jueves, 2 de abril de 2009

En estéreo.

En estéreo.
Me suenas todos los días en estéreo.
Con el frío de la mañana y las luces de las ventanas encendidas.
Las nubes y la primavera.
Me suenas y ya no estás. Cuatro primaveras y no estás.

La de cosas que probablemente te hubiera contado mamá,
la de veces que me habrías aguantado un enfado y todo eso.
Que te quiero aun separándonos más barreras de las que la gente se piensa.
Distancia de kilómetros y días buenos y días malos.
Aire e invisibilidad.
Yo creo. Te creo.
Y estás porque no podría ser de otra manera.
Me miras como me peino cada mañana y sonríes. Más te vale sonreír. Yo me reiría mucho.

Me he sentado aquí con mis problemas y ese dos y este abril me han hecho morirme.
Como aquella vez rodeada de todos, recuerdas?.
Junto a ti.

Eres amanecer y por eso me gustas tanto. Sigues haciendo equilibrios junto al sol y yo sigo fotografiándote.
Estás en el patio y en la calle y aquí.
En la misma Semana Santa de hace diez años.
En la orilla del mar y en el agua salada.

Recorriendo las curvas de mis oídos y riendo.
Como cuando te echaba de menos y venías.
Como cuando me hiciste falta y no pude verte, ni tocarte.
Solo sentirte.

E iré a Barcelona a recordarte y lloraré.
Lloraré como aquella primera vez.
Porque hoy tengo quince años y te has ido y no me he despedido. Por lo injusto que es todo esto. Esto que no entiendo hoy ni entendí en su día.
Y es dos y me retumbas en estéreo.

Ya sabes lo que haré…

Sentarme a esperarte como aquella vez.
Imaginar que me voy lejos, corriendo. Imaginar.

No te has ido, estoy segura.

Sigues aquí, en estéreo.

No hay comentarios:


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.