sábado, 7 de marzo de 2009

Existir (dudo, luego existo).

Si estamos aquí es porque debimos existir
en algún punto del recorrido que nos marcaron.
Quizás yo me parase a descansar y tú simplemente
tenías ganas de vomitar el alma
o
nos tropezamos sin querer
y queriendo
nos volvimos a caer.
El caso es que
si estamos aquí es porque existimos en el mismo recorrido.
La cosa es simple,
me agaché para atarme las zapatillas y te tuve que ver las bragas,
creo,
no me acuerdo…
también estuvimos borracha un largo periodo de tiempo
en el que me alejé hasta de mi misma.
La verdad,
no sé que sucedió.

Existe el humo de todos los cigarros que me fumo
para recordarte con más claridad
y si la vida es ecuación
me pido ser tu equis,
que me rayes con tus is
que me mates a problemas sin solución.
Me pido existir por un momento
en el momento perfecto para aparecer en tu vida
sin destrozar mucho el paisaje.

Que yo también tengo miedos guardados debajo
de unas sábanas que nadie comparte conmigo
y dudas de si me atropellarán hoy
en todos los sentidos posibles de la palabra
atropellar.
Y si al final de todo nos topamos con un final feliz?
Y si en un barco decido reconstruir mi vida y no volver jamás?
Y si cambio el rumbo y dejo que las sirenas me maten entre
cánticos celestiales?

Pero existimos
y eso es algo que no me saco ni un segundo de la cabeza.
Hay puntos de inflexión
y dolores de barriga
y cervezas y borracheras.
Hay canciones que me sonríen el alma
para limpiarme los ojos en lágrimas
y tú no estás.
Es extraño, lo sé,
existir y no estar.

Pasaron cosas a la inversa en mi vida,
hace mucho tiempo,
personas que no están, existen más que muchos
milagros de los que se hablan por las calles.

Y es eso.
Que no estabas conmigo cuando tuve frío hace dos minutos
y lo peor es saber que
será todo lo imposible que me proponga.

Volveré a conquistar el mundo a golpe de estrategias
y así
por fin,
quizás te vea sonreír.
Pero de verdad,
sonreír de verdad.

Si estamos aquí es porque
estamos existiendo también
y tus pulmones laten
y tu corazón respira
como el mío
también.

Y no lo entiendo. Sigo sin entenderlo.
Cómo es posible existir a tu lado
o en el mismo planeta,
este, el que nos estamos montando,
y no saberte ni saborearte ni un solo instante.

Normal que me canse y que me muerda la rabia
y acabe borracha tan tarde
y sí,
ya es tarde…

Sé, de memoria a demás, que la vida es un círculo
y todo eso
pero
y si he-mos llegado demasiado tarde como para agarrarnos fuerte
al final de la cola?
Y si me estoy equivocando de nuevo
y no me merezco
y no te mereces?
Y si me muero de miedo una vez más sin que tú aparezcas
para callarme a besos (que no versos)?

Así es como supongo que será la premisa de mi vida…
dudo, luego existo.

Pero te echo de menos y todo eso,
pero te tengo ganas y demás barbaridades.
Pero, pero, pero, pero
me
callo
porque lo siento.
Te siento.


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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.