viernes, 18 de septiembre de 2009

Polvos.




El problema de haber estado
es que aun sigo aquí,
esperando algunas veces,
recibiendo casi siempre.
El destino. Los finales.
De la felicidad al vacío
hay más de un par de sonrisas.
Nadar contra todo(s)
y aun así, refugiarme entre paréntesis
me sigue salvando del tedio.
Respirar fuerte. Respirar profundo.
Para mí.

Sí.
No.

Dividirme en dos
y odiar los números pares
porque también odio los impares.
Comerme comas,
comerte (coma)
y todo lo demás.

Perder el juicio
o el género
o el sentido
por piernas que van
piernas que vienen
pero piernas que van, vienen y siempre,
pero siempre
siguen su camino.

Nací siendo la piedra del camino de todos.
Qué le voy a hacer.
No, enserio.
Te lo estoy preguntando:
¿Qué le voy a hacer?

Pararme demasiado a pensar
me da
que pensar.
Peor que mil monstruos en el armario.
Debajo de la cama.
Llorar escondida en una esquina
y saber que por mucho que quieras
nadie va a entrar a encontrarte.
Encontrarte de todas las maneras posibles.

Cansarme de que no me conozcan
porque ni siquiera yo,
a estas alturas
soy capaz de reaccionar.

Corten, peguen, muerdan, maten.
Últimamente
todo lo veo peor que antes.
Lo veo.
Digamos que es un problema de visualización
o que no alcanzo a más de dos palmos de mí
pero
me cansa comprender,
entender,
empatizar.
Me canso con demasiada facilidad
a no cansarme de algunas cosas
que realmente no valen la pena
y dejo de lado,
me vuelvo a mi fortaleza
(pero no por ser fuerte, sino por ser barrera)
Que entiendo que nadie vino aquí
a querer entender a los demás
pero
me encuentro sola
rodeada de gente
y sola
estando sin nadie,
vacía.

Tener un problema
que es humano
y creer que por encima de pensamientos
aun prevalece el sentir.
Eso es pasado.
Ojala volviera a lo de siempre
para que lo de ahora
se diera cuenta de cuán equivocadas estamos
(yo y mí-me-conmigo)

Desesperar, gastar páginas en ello.
La espera que me gasta las ganas
y ganar las batallas
de otro modo:
perdiendo.

Lo que me queda,
lo que me quede,
lo que quedará,
eso es lo que soy.

Nada.
Polvo.

Que del polvo venimos y al polvo vamos
y yo que casi siempre dejé de creer,
ahora no dejo de asombrarme.
Que tenían razón,
que lo único que prevalece es lo que se haga
y no lo que se es. (¿lo que fuimos? ¿qué fuimos?)

Y por eso me da miedo el fuego,
los meteoritos,
los agujeros negros,
los fines del mundo.
Porque sé que no sólo desaparecería yo,
lo que soy, mi carne, mis huesos, mis vísceras,
sino lo que hago:
yo, mi carne, mis huesos, mis vísceras.

No hay comentarios:


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.