jueves, 24 de julio de 2008

Costumbres y más cosas.

Pero me acostumbro fácil…
O quizás me haya dejado acostumbrar.
No sé.
En todo caso,
tu saliva me resbala los malos días,
y también,
digamos que nos hemos acomodado
en esta parte del colchón.
Que al alcohol lo único que le falta
son tus labios
y a mis día un poco de todo.
Que las noches sean más largas
y que pueda dormir si no es tu cuerpo
la mitad del mío,
pero todo es imposible
si las metas que me marco
están en otras galaxias.
Todo es imposible
si no te veo,
si no te sonrío,
si no me paro.

Y ahora que me paro
he visto caerse de mis labios
todos esos versos
que recojo del suelo
durante el día
para luego regalártelos.
Me he quedado muda
del susto
y el miedo siempre lleva un sin
como las cervezas.

Quiero que tú seas mi calor,
mi frío,
mi tempestad y mi calma.
Que la vida se resuma a tus manos
en mis manos,
a mis dedos
por tu piel corriendo.
A un solo de tu voz
a sola y a oscuras.

Besar del revés
con la vida haciendo el pino.
Cosas de las que solo tú podrías saber
y me miras.
Me comes y me absorbes
en cada pestañear
y yo en persona que no sé…
Que los cuentos
me piden explicaciones
y yo que me dedico a alquilar
corazones
a precio de razones.

Dame una sola
para renunciar a ese sabor.
Solo una
y yo,
entonces,
me tendré que acostumbrar del todo.

A ese crujir de huesos,
a ese pelo entre mis labios,
a esa espalda de mil caminos distintos.

Ahora encontremos la palabra perfecta,
y murámonos en un beso.

Déjame decirte todo eso,
con solo cerrar los ojos,
atropellarte los pensamientos
en cada golpe de labio,
en cada romper de cuerpos.
Somos mar y viento
y quisiera navegarte
durante todas las horas de mi vida
y al mismo tiempo,
irme acostumbrándome
poquito a poco.

Poquito a poco.


4 comentarios:

Molly Earnshaw dijo...

son esas las costumbres a las que vale la pena acostumbrarse.


a vivir en otros labios
y comertelos
y soñarlos
acostumbrarse a la vida en otros ojos
y a mirarlos
y a recordarlos.










borda esos versos que se te caen
en poesías de blog
que suenan mejor
que cuando están en el suelo









poeta barata, te quiero:)

roouus dijo...

A veces cuando te leo me duele algo dentro de mi. Me cuesta llegar hasta el final, siempre me pregunto si podré terminar. Al final ganas tu y yo me quedo con un trocito de mi corazon de porcelana esparcido por las teclas.

un abrazo

Anónimo dijo...

ya te dije yo que las personas son animales de costumbre...

Safo dijo...

(L)


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.