miércoles, 23 de septiembre de 2009

En un abrir y cerrar de telón.



Que yo que sé.
Que la vida va y viene.
Va
y
Viene.

Y a ver quién es el listo que se pone delante.
A ver.

Yo como mucho, con la nariz pegada a un cristal, la veo pasar.
Lejos.
Estar lejos. Sentirse lejos.
Que eso de ahí fuera no me pertenece. Que no es mío.

Oye, mira, estar fuera de onda, vivir la vida que te toca, porque así lo has elegido
y pensar que en realidad no es culpa tuya
todo eso que sucede y hace que,
bien o mal,
sigas vivo.

Yo estoy viva. No tan viva como siempre
pero
respiro y bombeo sangre
y
me estoy enamorando en secreto
de la chica más guapa de la facultad.

¿Qué sería no vivir?

Vivirnos.
Mutuamente,
yo a ti
y tú a mí.
Y querernos
aunque sea demasiado pronto para eso
y recordarnos cuando todo haya pasado
y con la nariz pegada al cristal
nos veamos subir,
nos veamos bajar,
nos veamos pasar.

Somos la vida.
Vida.
Vamos y venimos.
Nos fuimos.

Mañana seguro que será un gran día
pero hoy quiero disfrutar de lo bueno
que ha sido el momento,
el instante justo
en el que sonreí
y me olvidé de todo.

No más olores,
no más esperas,
no más pasados.

Eso.
Que yo que sé.
Que no sé qué.
Que qué sé yo.

La vida.
Sus constantes olvidos,
tus constantes recuerdos.
Los giros de trescientos y pico
por lo menos
y grados que suben
para bajárselas luego.
Cuando y donde.
Quien y como.

El precipicio de saberse en el límite.
O sea, doble caída.
La antesala a la soledad
es lo que más cuesta.
¿Lista de espera para la felicidad?
Siéntese, le llevará un ratito na’más.

La vida na’más.

Y si sabes cómo,
mientras,
despegarás la nariz del cristal
irás hacia ella
y le dirás:
Qué sé yo, que la vida va y vine, viene y va
y mientras leías ese libro, pues me imaginaba que hablábamos.
De cosas, de nuestras cosas, nuestras vidas, así por separado
y pensar que en este momento
el aire de tus pulmones es el mío también…
Qué cosas, que de rápido va esto, que no sé, que no se me da bien empezar.
Ya sabes, estas cosas, estos matices.
Pero es que tu pelo y tu cuerpo
y no sé,
me pareció gracioso venir a molestarte para qué se yo…

¿Vivirnos?

Sí, eso mismo.

(Beso y fin de la función)

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.