viernes, 6 de junio de 2008

Color a ti.

Blanco y negro.
Una estación gris.
Su pelo se movía con el viento y que le voy a hacer yo.
Una maleta, una vía, un tren, un viaje sólo de ida.

-¿Volverás?
-Quizás.

Nunca una palabra me hizo tanto daño.
Ahora la espero. Una azotea, un cielo, unas nubes: rojo, azul y blanco.
A la noche siempre se nubla todo, incluso mis pensamientos.
Y su pelo.
Negro.
Dorada su piel y calma la sed de guerra una cerveza.

Te quiero.

Verde.

Y aquí también.

Son mensajes secretos que con colores pinto para que al mirar el mundo tú ni te des cuenta. Y en casa, encima de todo lo que tengo y debajo de todo lo que perdí, te escribo un verso en forma de silueta. Tú silueta en mi pared de colores. Juegos de luces, de veces.
Unos labios color vida.
Una espalda color río abajo sobre una tarde naranja.

Quizás mañana te vuelva a pintar rodeada de gente, con luz por todas partes, con ganas de darte, ganas de amarte. Y aquí me paro.
Asfalto quema, es amarillo, verde, azul y rojo. Fuego.
Negro.

Todo es negro cuando no te tengo. Tú me haces soñar en sueños, cierro los ojos y al mundo se le caen los argumentos. Llenas de color cada parte de canción en la que ya ni te veo. Llenas de pinceladas dulces el crujir de las horas en invierno.
La lluvia de hojas en otoño. Los días que pasan y me paran los recuerdos.
Todos aquí dicen que me estoy volviendo loca, pero lo cierto es que después de todo y de todas… es mejor sentirse así y pensar diferente, porque tú todo me lo haces ver.
Me cuesta dormir por las noches, por si me roban el recuerdo de los besos, por si viene el tiempo y me destroza. Te llevaste mi caparazón porque hacía frío y ahora solo tengo vergüenzas encima de cada baldosa.
Sí.
Quizás solo sea el miedo a perder el orgullo. De que te rías de mí.
O quizás sea mentira.

-Espera…
-Espero.
-¿De qué color son las mentiras?
-Color reflejo.
Y quizás la última vez que te bese, el mismo instante en el que no te vuelva a ver más, las partidas sin pañuelos blancos, el tabaco a medias entre mis labios y mi mal acostumbrado nervio, sea inevitablemente triste y tierno.
Tú no fumas.
Eres demasiado perfecta como para rebajarte en ciertas circunstancias.
Luego, mirando al cielo, con un cigarro entre unos dedos, los tuyos, entenderás cuando te dije aquella vez que el cielo, las alturas y tu pelo, dan ganas de comerse el mundo a bocados y ganas de fumar por no poder hacerlo.

Ayer sonó el teléfono:

-Te echo de menos.

Yo solo te hago, te creo y luego, si el lienzo me sale mal, te echo.
Techo.
Verde.
Manos.
Negras.
Es el vacío. Lo sé.

El aire que ahora mismo nos interrumpe es incluso más impenetrable que las distancias tortuosas, los edificios, los muros y murallas. Las carreteras de humo y hierros, la lluvia de junio.
Estamos en pleno junio y tú te has vuelto color atardecer.
Que pena que estemos tan lejos.
En la otra punta del mundo amanece y allí estoy yo.

-Te espero.
-¿Preguntas?
-Afirmo.

Violeta se queda mis labios, mis ojos, mis dedos.
Lejos es la palabra.
Los colores fríos siempre nos quedaron bien a los poetas del dolor y el olvido.
Nos bañamos en mares de recuerdos donde flotan fotografías muertas y me ahogo, porque jamás me enseñaste a sobrevivirte.

Y ahora soy yo la que coge el teléfono y te canta en solo de llanto un te echo tanto de menos que me cuesta respirar. Y me exagero a base de exageraciones.
Dramatismos a parte, esto solo es un simple escenario y yo un simple telón.

Ciérrame y vuelve a irte por donde mismo viniste.

Color a viejo, fotografía llena de polvo y todo igual.
Tú, una estación, yo, tus maletas y un tren.

Ya está…
Te has ido.
Ahora me voy yo.

3 comentarios:

Trouble dijo...

Por fin te leo de verdad y me encanta

Molly Earnshaw dijo...

dejame contarte que me encanta como escribes!


;)




en el fondo, sabes que te quiero:)

Molly Earnshaw dijo...

perraca
que oBSISHON por el GREEN

xD
a ver si encuentro algo verde mio
y te lo regalo
en plan te amo ana(L)


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.