sábado, 25 de abril de 2009

El revés.


Me estoy esforzando demasiado
por ser la parte mala del asunto,
el reflejo en el charco de algún invierno,
lo inverso.
La pared de al lado
que se muere de celos por ser tú o yo,
el frío que me mata ahora, lejos de ti.

Cierro los ojos y te pienso,
lo estoy admitiendo delante de todos mis peros.
Los cierro, los abro,
todo va, viene y joder,
quédate un ratito más.
Que se sepa quien lo está dejando todo por el qué
y demostrarte cómo se vuela sin levantar
los pies del suelo.

Si me acompañas claro,
si me miras a los ojos y te mueres de vergüenza.
Si te arropo a base de alergias
para poder curarte luego.
Si te digo,
si te callo.

Soy lo qué está más allá de lo complejo.
Lo sencillo.
Solo sucede que no me conoces del todo,
tampoco yo me lanzo a contarte,
y entre otra muchas cosas,
lunares.

Lo he pensado y no pensado.
No quería no hacer nada por miedo
y sin embargo quería hacerlo todo
y dar por saco al vacío,
al estallarme, al romperme.

Soy impermeable.

Por ahora no necesito más que espacios
de
tiempos
y tiempos
en espacios reducidos
donde poderte versar sin necesidad de esperas,
de nervios.
De contra-tiempos.
Corta-tiempos.

Eso haré.
Seguir esforzándome en ser todo lo contrario,
para, así, por el otro lado del mundo
encontrarte de espaldas
y sorprenderte.

A base de abrazos, besos, versos.
A base de todo.


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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.