lunes, 8 de junio de 2009

Sin treguas, batallas.


En días como los de hoyendía
me gustaría descubrir el cofre secreto
de la poesía
y marcar con cruces rojas
todas las tardes que no debí hacer noches
y marcar con una cruz
los labios,
que una vez besados,
debían ser anécdotas y no dolor.

Vivir como si ya supiera de qué va el rollo
y dármelas de todo
para pedirte luego los trozos
que yo misma y nadie más
dejé esparcidos por tus pupilas.
Cerrar los ojos para ver.
Creo que ya hemos hablado de este tema
muchas veces
pero a mí no me cansan las palabras.

De eso se trata, supongo,
de volver loco al mundo
en cuerdas y corduras de más de tres mil
kilómetros y pico de largo.
Deshacer los nudos de los que siempre hablo
y hago. Lo siento.
Se me van las ganas por los gatillos de mis sienes
y se me van los años
en cada despedida.

Tampoco puedo hacer más que en mensajes no tan secretos
decirte que las cosas pudieron ser diferentes.
Y eso ahora da igual, que es lo que más jode.
Es lo que más sé.
Esperar y ser pacientes,
darle tiempo al tiempo
y pedirle tregua al frío.
Ahora calor menos calor
puede que eche en falta
y puede que no me salgan más que desesperos
y melancolías,
pero corre el aire,
se oye lejos y estamos lejos.

Estropear lo roto
y desordenar para sacarte de quicio.
Eso quiero,
que te vuelvas loca y no puedas más.
Que te arranques la piel en folios de dos metros
y me los envíes por correo,
que sangres versos y seas mi tinta.
Quiero pintarte
y sacarte de dentro
para verte, obra de arte,
o simplemente obras.
Como des-coleccionar
momentos.
Estos para ti,
todos estos para ti.
No quiero volver a atragantarme en el desayuno
al descubrirme pensando en ellos.

En realidad,
el problema está
en que no quiero descubrirme
más.
Estoy mal así como estoy
pero por lo menos sé dónde y por qué.

Indudablemente,
porque soy imbécil.
Y tú, al otro lado del río,
y ahora más que nunca,
también.

Supongo que por eso
los diálogos de besugos se cansaron de nuestras batallitas
y guerra contra guerra
cada una defiende su bando como puede.
Está bien,
me retiro,
a destiempo como casi siempre
pero aquí hay cruces
de las que no recuerdo haber trazado yo.

Y es que lo siento…
No es que sea lo que tú dices que soy,
es que en todos tus campos de batallas
hay más minas
que treguas.
Más complicaciones
que versos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Te re.tiras, a destiempo.


Claro que soy yo, pequeña...
quién sino se iba a percatar de la repetición de ese título, eh.
Yo, que me empapo de tus letras y a su vez, de tus palabras, y así, tal vez, te eche menos de menos, que es mejor que echar de más, pero igual de molesto.
Por eso, es raro el día que no pase y me decepcione por no encontrar nada nuevo... o nodecepcione al encontar un texto larguísimo, que trate de noches infinitas o de sentimientos a simple vista tenues.
Quién sino iba a recordar un fragmento del primer "Des.Casualidades". Yo, que releo los textos que más me gustan, con una sonrisa asomándose a la comisura de mis labios.

Yo, que te quiero más y muero de sobredosis de amor hacia Ana.
Yo, que quiero estar siempre a tu lado aunque nos separen millas.
Yo, que quiero ser menos cursi (xD) y, a la vez, menos fría.


¿Te puedo querer más? No, creo que no.

Ali.Cates


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.