domingo, 28 de septiembre de 2008

Paralelismos*

Hay tantos nombres que me rondan
casi todas las noches
las ganas de comerme el mundo
que no tengo rumbo más que el mío.
Y soledades aparte
te escribo para no llorarte,
para no acordarme de tener que olvidarte.
Poco a poco el tiempo se encarga
de mudar sentimientos
a meros espasmos del subconsciente.

Pero yo quiero, o al menos quise
no sentirme tan encima de todo.
Quise respirarte como parte de mí
para siempre
y por eso no hay más destino
que el que quiera venirse.

Te reto a callarme con la mirada,
a saberme desde el principio,
a pillarme las mentiras
antes de empezar a decirlas.
Te reto a que me sorprendas,
a que no seas tan estúpidamente predecible,
por mucho que a mi me guste
saberte las jugadas.

Deberíamos reinventarnos
en otro mundo
para que en paralelo
podamos vivir sin tener que tentarnos
los placeres.
Y como ves yo te buscaría
sin conocerte
para volverme loca.
Pondría carteles en las calles
de se busca media mitad
y llamarían todas las pieles
que existan
y solo sabré que eres tú,
tú de nuevo
cuando oiga tu voz.

Aunque a veces me rompas,
da igual,
eso era de esperar.
Eres el precipicio más enfermizamente
peligroso
y a mi, hay veces
en las que el miedo me hace saltar.
Y no debería.
No es sano encapricharme a efímeros
recuerdos
con sus correspondientes besos.
Sé que hay miles de sonrisas
esperando a ser encontradas
y que yo y mi superficialidad
las destruyo a todas.

Pero así empezó todo.
A mi no me gustaba nada de nada,
y ahora es a lo que más me aferro.

Hasta que me canse,
pero para eso hacen falta mujeres,
sexo (buen sexo),
conversaciones (buenas conversaciones)
y tiempo.

O quizás borrarme de la memoria
los buenos recuerdos
y empezar desde cero
en un planeta
que ni siquiera sea paralelo.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.