martes, 5 de mayo de 2009

Ochocientos años de Drum'n'Bass.

Dentro de ochocientos años tú y yo seguiremos siendo las mismas, en el mismo lugar, estoy segura. Viendo esa estrella enorme abalanzarse hacia nosotras.
Allí, viejecitas, tú con tus paletitas separada (porque volveremos a ser las de siempre) y yo hablando de porros y heavy metal sin tener ni idea de nada, le enseñaremos la lengua a Venus y sentiremos como nuestras papilas gustativas se van secando poquito a poco, haciéndonos cosquillas.
Te daré la mano y empezaré a contar la de cosas que habría hecho si tú, con esas paletitas separadas, las hubieras tenido juntas o hubieras sido rubia, como tus hermanas.
Y te soltaré para tirarte en la cama y matarte a cosquillas. Los mejores años de mi vida, pasarán por delante de tus pestañas mientras esa enorme estrella nos dice, gorda y luminosa, lo brillante y hermosa que es. Yo, mientras, te enseño esos años. Te los estoy poniendo delante. Los estamos viendo.
No habrá paréntesis, el mundo se cae a pedazos. Por mucho duende que a escupitajos intentó arreglarlo, se vuelve viejo y refunfuñón.

Cerraremos los ojos y haremos como que nos besamos. Por el otro lado del mundo, los indios, nos oirán reír y harán cánticos pensando en dioses y esas cosas extrañas de indios.
Escaleras de rastas, playas, cigarrillos de liar.
Cada vez los haremos mejor y los encenderemos con las pupilas. Hacía ya varios siglos que instalaron botellas de gas en todas las retinas de los súper-supervivientes.
Para quien quisiera calentarse el alma, o en pro de la humanidad, inmolarse los sesos.
Seguro que seguirán existiendo los CDs de fotos aunque ahora serían más grandes y nos llevarían, tú con miedo, yo adelantando por la derecha al resto de la gente, hasta el fin del mundo. Tu casa.
Allí donde hadas y no hadas corretean sujetas al lomo de gatos enormes con naricillas diminutas.

Dentro de ochocientos años, Rapsus seguirá partiéndonos los cuellos. Largos, ahora, por culpa de la evolución.
Yo te lo dije y si no lo hice lo pensé: algún día necesitaremos comernos las copas de los árboles. A falta de bares, ya sabes…
Y a faltas, puntos rojos y granitos. Seremos las eternas adolescentes, desterradas a soportarnos entre menstruaciones y tartas de chocolate. Habrá crisis (las hay ahora, imagínate cuando se esté pudriendo el resto del mundo que no somos nosotras) y muchas veces, no querrás enredar tu cuello al mío mientras preparo la cámara para salir a contra luz en alguna foto, que como de costumbre, querrás colgarla en el cielo al revés.

Aprenderé a mentirte y que todo se haga realidad, así que si quiero que Venus sea Orión, así será. Como esa calle de la Cuesta, por donde estaba la autoescuela de Aldo.
Calle Sin fin.
Y bailaremos ska hasta que los chinos se asusten. Por ese entonces, solo existiremos nosotras como tal y los chinos. Chinos que bailan ska y comen arroz a la cubana en la cafetería de la facultad por 2’85 cochinos euros.
Y los euros se enfermarán de gripe. Habrá más crisis y no entenderé porque esta palabra solo existe en plural.

Te sujetaré de la mano cuando despeguemos y me imaginaré que sigues siendo tan tú, con esas paletitas separadas y esas pintas de empollona. Sonreiré entonces. Mi mejor amiga está aterrizando conmigo en la interrogación de su propia barriga y yo soy feliz.

Comeremos signos de exclamación entre otras cosas y de las cosas que nunca te conté… uhh… mira que guapa es esa chica, que ojos los de ese noruego (que no es noruego, enrealidad), que Bagas somos que no queremos pelar las pipas (peladas).

Y sin embargo, dentro de ochocientos años me levantaré de la cama y me pondré esas viejas gafas de pasta que me compraré mañana contigo, y veré el regalo de mi dieciocho cumpleaños, y sin querer abriré tu sobre para ver cuan pequeña pudiste hacer esa ranita de papel.
Ese día me prepararé. Venus u Orión. El triángulo de las Bermudas de tu mano (o brazo, no recuerdo) se verá más grande incluso que la luna y recordaré entonces, que hacía unos ochocientos años que no veía semejante belleza.
Estás a mi lado.

¿Cómo te lo explico?

(Y sí, entre esa tipa brillante en el cielo y tú, te elijo a ti, Laurizard!)


1 comentario:

Lawra Mohn dijo...

AY ANAAAAAAAAAAA
me gustó de lo de comerse las copas de los arboles, porque aunque no se si es por eso, pero a mi me sale decir siempre comer en vez de beber

y lo de la interrogacion de mi barriga
aunque me da un poco de miedo como va a ser el mundo, telodigo

ah y lo del triangulo de las bermudas es en el ojo
si es que cada dia me salen constelaciones nuevas, pobrecita, como te vas a acordar...

y eso de te elijo a ti .... amor total, jajajaja.

Y nada que te quiero mucho y que las gafas se salen, cuando tenga yo unas sere mas empollona aun O_O

UN ABRAZO GIGANTE AMIGUI


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.