martes, 3 de marzo de 2009

Cuando escribe la locura.


Si puedes imaginarme
es que aun existo
y entonces
cerrar los ojos no será más que
un acto reflejo.

Y pensar que ayer
si no te veía no existías.
Y pensar.

Creo que nos cansaremos demasiado rápido
como para darnos cuenta
y cuando miremos hacia atrás
no habrá más que desiertos.
Cierto.

Somos tan jóvenes
que nos dará pena haber desaprovechado
el tiempo en amarnos tanto.
Y lejos.
Siempre estando lejos
para que duela aun más.
No nos bastaba con ser todo
y nada,
también teníamos que apellidarnos
en infinitos momentos
de
te quiero
pero eso mejor,
en verso.

Y traducirte.
Supongo que vivimos en esferas diferentes
y el hecho de importar
es lo mismo que necesitar,
depender,
exigir
un solo beso
más.

Y lejos,
también aprenderemos
si no lo aprendimos ya
a amarnos como nadie
y amarrarnos en palabras
mientras sujetas mi mano
y yo te sujeto a ti.

No me voy a caer
a no ser que perdamos el equilibrio adrede.
Y será entonces cuando
se entonen mal todas las canciones
y los poemas acaben sin fecha
y
si te como
sabrás demasiado dulce
y no me gustarás.

Será demasiado tarde para todos,
aunque digas que no
por mucho que yo te crea.
Estarás metidita
como el primer día
(sin saberlo, claro)
en un sobre con tu nombre y el mío por fuera.

No habrá remitentes
no remitirás
porque jamás serás dolor,
esperemos.

Y sentados
en aquel sillón,
todos.
Mis voces y mis locos enfermos
y mis ojos,
todos te esperamos.

Y nos tumbamos a dormir
y suspiramos un ojalá
fueras tú y no otra la que se despertara
a mi vera
y
moriremos,
lo sé.

De tanto amor,
de tanto gastarlo,
de no usarlo,
de pincharlo, romperlo, comerlo.
De matarlo.

Moriremos para volver a nacernos
y entonces
y solo entonces
acabarán mis versos.


1 comentario:

Stella Butterflied dijo...

Brutal, Ano, joder, me encanta.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.