miércoles, 17 de junio de 2009

Diez premisas de iRRacionalidad.

Me hace gracia todo este rollo
de rituales de apareamiento
aparcando temores y circunstancias.
Tú tan lejos
yo con tantas ganas
me muevo y me remuevo,
haces que sí pero no y viceversa.
Todas las mujeres son iguales
y todas, normalmente quieren lo mismo
que
yo.

Claro, que hay formas y complicaciones
y mientras yo digo sí
ellas dicen que no pero sí
y luego que no saben y luego
que me dan igual pero no.
Algo así.
El pasar de todo,
que no necesito un perfume
para buscarme las cosquillas a mí misma
y aun así,
despliego todo mi armamento en busca
del posible encontronazo
a besos,
a locuras.
Enfermas.

Tú,
pervertida y dulce locura,
me tienes harta
y me tienes loca.
Te voy a quemar y te voy a destrozar
en el poético sentido de la palabra,
es decir,
empezaré por el cuello
y no querré acabar nunca.
Luego dirás o dirán
que lo hicimos mal,
que empezamos del revés
y acabamos al final
por el principio.
Despacio.

No me voy a entender en ninguno de mis versos
hoy.
Es la primera premisa que me escribo.
Rota la continuidad
y
la paciencia,
romperé también la concordancia.
Explicarte está de más
y darle sentido a lo que pudo haber pasado si…
y no.
Como pasa que soy una mujer,
aunque no lo parezca,
no y no.

La segunda será
desordenarlo todo
para tener una razón de peso
de tirarlo todo
por los pelos
por las ventanas
por la borda.

Así, mi casa no tendrá más tejados que el cielo
y el suelo estará distando
un par de centímetros de mis pies.
Volar es la tercera.

Liar y liar.
Enredar y recordar y volver a liarse en enredaderas
de palabras, pensamientos y creencias.
Agachar la cabeza
solo para ver por dónde se camina, la cuarta.
Hablar lo que se pueda
y comérselo todo,
que no estamos aquí para desperdiciar nada.

Yo me fumo el tiempo
y las cenizas, que por pura lógica
acabarán siendo la suma de restas
de horas a mis cosas por tus cosas.
Y no te entiendo, no sé por qué me sales con esas,
no quiero verte
y me vuelvo loca si sé
y tú no.
Que sí, que sí.

Querría haber nacido en la Vanguardia
y guardarte trozos del realismo mágico
al más puro estilo García Márquez,
después, claro.
Amontonar fechas
y flechas.
Es mentira, ninguna se dirigen a ti
pero estaría bien
si acaso, encontrarte por la calle
y acabar en mi cama.

Ya sabes…
Por el sin-compromiso
y la premisa, esta, será la quinta:
No nos importará el resto.
Somos libres y libres caminamos,
follamos,
comemos,
miramos,
volvemos a follarnos
y somos todo lo jipis que queramos.

Verano será la sexta.
Sexo.
Preveer y ver y advertir islas e islotes.
Ser pirata
y marcarte con cruces rojas
todo el cuerpo,
muñeca.

Que nunca cese la música,
la séptima
y por poder, que esté en todas las demás
tras un punto y coma.
Punto y aparte,
apartarte del peligro,
y meterte en otro peor.
Me reiría mucho y es más, lo hago
si algo malo nos pasase.
Algo malo en plan
tú me dices
yo te digo o mejor
yo me callo y tu repites.
Gracioso.
Enrabietarse
en el pelo de una princesa.
Apartarle la timidez para poder besarla mejor
y besarla mejor
que
nunca.
En la nuca.

La octava serán sus ingles.
Las esdrújulas fantasmas
y las agudas agonizando.
Las letras, el alcohol,
la sangre entre familias,
venganzas
y Romeos contras Julietas.
Nos salieron mal las jugadas.
Y ahora,
la novena será sinfonía.
Tus gemidos
y ya son cuatro las páginas.
Delirios y Sabinas cantando mis circunstancias.
Eso ya lo he vivido antes
porque tuve un sueño en el que nos hacíamos de todo.
Y luego desperté
y te lo decía todo
y quisimos, enserio que quisimos, hacérnoslo todo
pero sueño y no lo estoy,
como diría el maestro.

Te estoy terminando en soneto,
cuando aprenda lo que es
y te estoy terminando en partitura
cuando se me de la música.
Musicalidad supongo,
y llega la décima, la última,
el sueño y la realidad.
Hoy no distinguimos si estamos en mayo
y versos versándote las punta de la nariz
o estamos a mediados de junio
con calores y desesperos.

Yo estudio lo que puedo,
no es mi problema que se crucen en mi camino
andares con perfumes y recuerdos.
No es mi problema
vomitarte en poesía
para darme cuenta
de que no vales la pena
y aun así…

Me contoneo en plan ritual de apareamiento,
para aparcar rencores
y remover tripas con risas y desparpajos.
Ruido, rabia, retos, ritos, raro, ratos, reptar…
rrrrrrrrrrrrrrrrrr
que tiende a infinito,
a secarse
para estar guapo, para ti.
Y mientras, el universo que se empequeñece.
Deja de comernos.
No nos comas.
Quédate quieta y…
Punto y final.

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