martes, 28 de abril de 2009

Sin retorno.


Sin retorno.
Que se recoja el pelo,
o lleve esos pantalones rotos.
Que se mezclen verdes con violetas.
Que me pueda ella antes que el sueño.
Que su boca sea diminuta y nariz contra nariz,
(temblor contra temblor)
no sepamos hacerlo mejor.
Perfecto.

Que sea de porcelana
y se deslicen mis dedos por su espalda
y hacerle cosquillas.
Que me sobren brazos,
que me falten horas.
Que me duela cada beso.
El olor a nuevo,
a nuevo de verdad.
Hablar, hablar mucho y de todo,
no tener miedo.
Acurrucarme en su cuello en caso
de
catástrofe.
Acurrucarme en su cuello.
Sin retorno.

Hoy la música la hacíamos nosotras.
El secreto,
los versos,
las pupilas.
Hoy cerré los ojos y dejé de pensar.
Había un bonito mapa que recorrer
mientras todos los soles caían.
Esta tarde hubo incendio en las proximidades
del horizonte.
Esta tarde hubo.

Sin retorno.
No hay caminantes
sin camino
y tus eses
y mis manos
se quieren llenar de barro.
Saldrás,
porque yo lo digo,
bien en todas las fotos
que decida no hacerte
y te tiraré y me tiraré.

Que se apague el cuentakilómetros
y empiece a contar el resto.
Que se apague el cielo.

Hoy lo vimos anochecerse.

¿Qué será lo próximo?

Pues lo que tenga que ser,
pero

sin

retorno.

1 comentario:

Ana dijo...

Como que por casualidad llegué a tu blog... y por no casualidad me encantó...
Esos versos los haces medio dormida con un ojo abierto? de verdad?


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.