miércoles, 20 de agosto de 2008

Medias vidas y tintas enteras


Yo no sé escribir
borracha,
no sé beber mientras
camino,
no se caminar a
oscuras.
Solo sé ver con los ojos
cerrados.
Verte de verdad, como
siempre.

Yo siempre
sueño
con castillos en el
cielo
y siempre quiero
volar
para poder desaparecer
a veces
cuando quiero estar más
cerca
y lo estoy.

Pero no de esa manera.

Escribo
porque es como único me
entiendo
y a veces ni eso
pero
sonríes y juro que nada tiene
sentido.

Para qué quiero saberme si solo
respiro,
si mi simpleza me hace vivir
bien,
que no del todo genial.

Y se me olvidó contártelo
todo
desde el principio y por eso
termino
diciendo que no pienso en nada.

En ti.

En el resto.

Yo me muero por morirme
sonriendo,
vivo por rozar
oportunidades
con los dedos.

Necesito como droga
amor
y música
y cerveza.
Necesito que entiendas
que no hay más maneras,
pero si mil formas
y yo en este instante
solo puedo verte
del color del mejor amanecer
y a tu lado si puede ser.

Pero como no puedo,
aquí estoy,
escribiendo
porque no estoy borracha,
ni camino bebiendo.

Me da miedo
que termines por terminarte.
Que el borde más intenso,
sea ese en el que explico
que lo eres todo.
Ahora mismo,
digo.

Pero me callo,
porque las palabras se me atragantan
y comprende
que me asfixie,
que quiera correr
porque soy aun muy pequeña
como para entender
ecuaciones
y niveles
en los que tu juegas
hace ya bastante tiempo.

Yo amo por naturaleza
y muchas veces me equivoco,
me engaño,
me tapo bajo caparazones de mentiras,
pero ahora estoy desnuda,
en frente de todos mis sin sentidos
y por mucho miedo que me de
yo misma,
me da igual.

Pensaré hasta que se me rompa la cabeza
y quizás así aprenda a desaparecer
cuando me haga falta,
cuando no pueda estar,
ser,
ni sentir
tu ausencia.

Yo quiero una vida entera
para aprender
a vivirla.
Quiero no pensar
en que no sé pensar,
porque a veces,
y solo a veces
se vive mejor
no teniendo idea de nada.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.