viernes, 13 de marzo de 2009

Des.trozos.


Quiero resumirte.
Vamos,
sin prisas,
a simplificarnos.

Tener la explicación para todo
y no darme pena
cada despedida.
Se me hace eterno,
largo y pesado
el resto de días.

Esos días.
Desde el lunes hasta que te resumo
en un
“te espero abajo”
no hay ningún tiempo que perder
y sin embargo
lo perdemos.

Y manos que no se entrelazan
mientras me abrazo y me abrazas
y solo era un sueño
de todos los miles que tengo
para luego despertar
y días.

Empezar la semana es una angustia
y te busco.
Prometo la inconsciencia
y me juro una y otras vez
que bajas y subes y das mil vueltas
solo para estudiar.
la.

Y no hay palabras.
Ya no existen palabras porque estamos
comprimidas.
Nos hemos resumido tanto
que solo existen días y días
y llantos.

Supongo que llorar de alegría también fue una opción
como lo es
hacerme la valiente
con matices de dura
y emblandecerme.
Tú.

Supongo también,
que ese fue el problema.
Tú.

Las distancias infinitas de las
que,
por cierto,
me cansé de hablar y explicar
y contar
y descontar,
me atropellan una y otra vez
para no dejarme levantar cabeza.
Y el tiempo y el espacio,
los dos juntos compartiendo paréntesis
entre un

y
un
yo

que
desaparecen hasta la próxima.

Y bueno,
esto va así,
esto es así
y hay que seguir las normas
y las leyes universales
que me la comen
como me la come destrozar el poema
justo
al final.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.