martes, 6 de enero de 2009

Seis am.

A veces puedo llegar a volverme tan loca
que hasta me arrepiento de hacer cosas
que luego no hago nunca
o de no hacer cosas que debería hacer
de mil maneras diferentes.
Quiero decir
que no tengo nada más que contar
excepto estrellas.
He visto una chica llena de lunares
y me he enamorado perdidamente de ella.
Supongo que un hola qué tal,
un yo también,
un vaya frío que hace,
hubiera estado bien
pero me dejé caer de la misma manera que siempre.

Puedo llegar hasta el límite del ridículo,
volver
y parecer doblemente divertida
entre un rojo mejilla
y un blanco diente.
Sueño por no andar siempre despierta
pensando cómo sería si soñara.
Cómo sería
si supiera
tocarte todas las canciones
aunque solo fuera
con una guitarra imaginada.

Si tú te la imaginas,
yo también.

Estoy nerviosa sin conocerte,
imagina cuando comience a darme cuenta
de que lo nuestro es tan imposible
que ya ni duele.
Cuando salga a la calle
y me enfrente a todos esos labios
que me quedan por besar.
Y al abrir los ojos,
tú tan lejos
haces que todo sea una anécdota.

A veces tropiezo tres veces
antes de caerme
y cuando lo hago
suena suave y grave.
Un enorme error se rompe entre el aire
y mi cuerpo
y el cielo se amanece.
Como que hay tantos soles
como ojos
y latidos
y esta mañana me levanté tan temprano
que he visto a todas esas nubes bostezar.

Todo es tan bonito
cuando se está bajo mantas
que pareciera que el mundo
se dejó de guerras.
Pero pasa que sueña el despertado
y suena la almohada antes de salir el sol.
Me apresuro a soñar la mejor parte del poema,
tú.

El tú universal de todo poeta
besando el único mí egocéntrico
que existe en nuestro mundo.
Yo te agarro por la cintura cada mañana
a las seis a.m.
tú me sonríes,
ya son las siete.

Vamos a irnos con las manos vacías
y el alma llena de sonrisas.
Si tú te caes
yo me reiré y haré montaña
sobre ti
para que el mundo se maree
en un final sin fin.
No escribas lo que con tinta invisible
se nos tatúa.

Al fin y al cabo yo solo quería explicar
porqué me da frío cuando me pongo nerviosa,
si apareces
o
se dejan de saber las casualidades
pero lo cierto es que no tengo ni idea.

Pregúntame entonces
qué es lo que significa esto.
Pues no lo sé
pero me siento bien
y además
vuelven a ser las seis a.m.

Como (casi) siempre.

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