sábado, 13 de junio de 2009

Brotes psicótico-esquizoides.

El alcohólico margen entre el bien de todos y el malestar propio.
Es mi pulso, que quiere dejar de empuñar palabras de 9 milímetros contra tu boca. Mis sienes quieren sangrar en un intento de suicidio mental. Mis venas, en canal, navegan por tus sueños.
Aquí, al borde del iracundo bofetón de palabrejas. Soeces a parte, te partiría en dos, sin mitades, sin quereres.
Que ya no ha límites, no hay amistades ni cómplices de asesinato, porque ya nos hemos muerto hace rato.
Laberínticos versos en forma de comernos sin tener hambre y aun así engordar. Llegar y llevarte a la luna, pero no para vernos las estrellas, sino para tenerte lejos. Tenerte, pero lejos.
Autopistas de botellas de ron vacías navegando cielos para llegar hasta las azoteas de tus pensamientos y pedirte que sin permiso, me dejes entrar.
Así, en el rojo piel, rojo fricción, explicarte la de estribillos que te dibujan entre mis horas, la de pelos que me he encontrado desde entonces en mi almohada, la de pensamientos contradictorios que me han hecho querer estallar.
Artificios de juegos logarítmicos. A mi las matemáticas siempre se me dieron mal porque más allá del uno más uno no veía tres ni cuatro ni universos infinitos. Es el ahora o nunca, el ya mismo, en este instante. Es el día a día, el tú a tú.
Verte la cara, el cuerpo y comerte con las manos los pensamientos. Eso quiero.
Que me odies, pero cara a cara, a ver cómo nos sale.
Sí, sí, rojo piel, rojo fricción. Quiero verte enfadada yo y no una línea telefónica a media noche. Yo y no unas teclas.
Me pongo nerviosa, entonces mis mil caras se traducen en “voy a matar al primero que se me cruce”.
Y aquí donde me ves, sin verme, claro, sigo queriendo saber de qué se trata esto, por qué sigo sin seguir, por qué pienso sin pensar.

Desaparécete.
Tú y todas las demás.
Las musas celosas y una inspiración que no llega porque te la llevaste.

Te voy a contar un secreto:
Hoy volví a recordar el primer día, mientras fumaba. Ni me fijé en ti.
Hacía viento, mientras recordaba, pero aquel día, el primero, hacía un sol de justicia.
Ya se sabe que es lo que pasa con septiembres y octubres.
Supongo que si me hubiera tenido que quedar con algo, eso habría sido las distancia, hoy, o tu pelo, que era bastante bonito, así, al natural.
Después, en un salto de varias caladas, se me vino a la mente, el “ahora o nunca”, el parón nariz contra nariz y ya sabes, los temblores.
Después paré. ¿De qué me vale recordar tiempos no muy pasados, no muy mejores?
De nada supongo.
Así que cogí la última imagen de ti que tenía en mi mente, que lo siento, pero no es de las mejores que he tenido de alguien y apagué el cigarro.
Basta de descansos.
Basta de batallitas.
Basta ya.

Yo con mi lógica, tú con tu vida.


Basta ya.

2 comentarios:

Lawra Mohn dijo...

No te vas a creer a quien conoci!
(En realidad sí): A ALICIA!
Fue un momento muy bonito, las dos lloramos, un vagabundo tocaba el violín y de la Plaza de España salieron fuegos artificiales... ya te contaré con más detalles.
UN BESO MUY GRANDE!

Befree dijo...

No te vas a creer a quien conoci!
(En realidad sí): A LAURA!
Fue un momento muy bonito, las dos reimos, un ciego cantaba Frank Sinatra y de la Plaza de España salieron fuegos reales... ya te contaré con más creatividad.
UN PEQUEÑO BESO ALICIL!


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.