jueves, 4 de junio de 2009

Con A de paciencia.


Si me hubiera quedado contigo desde el principio, si hubiera insistido más, si te hubiera escrito cartas todas las semanas, sin remitente, vacías, da igual. Si lo hubiera hecho, nada de esto hubiera pasado (todo esto que ha pasado).
Si de algo puedo estar segura, es de que si se quiere que las cosas salgan bien, derechas, irrompibles, hace falta algo más que tiempo y espacio: paciencia.
Hacer como que te olvidas de que sus labios existen y no te besan a ti y empezar a convencerte a ti misma de que no te hacen falta sus besos, sino ella, y sus risas y etc.
Descubrir que se puede pertenecer a algo sin necesidad de poseerlo y aun así sentir, más que nunca, que serás la única que hará dibujos en esos lugares de su cuerpo.
La espalda, aclaremos.
Es tiempo, entonces, de vernos, querernos y quedarnos calladas hablando mucho, de muchas cosas, porque en realidad ya lo sabemos todo. Y aun así, sabiendo que lo sabes y todo, necesito poder encontrar alguna explicación y/o expresión que contenga lo que en realidad no tiene ni principio ni fin.
Y hacia atrás, en nuestra playa.
Contando lunas, que espero que sean incluso más de dos. Yendo de la mano porque nos queremos mucho, y si nos juntamos, multiplicamos el amor. Tu amor, mí amor.

Reciprocidades a parte, te quiero.

Así, por decir algo, por rellenar lo que no se puede rellenar.

Por salvarte de sapos disfrazados de príncipes (date cuenta que no llega ni a rana, eh), por darte la caña, el pescado y aun así regañarte porque debes aprender a decir(me) que no. Y no. No me voy a cansar nunca, o al menos ahora mismo, no me cansaría nunca de hacer fotos y más fotos y que fea y todo, salgas guapa.
No me cansaría de emborracharte y que cuando bebas sin mí, me parezca horroroso, jamás me cansaría de estar celosa de todos y todas y aun así comprenderte, porque eres joven y todo eso. No me cansaría de que me preocupe si no me das un toque por la noche, al llegar a tu casa después de estar juntas, juntándonos, por si acaso blablabla…no, jamás me cansaría.
De que estés de vuelta de muchas cosas y aun así siempre te quede una puertita pequeña por la que escapar (Tú, al contrario que Alicia en el país ese, de locos, no cambias de tamaño tan fácilmente). Me gusta ser tu salida de emergencia, a veces, creo.

Saberte y reírte y que me eches de la cama porque te gusta dormir cómoda y no dormir para incomodarme, pero jamás lo conseguirás… somos un puzzle, yo te lo dije una vez.
Y no me va a importar repetirte todo esto, cara a cara, ojo a ojo, lengua a lengua.
Baba a baba.
Amor a amor.
Alicia a Ana.

Te quiero.

1 comentario:

Srta. Earnshaw dijo...

siempree he pensado
que es una persona a la que resulta immpensable no querer.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.