jueves, 13 de agosto de 2009

Abismos



No es que nos guste la vida
y es por esa razón por la que intentamos parecer
los más fuertes e invencibles
cayendo siempre en el ridículo de la debilidad.
Estamos demasiados ceñidos a la evolución
como para tirar hacia otro lado.
Entre músicas y oscuridades,
siempre buscaremos lo que estamos deseando:
un polvo, sexo, un beso, alcohol, drogas.
Probar lo prohibido o decir no
por el miedo a caer y no volver a levantar de ese circulo vicioso
lleno de esquinas.

Somos las putas de nuestras propias vidas
condenados a tener un trabajo,
a limpiar la casa,
a ser felices haciendo a los demás felices.
El mérito está en la independencia del pensamiento.
Saber caer aunque no lo parezca
o
tener el miedo tan bien escondido que nadie se de cuenta.

Sí.
Que de mi boca a tus palabras solo haya respiraciones,
vibraciones por minutos.
Años luz en un par de centímetros.
Allá lejos, donde los griegos daban rienda suelta a sus pensamientos
también se esconden pedazos de historia que nadie quiso contar
porque no era un buen día para hacerlo,
porque todo era una mierda,
porque nadie nos comprendería
y tal y tal.

Y son esos trozos brillantes los que nos hacen reflexionar,
allí dándole la mano y dándole también el sentido
a por qué seguíamos en pie de guerra
aun estando sentadas.
Con la nariz pegada al cristal trasero del coche
deseado que la estela de alguna estrella fundiera para siempre
todo lo que habíamos sido.
Solo la vi yo.

Es una pena hacerse mayor
desanclando recuerdos del pasado
para tirarlos al mar haciendo hondas invisibles en el agua.
A mí nunca se me dieron bien las despedidas
ni las enfermedades
ni las relaciones
ya sean a distancia
ya sean sin distancias.
Aquí, en este momento, a primera vista
parece ser que soy un misterio andante
cuando lo único que pasa es que me cuesta empezar
a hablar de lo cansada que estoy de mí,
del mundo,
del resto de gente que deambula por ahí sin darse cuenta.

Encender luces en el camino
romper farolas para que nadie nos siga
mientras nos hacemos mayores
y ponernos nerviosas cuando esa maldita bombilla
no para de parpadear.

Olvidar siempre fue una buena opción
a pesar del miedo irrefrenable que tengo al descontrol de mis actos
y las ganas que tengo a veces de dejarme ser
entre mis cosas buenas y mis cosas malas.
Opino que soy el típico producto de la sociedad
amargada por intentar solucionar problemas
que no son nada,
simplemente la consecuencia de una vida correcta
contra las demás vidas
que no son tuyas
pero tocan contigo y ya es imposible dar marcha atrás.

Llevo meses pensando en el vacío que me produce pensar en mí misma.
La pena, la impotencia y el no saber cómo cambiarlo.
Porque a aparte de eso, todo lo demás está perfecto,
como nunca y como siempre,
y a pesar de todo,
aun gustándome el mismo sexo
estoy sujeta por las cuerdas de la evolución.
Una buena silueta que acariciar,
perder los sentidos por una sola razón,
no estar sola ni un momento
porque en todo momento
mis pensamientos persiguen a esa silueta de delicadas
curvas
y a cuanta más velocidad
más me atropellan esos pensamientos
de que algo malo ocurrirá y

PUM!!

de nuevo el abismo.
De donde salimos casi todos los que pensamos,
donde volvemos casi todos los que dejamos de hacerlo.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.