lunes, 31 de agosto de 2009

De pianos y desafinados.



Una mujer y su melodía.
Las teclas de sus costillas y mis dedos haciendo sinfonías de gemidos.
Suspiros.
Promover una rebelión de respiraciones
y por minutos perdidos
descuento de besos al marcador.

No se sabe cuándo se va a ir ese único motivo de existencia
y por tanto
exprimes una a una sus miradas
para ir cagándola lo más apresuradamente posible
y decirle adiós para siempre
sin pronunciar una sola palabra.

Hay cosas que siguen su curso natural
simplemente para joder un poco.
Estados de ánimo en repúblicas independientes del pensamiento.
Para mí, aquello,
fue todo eso
más esto.
Quizás mañana vuelva a cambiar
y me acabe de convencer de todo lo malo
que hará equilibrios en la balanza
y terminará por caerse
junto a mí.

Tus teclas. Mi música en tu costado,
mis mares entre tus piernas,
el octavo pecado capital
es pensar en infinitos
teniéndote al lado: inconsciencia.

Creer en Dios porque tú existes
y si yo soy yo
es porque así me has hecho.
A base de hilos
y recuerdos
una se va suicidando poco a poco la mente.
Matando los minutos
que no estoy cerca de ti
en todos los sentido.
Sea derecha o izquierda
yo jamás sabré hacia dónde me dirijo.

Yo también me intento comprender a veces
pero a veces soy incapaz de encontrarme
y vuelvo.
El volver al siempre jamás
al quizás
al me callo.
Quien calla otorga.

Salir de ti
para quedarme en ti
y hacer locuras sobre tu espalda.
Hacerme corta
entre tus brazos
y olvidar las medidas
del tiempo,
las medidas del espacio.

Comerme a la envidia en el desayuno
y almorzarte, hambre, porque solo quiero
vaciarme de ti.
Que no te encuentre, que no me busques
y sobre todo
que lo hagas por hacer, sin querer
y queriendo
me duelo.
De negro teñirme entera
para que te enteres
que a veces deseo que el deseo se muera,
que haya naufragios escondidos en tu ombligo
y no enterarme de ello.
Que no me lo cuenten
que no me llamen los celos
cuando el alcohol se me amarra a la lengua.

Porque eres una puta
y yo te compraría con todos los amores del mundo.
Hacer de ti un juego
y cantarte en el cuello
que tu cuerpo es música.
Quererte y no de otra manera,
saber cuán estúpida soy
y no saber cómo cambiar la respuesta.
Mi pregunta:
¿Cuánto más vas a prolongarte en el tiempo?

Eres un pensamiento obsesivo más
y como tal
desaparécete
pero no del todo
y así todo el rato.
Primero debajo
luego encima
y por último
mis manos en tus caderas.
Mis percusiones
haciéndote temblar en sueños
y delirios más
delirios menos
yo también me quise querer
tanto como al resto.

Pero sumo gilipolleces
a los márgenes
y dónde tú estás
ya no queda nadie.

Por eso
y a parte,
yo jamás supe tocar el piano.

Despertar en tu costado. Me vuelvo a dormir.
Normal que no me de cuenta
que las cosas se acaban
cuando lo decidimos ambas
y no cuando mi mente y mi alma
se calman.

Poesía de tus piernas,
marea de pestañas,
tus labios en canoa
van surcando mis páginas.
Las sábanas son prisioneras,
la oscuridad cómplice
y entre guerras y treguas,
matarte.

Perdóname por cortarme las cuerdas,
siempre fui una puta cobarde.

1 comentario:

malahierba dijo...

No sé si el poema es para una música, o si es una indirecta para mí, que me incluyo en el colectivo anteriormente nombrado... xD
cambiamos un poco el rumbo de la vida juntas, entonces???


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.