lunes, 28 de julio de 2008

Imperfeccionistas*

Solo hay una cosa que no soporto en este mundo:

Que cuando algo sea insuperable yo quiera y necesite saber que no hay nada imposible. No hay límites y si los hay, quiero encontrarlos y romperlos como a una hoja de papel.
Quiero más y más, a cada instante. Si este ha sido el mejor segundo del día quiero que el siguiente sea aun más y más increíble y me canso.
Me canso de seguir siendo la mediocridad con patas y quedarme en la mitad de todo.

Ahora lo bueno de esto, es que en la mitad de todo siempre estarás tú, de apellido sublime, dibujándome en la piel precipicios e infinitos tendiendo a nosotras dos.
Funciones que suben y luego por la noche, déjame bajarme hasta el inframundo, a recoger almas, a gritar de desespero que te quiero, que quiero que estés conmigo más tiempo, todo el tiempo.
Y todo ese mal rato… porque si algo es insuperable siempre querré que sea aun más y más genial.

Es terrible saber que algo roza la perfección y solo por ello ya es perfecto y querer agarrar todo ese conjunto de genialidades y tragártelas, empacharte, no saciarme con unas gotas… Necesitar la botella entera.
Emborráchame entonces, déjame vomitando las penas y las glorias, desnúdame y báñame en un mar de ideas frías, asústame y así quizás me sepa a mucho un par de gotas.
Y así quizás no tenga la necesidad de seguir drogándome de ti.
Lo más seguro es que acabarás convirtiéndote en mi delirium tremens.
En mis cien años de soledad y mi mañana soleada. Serás todo eso por que yo lo necesito. Lo quiero. Lo exijo.

Pero sin embargo, me callo, te observo, te miro, te gasto de tanto mirarte. Y con eso, me conformo. Aunque por dentro, desee todo y más.
De todo y muchísimo mejor.

Como los nervios, llevo el inconformismo amarrado a las entrañas, y me da dolor de alma cada vez que la distancia se nos alarga.

Aun así, la palabra amor, siempre me ha quedado demasiado grande.
Los te quiero son cuerditas con las que me sujeto, y los te amo me los robas de los labios cada vez que te atreves. Cada vez que me besas.

Lo bueno de esto es que contigo, ahora, no necesito superarme. No necesito que el siguiente minuto sea mejor que el anterior, porque todos los minutos de mi vida, rozan la perfección, la agarran, se la tragan, se emborrachan de perfección, porque apareciste como siempre, pero ya sabes… mejor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

estremecedor es igual a los pelos de punta.


me arden los labios
de quererte
con los ojos...

:)


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.