viernes, 30 de enero de 2009

La importancia de lo importante.


Lo primero que se me venga a la mente
no será más que lo menos importante
para el resto de la gente
y comeré nervios
para vomitar versos
que griten las ganas que te tengo.

Los verbos en pasado
hace tiempo que dejaron de darme miedo.
Las cosas que pasan porque tienen que pasar
son las variables X
de todas las opciones Y.

Y qué si hoy no dormiré
porque me apetece pensar en soñar
contigo.
Y qué si
hay lugares con olores propios
y nombres de dos.

Hay accidentes mortales
en parábolas por las que se guían las estrellas.
No tengo ni idea
pero pinta bien el cuadro
en el blanco de mi mente.
Mañana, tal vez,
consiga no saber nada de ti
y aun así
un vacío lleno de imaginación
me llenará el estómago.

Y aun así como
y cómo no,
lo único que dura en esta vida,
es la vida
y el truco está
en saber aprovechar el momento justo
para llegar a meta
sin hacer mucho ruido
entre tantas nueces podridas.

Tantas cabezas vacías
y la mía con tanto
que vaciar
que hay veces que fumo para
no darme cuenta
de todo lo que tengo que olvidar.

Absolutamente nada
es nada por nada menos nada
elevado a cero
y si quiero
puedo llegar a hacer amagos
de dramatismos
y lejanos futuros amarrada
a la barra de un bar.
O mejor,
no.

Mejor ni te dedico canciones
ni me dejo arrollar por
las cosas que tienen que pasar,
ni camino,
cuando nadie me vea,
por el centro de la calle,
por si acaso tú sí
y sonríes.

No diré que eso me basta
porque sería un absurdo,
pero al menos
vacía media imaginación
llenándola
de todas las demás cosas
que siguen sin ser importante
para el resto
pero para mi
me cubren el cuerpo de versos
y más versos
y miles de las maneras
que tengo
de hacerte sonreír.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.