martes, 9 de junio de 2009

Re-tiradas y/a des-tiempos

Analgésica-mente perfecta, eres,
entre todos tus defectos
más los míos.
Después de estar días recluida en habitaciones
minúsculas, ante libros y márgenes de tiempos
en libretas donde hace meses
estuviste desde el principio.
Son las tres y diez de la madrugada
y a pesar de todo,
acabas de arrancarme la mejor sonrisa del día.
Porque con tus medicamentos naturales y secretos
me curas
y yo te quiero.
El único precio que se debería poner a esto
es el amor.
Mediré los límites haciéndote cosquillas
y queriendo que sigas a mi lado,
despierta, dormida
leyéndome los labios,
callándote las manos.

Yo nunca creí en los flechazos
y en aquel tranvía, mientras me dejaba dormir
seguía sin comprender como en una noche
pude pactar de esa manera.
El tan te lo dejo a ti.
Supongo que me cogiste la mano sin querer
y yo que me dejé llevar
aunque no lo suelo hacer con desconocidas
y así me cosiste sonrisas a la cara
y en noches naranjas me hiciste respirar el verde beso,
el verde lluvia.

Ahora me doy cuenta de tantas cosas
que sé, que aunque valiese la pena
arrancarse espinitas,
no quiero imaginarme una vida sin ti.
Sin dormirnos amarraditas
por si la noche nos destapa,
el tener en mente conversaciones diferentes
con las mismas palabras.
Nos queremos.
Recíprocamente.

La perfección.
Enseñarte a besar para que me beses luego
y que me dieran igual mujeres que muñecas.
Yo a ti te sería fiel incluso en el infierno.
Yo a ti, siempre, siempre, siempre jamás
te empezaría en versos
para no acabarte nunca.

Compraría los sellos más caros si hiciera falta,
si millas nos separaran
para enviarte en botellas resistentes al devenir
que te echo de menos
en el momento en el que dejas de estar conmigo
y que te quiero tanto
que no caben momentos, ni cuerpos que soporten
latidos como estos.
Tus latidos en mi corazón.
Me lates (así mejor).

Yo, del revés y del derecho,
jugando con palabras,
jugando a ser palabras,
desde septiembre hasta junio, por ahora,
desde el principio hasta el horizonte.
Yo, aquí,
siendo esta persona que soy
y que a veces me maldigo
por no llamarme de otra forma,
ni ser normal como el resto de besos que te enamoraron.
Yo que te encontré de casualidad
y de casualidad me dio por darte una oportunidad
entre alcohol, el tuyo
y besos, los nuestros.
Yo que estaré ahí sea la hora que sea,
te duermas por donde te duermas
y con quien te duermas,
yo
te voy a querer como siempre,
como a nadie.

Y sí, supongo que no me lo pensaría
si me tuviera que re-tirar
a destiempo,
a tiempo,
a nuestro tiempo…
Eso si que no me importaría si,
y tirando de antigüedades,
al final de todo, estuvieses tú.

Y por se originales, a mi no me cabe el querer aquí,
que aunque seas pequeñita
hay almas que van más allá del infinito.

Te quiero.


1 comentario:

Anónimo dijo...

tirémonos a nuestro tiempo.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.