viernes, 28 de agosto de 2009

Después de todo, yo.



Que después de mí solo sigo estando yo.
Rodeada de tiempo y de espacio por todos lados,
naufragando adrede
en las islas de pieles que hagan falta
para olvidarme de que intento olvidar.
Para no darme cuenta
del tiempo que pierdo esforzándome en ello.

Que nadie va a venir a decirme si me duele,
si me pica,
si me escuece.
Nadie sobrevivirá conmigo, a mi lado
como lo haré yo.
Así que olvídate de mí
y yo me aplicaré el viceversa correspondiente.

De todo lo que pude decir antes,
de lo que sin querer puedo, quizás, seguir sintiendo,
de las ganas que te hubiera tenido
si no fueras tan tú la mayoría del tiempo…
Oh, forget about that because it's the past.
Las cosas son así
y así seguirán.
Por mucho que nos empeñemos en vivir
del romanticismo,
de tener ideales inamovibles,
de ver el tiempo pasar de largo
al lado de alguien
que quizás conozcamos
o quizás
sea el peor error de nuestras vidas.

En cualquier caso
soy yo quien va a morir cuando me muera,
seré yo quien me de las últimas palabras de aliento
cuando todo se haya desbaratado,
perdido.
Así que no entiendo como es que me quito tanta importancia
si soy yo misma la heroína de mi vida
y no un maldito fantasma
que me atormenta cuando le viene en gana.

Que después del tiempo y el espacio,
de las horas y el viento,
de los espejos y los reflejos,
después de todo
soy yo la que estaré
y no tú.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.