domingo, 28 de junio de 2009

El negocio del año.


Cuando se invente el contrabando de estrellas
yo querré ser un capo del negocio.

Y morir clavada al suelo por miles de agujeros blancos
bailándome en las pupilas.

(Fumo)

Si Venus fuera una mujer, ¿Qué mujer sería?
Seguramente le pagaría un par de copas.
Ah, sí… de ese tipo de mujeres que aceptan copas.

Pues vaya asco.

Aun así, sigo soñando con una casita en lo alto de alguna montaña
donde al salir a la terraza
me sienta amenazada.
Son muchas, se podrían caer.
Todas encima de mí.

Moriría sonriendo, seguro.

(Fumo más)

Cómo se puede quemar una la nariz con el cigarro.
Eso me pasa por ponerme a soñar a estas horas.

(Cierro los ojos)

Y a pesar de todo, ella era la única con constelaciones
de las de verdad
en su cuerpo.
Ya sé!
Voy a salvar al mundo.

(Los abro y fumo)

La habría querido si no hubiera pasado todo eso.
Que rollo.
Quiero ser estrella-traficante
tener un montón de pasta,
y cada agosto
darle vacaciones a mis agujeros.
No hay nada peor que unas agujas enfadadas.
Nunca se sabe quien las afila, si el diablo o Dios.

Sí, detrás de ese telón oscuro está la luz de los que todos hablan.
Yo me asomé hace un rato y la vi.
Que pena que me pareciera tan aburrida.

Eso es.
Estrellas.

Ese será el negocio del año.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.