martes, 15 de julio de 2008

Con.tratos


-Hagamos un trato.
-De acuerdo ¿de qué se trata?
-Tú me vas a querer todo el rato.
-¿Ese es el trato?
-Y yo te voy a querer todo el rato. Cuando yo deje de quererte, tú dejarás de quererme.
-¿Así de simple?
-Simplísimo, solo que yo no te voy a dejar de querer jamás.
-¿Jamás?
-Jamás.
-Vale
-¿Vale?
-Sí.

Me firmó por toda la piel besos que decían sí. A todas horas sí. Siempre sí.

Y luego se marchó.
Dejó algo de perfume para cuando me fuera a dormir y su hueco en la cama. Se llevó casi toda la ropa de los tres cajones de los que se había apropiado y cogió también su cepillo de dientes.
En mi peine aun quedaban sus cabellos recordándome que los tratos nunca se deberían romper.
Aquella tarde, ella rompió algo más que un trato.

-¿Por qué te vas?
-No quiero estar aquí.
-Yo tampoco.
-Entonces vete tú también.
-No puedo.
-¿Por qué?
-Aquí están todas mis cosas, mis recuerdos, mi vida.
-¿Y no te cansa?
-No.
-Entonces no quieres marcharte.
-No puedes irte.
-¿Por qué?
-Hicimos un trato.

Ella se calló. Me miró. Su última mirada. Luego sentenció:

-Yo no firmé ningún papel.

Yo me callé porque no sabía como decirle lo que luego escribí por toda mi piel, por toda mi habitación, por todas las calles donde paseé a su lado.

Un beso vale más que cualquier contrato.
[Foto viejísima, por cierto.]

3 comentarios:

Anónimo dijo...

que bonito ani :)

tu y yo tenemos un trato que más que un rato durará hasta que se acabe el universo.

y espero qe no sea el jueves!

te quiero (L)(L)

Molly Earnshaw dijo...

Por eso te digo que no hay que prometer.

vanilla sky dijo...

para que veas lo que hago por amor, cara de ano!


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.