miércoles, 20 de mayo de 2009

Per-a-manecer



Hay respiraciones tan profundas
que casi pueden llegar hasta el centro de la tierra.
Pulmón
a
pulmón
ir versando
(y besando)
cada espacio,
como si de una cuerda invisible
se tratase,
hasta llegar-te.

Porque me quiero manchar de ti
toda la tarde
y
lo que dure la noche.
Me quiero enloquecer
a base de gemidos
y verte entre la espada y la pared
construyendo
beso a beso
idilios de temblores.

Primero las rodillas.
Esta vez procuraré ser original
y curarte los síntomas
donde más se hacen notar.
Luego,
y si quiero,
subiré hasta donde me llegue tu respiración
y me la pondré de abrigo.
Hará tanto calor
que nos arroparemos las pieles
con más pieles
y por fin
al final
conseguiremos ser
un solo abrigo para el invierno.

Respirarás entonces, todas las veces
que te sea necesario sin darte cuenta
de que en verdad
esos son mis pulmones
y este,
el centro de mi tierra.

De equis a y
haré zetas en tu espalda.
No habrá minuto que se me resista
y tú,
gritarás como nunca
en un continuo de amanecer
a las siete pe eme.

Y así,
pulmón a pulmón
hacerme el agujero negro
más verde del universo.

No hay comentarios:


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.