar
pero aun no tiene voz
y puedes olisquearlo
hasta morder si quieres también.
Le pusimos nombre en alto
mientras estábamos borrachos,
y lloramos y celebramos
que una nueva vida
iba a comenzar.

Él se droga de mi mano,
hunde sus pensamientos
en mi almohada
y ahoga con mis dedos las gargantas
de las mujeres a las que yo abrazo.
Tiene mis ojos,
heredó también la forma
de mi sonrisa
cuando les sonrío a ellos.
Tiene, también, miedo y dudas
y a todos y todas se las va a terminar
comiendo.

Le molesta oír su nombre
en las voces de los demás,
dónde está su cara,
dónde su espalda,
dónde las piernas con las
que escapa sin sentirse del todo
en libertad.
Nadie sabía quién era
pero yo sí.
Vivió entre mis indios,
fue un pirata más,
trepó cada tejado que se le puso delante
para llegar hasta donde quiso.
Ahora aparece y nos emborrachamos,
me mete en baños,
le habla a chicas,
le dice a mis amigos que los quiere
y ellos lloran
y somos felices todos juntos.

Yo lo abrazo cada vez
más a menudo,
y le digo
gracias por tu paciencia de guerrero.
Y gracias a quién lo conoce
por tanto, tanto, tanto
amor
real,
amor
desinteresado.

Él es un valiente
pero ustedes son mis
héroes.

martes, 10 de abril de 2018

Algo se nos quedó en Madrid.




Me fui de Madrid sintiendo
que algo de mí se quedaba allí.
Me quedé en aquella despedida,
en un dolor tan hondo
y desagradable que aun sangra.
Me quedé dentro de toda una tristeza
que amarga y asfixia tanto
que no me deja llorarte.

Madrid se quedó con lo que fuimos,
en aquella puerta del 77.
Tú que sigues allí
piensas que huí,
que escapé de todos esos recuerdos,
que me llevé lo mejor de las dos,
y que es injusto.
Quiero que sepas que nada
compensa esta miseria,
pero nos reconstruiremos
y volveremos a sonreír
sin creer que una parte siempre será
de la otra,
dejaremos de pensar también
que no tenemos derecho a ser felices
si no estamos juntas
en una ciudad que nos devoró
las entrañas,
nos mató literalmente.

Madrid se quedó con la estúpida
egoísta que fui contigo.
Volver no siempre es fácil,
y menos con esta nube de abandono
sobre mis sesos.
Con tu cara diciéndome adiós
desde la acera.
Lloré mil años durante una noche,
y nadie lo vio,
como el resto de veces que siento
que me muero sin ti.
No fue suficiente la tristeza que disfrazo
que también quise arroparme con la tuya,
borrar tus lágrimas.

Madrid se quedó con mis sueños
de grandeza,
ahora soy incapaz de cerrar los ojos
sin verte en aquel portal
aguantando el tirón,
viéndome marchar.

Claro que llegamos tarde,
aprendiste todo lo que pude enseñarte
en un poema
y me siento tan orgullosa de ti
que también lloro de felicidad.

Madrid se quedó contigo
sin mí,
yo vivo en la isla que vio
nuestra mejor versión,
envuelvo en papel de regalo
todos nuestros recuerdos.
Aun te veo llorar
cuando cierro los ojos,
y puedo traer de vuelta
la sensación de abrazarte,
el olor de tu piel,
lo suave que es,
y dejo caer estos versos sobre ti
como si fueran lágrimas,

siento no saber llorar de otra manera,
mi amor.

lunes, 2 de abril de 2018

2 de abril (3.4.17)


Hace un millón de años que el pájaro azul
se fue.
Un millón de años que mis manos
se embarraron de rojo sangre
y mis intestinos rugieron de rabia.
La cuenta atrás
de un espejo
que mostraba lo peor de mí,
y un millón de años
desde que eligieron
por mí
sin preguntar.
Este cuerpo hecho de dudas,
los pelos de mi cabeza,
las manos en mi ojos.
Yo nunca tendré vientre
porque hace un millón de años
murió la niña
que pedía deseos
por la ventana de su habitación.
Nunca tendré el deseo
ni me elevaré por encima de todas las cosas
hermosas
porque yo nunca
nada de eso.
Hace un millón de años
que se escapó
ella y todas las demás oportunidades.
Quebró mi voz,
dejaron de aparecer en sueños.
No te puedo decir lo que soy
porque te conozco demasiado.
Un millón de años que
lucho desde entonces,
que no encuentro el camino
porque desapareció
con tu estampida,
un millón de aniversarios de mierda
que no merecen ser recordados,
pero
justo hace un millón de años
me hice mujer sin
yo quererlo
mientras tú te ibas,
te olvidabas de salvarme,
sin despedirte,
un millón de años
que la vida es difícil
porque no te puedo ir a llorar
las penas y alegrías,
de esta que soy yo
sin ti.

viernes, 16 de marzo de 2018

La arena y la cal.




Siempre abrazaré y castigaré
a partes iguales
a todas las que fui
con todas las que estuvieron.
La que se dejaba llevar,
la del paso en falso que le costó
un verano feliz.
La que te quiso para siempre,
la que se arrepiente de aquello
que pasó
o
no.

Sonrío a la valiente hija de puta
que consiguió lo que se propuso,
y a la que quiso tirar la toalla
al ver cómo los demás llegaban a meta
menos ella.
Le tengo cariño a la envidiosa,
lagartija huidiza,
la que reventó todas las fiestas,
la que prefirió quedarse en casa,
la que te mintió mirándote a los ojos,
o la que ocultó tanto dolor
que creíste crecer entre felicidad
y primaveras.

Quiero a la que quiso hasta doler,
hasta querer morir derretida sobre
tristezas y depresión.
La que luchó hasta el final
sintiéndose perdedora,
cansada
pero feliz.

La que nunca será para ti,
la que dejó tantas cosas atrás
que tuvo que construirse una y otra vez.
La que escribió cosas que nunca leerás,
la cobarde hija de puta
que no supo cómo continuar
y se fue.
Adoro a la que vigila entre la maleza,
la que ataca a la yugular,
la que no puede verte sufrir.
Detesto a la que se autocensura,
la que se siente incómoda
pero en casa,
la que necesita un lugar
al que echar de menos.
La que dice que está de puta madre,
todobiendeverdad,
y todo bien de verdad
menos yo.

Quiero a la parte de mí que fue segura de sí misma,
de la misma manera que quiero a la que se sintió
tan fuera de lugar que casi salta del coche en marcha.
Beso muy fuerte todas las veces que sentí que me
rompían el jodido corazón,
y aplaudo haber conseguido seguir adelante sin odiarme
demasiado.

Algo que no me perdonaré
es elegir ser quien no quiero ser,
sigo intentando vencer la ansiedad,
el pánico a los espejos,
la vida que pude haber llevado
y al final
sigo al borde,
imaginando la caída que lo hubiera cambiado todo
y
no.

Abrazo y castigo a esta que detesta
algunas partes de su piel.
La que se siente infiel,
frívola,
manipuladora
y ególatra,
la que dejó de quererte para siempre,
la que se sintió dolida y engañada,
besaría a aquella que fui
cuando me pusieron los cuernos,
y le diría que nada es tan importante.
La que quiso volver
solo por ver envejecer a sus abuelos
como ellos la vieron crecer.

Quiero cada una de las que fui
con cada una de las que me amaron.
A pesar de las cosas que nunca me atreví a confesar.
Ahora,
a destiempo
pero en este momento del presente,
que sepas que me abrazo y castigo,
y nunca sé muy bien por qué cada cosa,
ni si quiera, por dónde empezar,
y aun así
todobiendeverdad
y todo bien
de verdad.

jueves, 18 de enero de 2018

Encantada de conocerte.


Miro dentro de mí:
hay un hueco bastante grande
entre mi pecho y mi estómago.
¿Era ahí donde vivías?

Me siento incapaz de romper la membrana
donde se guardan las sensaciones,
voy a gritar en mitad de la noche,
voy a hacer jirones la oscuridad
y aun así
seguiré sintiéndome vacía.

Todas las copas de ron,
las caladas al frío de la calle,
los bailoteos,
ese chico tan simpático de la discoteca
a las cinco de la mañana,
me dan igual.

La lluvia,
el sonido del viento
a través de mis tímpanos.
El puto insomnio de mierda,
ha vuelto
y yo lo dejo estar,
no quiero luchar más.

Estoy en el punto
donde todo puede pasar,
romper la barrera del sonido,
reconstruir las luces de un caleidoscopio,
terminar de empaquetar nuestros recuerdos,
¿Dónde vivirás ahora?
Si no es aquí.

Dentro de mí
hay una tía bastante sensata,
que no sabía que existía.
Ha roto todas las fotos que no nos haremos
para dejarme respirar tranquila,
me ha practicado una traqueotomía
justo en mitad del océano que es
nadar sin serotonina,
ha roto con todas las costumbres de
esta que era yo contigo
y ha dejado mis paredes completamente blancas.
Me ha dado un lápiz
y me ha dicho que empiece,
sin prisa,
con calma.

Que nadie espera ya por mí.

Y la verdad,
se hace raro sentirse así.
Hueca
pero en construcción.
Como si supiera en qué lugar
va cada trozo,
sin desesperarse,
sin agobiarse,
sin sentirse mal.

Me miro al espejo,
la tía sensata que vive dentro de mí
soy yo
por fin.

Una pena no habernos conocido antes.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Último poema del año.


Hay una isla en la que siempre seremos nosotras,
surcando el miedo de la mano,
sonriendo para que yo pueda tocar una serenata
en cada diente
de esa sonrisa que mata.

He ido saltando balcones
porque era un gato y las vidas que me sobraban
no eran contigo,
he maullado durante un millón de años
para que lamieras mis heridas callejeras
y
me he sentido tan enferma que no he sabido
pedirte explicaciones.

Yo te daré las mías:
te quiero tanto
que en el incendio imaginario
de tus hipótesis
yo solo tendría ojos para ti.

Surcaría este mar solo si tú me lo pidieras.
No me quiero imaginar una sola tristeza
haciéndote llorar.
Eso es amor, creo.
Lo pudimos hacer mal.
Pudimos haberla jodido una y mil veces
pero a estas alturas,
en este último balcón,
creo que no he podido amar a nadie como a ti.
Con esta necesidad de verte feliz,
de protegerte hasta cuando era yo quién más lo necesitaba.
Un amor construido, derribado y vuelto a resurgir,
un amor que duele ahora
cuando el tiempo me da una tregua
y resuenas en mi mente.

¿Qué pasará ahora que no nos tenemos?
¿Qué haré con el café que sobrará del desayuno?

Estate tranquila,
siempre estará esta isla
en la que reímos felices,
descubrimos nuevas maneras de molestarnos
y apostamos cosas absurdas.
Yo estaré tranquila,
sé que gané en el juego de quererte,
aunque me riñas por ser tan así.
Quiero que sepas,
que solo compartiría mi soledad contigo,
porque
me gustaste desde el primer día
que te cruzaste en mi camino,
y no imagino un mundo,
una isla,
un segundo
en el que dejes de hacerlo.

Te quiero
desde esta isla que te mira a lo lejos


y te extraña.

sábado, 11 de noviembre de 2017

No quiero.


No quiero meter toda nuestra vida
en cajas de cartón.
Toda nuestra vida,
en el recibí de una fianza.
No quiero despedirme,
ni olvidarme una camiseta
entre tu ropa.
No quiero sentirte tan lejos,
ver tus manos y encontrar en el frío
tu indiferencia y tu dolor.
Yo no puedo hacer nada ahí.

Me siento incapaz de
imaginarme sin ti,
incapaz de creer que esto
que me hace llorar
sea solo porque nos acostumbramos
demasiado.

No quiero que pienses
que no lo tengo claro.
No quiero marearte.
No quiero que lo pases mal.
Es solo cuando estoy a solas,
que mi cerebro necesita llorarte,
digerir un duelo raro,
un duelo vegetal,
un duelo en stand by.

No quiero marearte
pero aquí, en este sofá
te echo de menos
y busco alguna manera
de arreglar las cosas.
De estar bien,
de juntar nuestras
caras y nuestras sonrisas.

Nos echo de menos.

Y no quiero hacerlo.

No quiero:

A estas dos que somos ahora.
Silencios vacíos y angustiosos.
No quiero no reflejar amor en tus ojos
mil
color
es
.

¿Cuántas oportunidades está bien
malgastar
olvidando todo lo que nos queremos?
Por qué ya no me encuentro tras de ti,
por qué ya no sé quiénes somos.

Por qué tú y yo ya no podemos
en vez de querernos.

Querernos tanto que no duela,
bailar en la cocina
prohibir el frío en los pies,
preparar el desayuno,
tus besos de buenasnoches/buenosdías.
Dónde estás
y por qué ya no quieres

a esta gilipollas que te escribe
a destiempo,
esta que no quiere

que todo muera,

¿Quién perseguirá a Benijo entonces?

miércoles, 7 de junio de 2017

Desde la grandilocuencia.


Despedirme de ti
siempre termina convirtiéndose
en una cuestión de luto,
el duelo de ir a por pan mientras haces la siesta,
el duelo de meterme en la ducha
sin ti,
duelo de las ocho horas en las que trabajas
y me dejas sola,
vacía,
sin ti.

Has construido un fuerte
en cada parcela de mi vida
y vives en armonía con la versión de mí
misma que más me gusta ser.
Que soy.

Tú y yo
que hemos recorrido tanto
y tan pedregoso camino.
Tú que te volteas y me dices Anita,
yo que me desmorono,
pierdo la oportunidad de comerte la boca
a floridos y ruidosos besos,
húmedos y exhibicionistas,
callejeros y gatunos besos.

Tú que me permites amarme
y engrandecerme
sin dejar de clavar mis pies a la tierra.
Yo que no sé ser de otra manera
que no sea la de hacerte feliz
desde la inercia.
De proporcionarte el millón de carcajadas
que te hagan envejecer en arrugas de
amor y felicidad.

Este amor recompuesto,
consensuado,
construido,
dialogado.
Este amor diario,
de pequeños gestos,
de notitas de amor entre la lista de la compra,
de cotidianidad
y
alevosía.

Este amor que sigo sin creerme
cuando me pides un beso
y yo sonrío
y siento que sigo en aquella habitación
creyendo que todo es un sueño.

Gracias por esta vida que me das,
mi amor.
Por ser la comodidad
y la diferencia.
La ansiedad por separación
de las doce de la noche:
no te vayas a dormir nunca más
sin mí.

Por los detalles que creía normales
hasta que tú los engrandeciste y
los hiciste aparecer ante mí.
Por las carcajadas mi amor,
por las peleas a muerte,
las heridas de guerra,
los juegos sucios,
las normas de las que no nos hacemos cargo,
por los platos que te tocaba limpiar a ti,
por tu paciencia finita,
por tu sonrisa magnífica y
por los besos que aun te quedan por dar
a todos mis pájaros de colores.

Después de esto,
y aunque no sea suficiente,
comprenderás
que despedirme de ti,
desde la primera vez que tuve que aprenderlo,
hasta mañana por la mañana
cuando me des un beso de buenos días
y te marches,
la casa parecerá un funeral
hasta que te vea aparecer por la puerta
comiéndote a besos a Benijo,
y sonriendo de todas las formas que tienes de hacerlo:
ojos
boca
beso beso beso.


Te quiero.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Poema del NO.



Las cosas que me van vaciando
a lo largo de los días
me llenan por otro lado
de rabia
frustración e injusticias.
Contaminan mis ganas y quiero borrar
cada centímetro de vida que brindé
a personas amargadas,
insulsas,
irracionales y manipuladoras.
Me siento bien a medias,
cuando sé que sigo siendo la misma
persona defensora de lo imposible
a pesar de los reveses,
de las complicaciones innecesarias,
de las formas abruptas y desquiciadas 
y temo algún día perder la magia
que me hace ser como me gusta ser.

Huyo de manchar mi lengua con
ejercicios de autocompasión
pero tengo miedo muchas veces.
Hoy me han llamado cobarde
y me ha dado igual:

Sé que no es verdad.

Las palabras solo hieren
cuando pueden y no cuando quieren,
cuando revolotea el respeto sobre nuestras sienes
y no cuando se ha ido volando
asfixiado y amargado.

Hoy me han llamado vaga,
mala profesional,
maleducada,
y poco comprometida.
Y no me duele en absoluto
porque sé de dónde provienen,
pero me hastía tener que luchar siempre
en contra de un sistema
mal planteado
y
muy mal ejecutado.

Mi barco a la deriva,
me llevan los gestos de amor
de lo que me describe:
yo soy buena,
yo soy fuerte,
yo soy la mejor cada día.
Y si eres incapaz de verlo
y si eres incapaz de lidiar con ello,
y si tienes que usar la mentira
para hundirme y humillarme,
que sepas que no vas a poder con
alguien que ha nacido con
tantas ganas de volar
que al final lo ha conseguido.

Y a pesar del miedo,
la indefensión más que aprendida
y la incertidumbre,
un SÍ siempre valdrá más que todos tus
putos,
desquiciados,
maniacos,
manipuladores,
absurdos,
irracionales,
y sobre todo
cobardes

NOES.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.