jueves, 18 de junio de 2009

Después del silencio*


Hay muchas palabras después del silencio,
y por ejemplo, yo no me soporto
cuando no soy yo quien acaba las conversaciones.
Entonces
todas esas palabras del después aparecen
reconciliando almas.
Es como si un peso enorme acabara a tu lado
y tuvieras ganas de abrazos
y ganas de perfecciones
sin réplicas.
No hay una igual,
y describes cosas que son imposibles de entender.
No se puede escribir el pestañeo del iris de su ojo
y hay golpes de aire que se convierten en suertes
y
destinos.

Tengo miedo muchas veces
porque me pierde la voz y no el voto
y cuento muchas más sonrisas de las que en realidad existen.
Ilusiones van ilusiones vienen
ojalá supiera más de esto, menos del resto.
Vueltas de hojas y escapar
cuando una explicación sí que te ha quedado clara.
Tranquila, no voy a convencer a nadie de lo contrario
pero amar
y amor
siempre van a estar en cada lengüetazo de rabia
por las palabras del antes del silencio
y por consiguiente,
por el silencio.

Nos podemos medir de muchas formas.
Yo a estas alturas mastico el aire
y sí que hay centímetros de versos apuñalándote la razón.
¿Quién gana y quién pierde?
Digamos que me gusta parecer la típica débil
que se las da de fuerte
y en realidad es una mezcla de muchas cosas a la vez.

El tiempo, el maestro y la experiencia.
Se me da muy bien no aprender de los errores
y sin embargo,
hubiera estropeado más de una amistad por las pasiones
y el miedo escénico a silencios
sin aplausos.

Plaf-plaf. Magnífico.
Y llegados a este punto,
empezaré por el principio:
La magia y los sitios donde todos nos ven
pero ninguna de las dos ve a nadie.
Cambiar de aires y de ambientes,
correr muy rápido durante escasos segundos para demostrarme
que aun sigo siendo una niña
y aun sigo teniendo miedo a las expectativas,
ya sean de resultado
ya sean de precipicios.
Una siempre sabe cómo irán las cosas
antes de que nadie diga nada
y por eso
nadie dijo nada.

Yo que buscaba una solución
tú que supuestamente me hiciste toparme con ella.
La realidad es otra:

Mis ganas se desembocan
y corren rumores
por mis venas.
Todo mis sentidos,
todos mis nervios, calmas y tempestades
estarían a tu entera disposición si quisieras
y aun así
hay muchas más palabras
de las que ni te puedes llegar a imaginar
detrás de cada silencio.
Por eso no me callo
e insisto.
Quiero siempre un poco más de lo que tengo
porque creo que después de esas palabras
y de ese silencio,
después de eso,
y según el maestro Benedetti,
estarás tú y nadie más que tú.

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