miércoles, 1 de abril de 2009

Perdona el no perdonarte.

Aunque quiera no te voy a perdonar.
Que me dejaras los besos en la boca y la poesía atascada, supongo.
Que te fueras y no pudiera sujetarte.
No me lo voy a perdonar.
El no sentir nada y beber y beber y que nada supiera a ti.
Ir a la cocina a cocinar mi propia muerte,
renunciar a latir por alguien. Renunciar.

No hay nada por lo que estar arrepentidos
menos el estar arrepentidos y aquí
en mi rincón sigo dándole vueltas.
Hace frío, como de costumbre y no hay ni una sola señal de vida ahí fuera.
Quizás tendría que haber entrado en acción mucho antes,
haberte partido la cara y las piernas y así
sin ganas de besarte pero con muchas de que no te marchases
mirarte.
Desde aquí, en mi rincón.

Te habría explicado por que hay perfumes que me dan dolor de cabeza
y sábanas a las que no me acostumbro.
Hay falta de sudor mañanero.
Despertarme empapada en verano, que por cierto, es mi estación favorita
y apunta esta:
me gusta comer helados. Muchos helados.
Las guitarras despacito que nos van susurrando lo que debemos hacer
en cada momento
y perder el control para encontrármelo luego, después de muchas borracheras.
Es lo que pasa cuando lo entiendes todo de repente
y saber a lo que te referías y no poder dar marcha atrás.
No saber convencerte de lo contrario.
No me lo voy a perdonar.

Que me mires a mí y a otros y bueno
cumplir años que no está demás
e ir restando calendarios al día D
la hora X.
Y eso nadie más que tú lo va a saber, porque cuando casi te muertes
sabes que casi te estás muriendo.
Perder la conciencia, sentirse una ilusa ante tantos focos
que son ojos y luego bocas.
Cortar las lenguas y tirarlas al mar. Ganas de eso.
De no perdonármelo jamás.

El aprender a base de remiendos y descocidos
y remendarse las heridas con hilos invisibles y especiales
para que en caso de caída se vuelvan a romper, pero más,
hasta que esté del todo roto y tengas, sin dinero, que comprarte otro nuevo.
Hablo de pantalones. Es lo que tiene cogerle cariño a las cosas.

Y así será como me bajaré los pantalones y me verás
y seguramente te irás corriendo o te correrás. No sé.
El caso es que no te lo voy a perdonar.
El que vuelvas o el que te vayas.
El que te rías o el que quieras sacar fuerzas para intentar no hacerlo.

Hay demasiados silencios sin ganas de hablar ya, y por eso precisamente
no te lo voy a perdonar jamás.

[Pic: Andrés, por mí ^^]


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