miércoles, 29 de abril de 2009

Sobre ruedas.


Ir en moto es de las cosas más ambiguas que hay. Cuando estás harta del mundo, te montas en ella y vas rápido, por todos los lugares que conoces bien, metiéndote por rincones donde el espacio es casi inexistente y adelantando a la gente, que encajonada, fluye lentamente dentro de sus automóviles.
Es como ir dejando tus problemas en cada esquina de la ciudad.
Ya sabes, coger esas curvas tan grandes, esquivar los baches del camino. Eso es lo que más te debe preocupar y por eso se te van los problemas y entonces tú ya no eres tan tú, sino una mezcla de aire frío y descomposición de canciones que no te sabes pero las creas y las existes.
Pero hay veces (y veces, está claro) que te subes porque no te queda más remedio, y te llueven mil ideas y mil imágenes. Ganas de dejarlo todo a un lado y que tu cadáver en el suelo grite por ti. ¿Qué es lo que pasaría entonces? Seguramente ya no habría más despedidas que saludar.
No hablo de suicidios, sino de ponerme en mi mismo pellejo, en tener claras todas y cada una de mis prioridades. ¿A quién le dejaría todo lo que soy, o todas las demás cosas?, ¿cómo hacer para querer seguir sin nadie más?, ¿cómo hacer?
Y allí, de vuelta de todo, me devolví el favor. Dejé de acelerar, estaba pensando demasiado y mi cerebro hacía señas con los brazos. Para, alto el fuego.
Para, para, para ya.

Lo mejor de todo es cuando en verano el sol dora solo las partes de tu cuerpo que no cubre tu ropa y entonces todo se hace mucho más gracioso. Pero ahora llueve a veces y hace bastante frío siempre. Ahora quisiera estar partida en dos pensando como haría para matarme a mí misma.
Correr como una cobarde, querer morir debajo de unas sábanas, para que nadie vea lo imbécil que he sido.
Cómo perder la oportunidad de tu vida en un par de sencillos pasos.

Primero hazlo todo genial, luego vete sin avisar, o avisa demasiado, el caso es no tener punto medio, más tarde cállate, cierra la boca y piensa, piensa mucho y demasiado mal y por último, deja que todo repose, haz que piense, que piense mucho y mal, que no abra la boca, que nadie tenga ganas de nada.

Ir en moto es bastante ambiguo, sí.

Y tú, y yo, y el mundo en general… así, por decir algo.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.