domingo, 29 de marzo de 2009

Stop the train

La culpa no es de nadie.
Hay palabras que se tienen que decir siempre
por mucho que las odiemos y yo odio esto.

Empezar y acabar y empezar y acabar y vomitar.

No hay más trenes que coger, que paren el mundo
que me bajo, me quedo.
Voy a no hacer nada y todos seguirán sus vidas
y yo los veré y será maravilloso sentirse así de mal.
Bebiendo ironías
para olvidar amor.

Ya no sé muy bien que es lo que siento.
Tengo el estómago en obras,
el cerebro muerto.
Y aun así te estoy esperando.
A que vengas.

Y coger todos los recuerdos y fumármelos en alguna playa
donde no haya sombras ni gente.
Ni tú.
Y créeme que los demás o las demás me dan igual.

Pero no quiero intentar ir a tientas,
intentar llamarte todos los días,
intentar morirme de amor.

Intentar es una palabra de fracasados y fracasos.

Además,
ya soy lo bastante de todo como para intentar serlo aun más.

Así que bueno.
Paren el tren, el mundo, la ciudad, mis ojos.
Que lo paren todo
que no quiero recordar.

1 comentario:

Molly Newman dijo...

Que parar a veces no es tan bueno como seguir, aunque a veces, parar tambien en bueno, que llega una estaciónque en realidad es bonita, y te bajas y te quedas, y es una playa sin sombras ni gente, donde fumarte la vida liada o sin lios, como tú quieras.
Que para lios ya están los obvios y las obviedaddes de las cosas son las que lian la vida.

:)
y te quiero aunque intentes no intentar por no ser fracasada.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.