martes, 22 de julio de 2008

Ahora, antes y siempre.

Detrás del pasado
siempre quedan preguntas
normalmente sin respuestas,
o muy difíciles de adivinar.
Y creo que eso es lo bonito de todo,
que yo jamás pueda saber que hay detrás
de esos ojos
pero sin embargo,
saberlo todo.

Hoy quise cambiarme
por la Ana de antes.
La chica aquella
que daba todo y más.
La loca enamorada
que tocaba, besaba, amaba
sin cadenas,
sin ataduras,
sin miedos.

Quise hacerlo porque
era lo que realmente te merecías,
tú y tu piel,
tú y tus labios.
Tú y tú y tú,
y nadie ni nada más que tú.

A veces pienso que esto
es un regalo, sabes…
Que era lo que necesitaba,
el camino que debía coger sin querer
queriéndolo con todo mi alma.
Yo que pensaba
que no serías ni tan valiente,
ni tan eterna
y resulta que entre palabras
acabo pecando más yo que tú.
Por eso me llamo poeta,
y lo veo como el mayor defecto.
Por eso odio hablar y pensar en verso,
que todo sea una metáfora,
una ironía,
y un adiós que quise continuarlo
hasta una cama.

Cierra los ojos y confía en mí.
Yo jamás lo haría,
y quizás ese sea el problema,
la ecuación que muestro
y luego temo a que alguien
la resuelva.

Pero qué coño importa un número,
si tú sabes cuando miento,
cuando siento
y cuando pienso.
Si tú me conoces tanto que hasta
me atraviesas.

Y ahora para qué quieres que te diga
que no sé qué decirte.
Si se me amontonan las palabras,
las promesas
y las ideas.
Cómo quieres que piense
si lo único que hago es mirarte.

Te memorizo cada lunar
como si fuera la última vez
que te viera
y me da miedo
que te conviertas en las otras,
en las tantas,
en todas esas madrugadas baratas
y vacías.
Pero no por ti,
sino por mi.
No porque pase de verdad
sino porque todas aquellas
rompieron cada cachito de mi ser
sin darme cuenta.
Y ahora estoy rota.
Tan rota que necesito que me cures.
Necesito que mis palabras
no sean ni las mismas,
ni con la misma intensidad,
ni para esas malditas noches
que no valían ni una milésima
de lo que tú significas en mi vocabulario,
en mi boca,
en mi vida.

Ojala pueda dejar a un lado
todo el escepticismo que tengo guardado,
y sea la Ana que corre veloz,
intentando aprenderse de memoria
todos los susurros del viento
para luego,
cuando nos callemos,
cantártelos en formato cariño,
en formato beso,
en formato
te
quiero.

Y no quiero morir por la voz,
no quiero morir de apellido poeta,
no quiero romper cada pasito que hemos dado
hasta llegar hasta aquí…
Donde tú me sabes
y yo te intento.

Y ya está…


3 comentarios:

vanilla sky dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Safo dijo...

ays *_* quiero una novia, que me mire a los ojos, que abandone su vida por mi, que me quiera y que sea cariñosa (8).

Me los estoy leyendo, todos los versos, todos, molan

Anónimo dijo...

Voy a tener que enseñarte algún escrito mío, porque empieza a darme vergüenza el verme escribiendo lo que tu escribes para hacerlo tan mío como tú lo haces.

Lo siento, pero es tan bonito que me supera.

Pero tú tranquila,
cierra los ojos
y confía en mí.
Aunque yo...
nunca lo haría...

Gracias.
lecquiogros@hotmail.com


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.