viernes, 25 de septiembre de 2009

Open the eyes




Se me vuela el estómago y
cada mirada
surca un camino hacia mis nervios.
Agarrar por el pescuezo a las malas pasadas,
escupirle en la cara, en el suelo,
que no.
Que nada pasa por algún motivo
y es solo simplemente el viento o
el aire,
los genes,
la evolución,
o qué se yo.
Pero no quiero ni pensar
que toda esta pérdida de tiempo
intentando encontrarme
es por algún motivo
que todos saben menos yo.
El destino, las huellas de mis manos
que no quiero que sean otra cosa
que no sean mis pisadas en su piel
y un guiño de complicidad,
una película a medias,
un beso sorpresa.
Ya sabes,
de esas cosas de las que podemos prescindir
pero no queremos
o
puede que queramos tanto
que…
me da miedo decir cualquier cosa,
pensar cualquier cosa.
No soy muy de creer pero últimamente
odio demasiado
y tengo ira
y rencor
y enfados con el resto del mundo
que se atreve a respirar mi aire
y encima sin pedirme permiso.
Puede que sea el Karma,
o castigo de Dios.
Puede que me queden mil vidas que vivir
de lo imperfecta que soy
pero
enserio que intento dejar de pensar.
Las casualidades
que no llegan
y cogen el tren con retraso
o
ese tren en realidad
jamás tuvo estación en mí.
Y tengo miedo.
Delante del espejo tengo miedo,
en la calle lo tengo,
aquí mismo lo tengo
y no es por los demás…

Es algo mucho peor…

Lo es porque lo sé, me sé
y quiero empezar a ponerlo todo en su sitio.
La gente nueva,
la gente vieja,
la gente que no me sirve
y la gente que necesito.
Porque es triste, lo sé, pero somos
materia.
Simples bloques de construcción,
pañuelos de usar y tirar,
comida,
no sé.

Venimos y nos vamos
pero ¿quién es el listo que se va a atrever
a permanecer para siempre?
¿Tú?, ¿yo?

Te apuesto lo que sea
a que al final de todo
los miedos, las dudas, los rencores y las iras
no tendrán cabida.
No habrá ni tiempo ni espacio
y ojala hablara de otra cosa que no fuera la muerte.

Y quizás, cuando hable de estar vivos
ya sea demasiado tarde
pero
apuesto lo que sea
que cuando sea demasiado tarde
ni nos daremos cuenta.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.