viernes, 30 de octubre de 2009

Cosas.




Cuando se quedó por primera vez en casa
pensaba que sí y que no,
en nada y en todo al mismo tiempo
y desde entonces
siempre es sí y no y nada y todo al mismo tiempo
a su lado.

Yo que no sabía si conquistarla o convencerla
le recorrí la espalda con historias
sin dejar que se durmiera
y cómo no nos dormimos
nos tocó inventarnos cuentos
que jamás supimos decirnos.

Yo nunca me creí del todo,
al principio,
que viniera desde tan lejos,
pero es que para ella
lejos es poco.
Años luz y corrientes marinas más allá
ella vuela por encima de todos

desnuda

y solo yo la puedo ver.

Las casualidades de la vida
que en una de esas idas y venidas
yo apareciera frente a ella
y
ella
se dejara dar dos besos.

Y se pone a pensar en un montón de cosas
y todas vuelan por el techo de la habitación
y menos mal que se me ocurrió construirle
una cabaña con los techos más altos del mundo
para que por muchas cosas que se ponga a pensar
aun me quede un hueco en la cama para soñar.
la la la.

Ni me di cuenta de lo de su pelo,
ni lo de sus lunares,
ni lo de sus pechos,
pero supongo que esas cosas son mejor
ir poco a poco
corriendo tan deprisa
que cada instante sea un recuerdo.
Como ayer, que me acordé de cuando
el infinito era una espiral pintada en su hombro
y Hawai sus pechos
y Alemania su rodilla.

Como ayer, cuando me di cuenta
de una cosa
y otra cosa
mariposa.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Efecto mariposa.



Cuando una mariposa vuela
no sabes la de remolinos de aire
que pueden llegar a ahogarte.
El estrepitoso sonido del despegue,
del aterrizaje,
del haber llegado sin permiso
quedándote sin camiseta en mi cama,
quejándonos de los absurdos,
viviendo por y para ellos,
amándonos en miradas que aunque no sepas leer,
yo sería capaz de traducirte
sí o sí.

Que me sonríes y
es el vuelo más perfecto que pudo ver el hombre
y la Luna
y sobre el suelo,
en el aire,
cuatro pupilas jugando al ajedrez.
Déjame comerte.

Yo que nunca gané ningún juego
pierdo de nuevo en la apuesta
de
seguir sola durante equis tiempo.
Y marcarte con saliva por todos los costados
que te quiero en mi cama
todos los días
que sean noches también
y todas las noches
que bailen pegadas con tardes naranjas.

El terremoto de sus patitas cayendo sobre una flor,
y el polen que huye
a meterse debajo de algún sótano anti-huracanes.
Ves que eres tan delicada
cuando dices o callas,
cuando te arqueas para dejarme aterrizar.
Cuando lloras para mí y creo estar en el diluvio universal
más hermoso que jamás ningún profeta vio.
Verdes.
Tus ojos se vuelven verdes.

Supongo que por eso
ahora quiero que mi vida sea ese vuelo de mariposas
que sucede cuando te veo de lejos,
te veo de cerca,
te veo y es increíble
como por una vez tuve un presentimiento
real.
Sí.
Como el efecto mariposa.

Sigue volando y elévame hasta donde quieras.
Arrásame con esos golpes de aire
y cámbiame de una vez por toda
que no me gusta ser tan yo
si te tengo tan a mi lado.

Tan tan tan a mí lado.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Presentimientos.



¿El mundo?
¿Qué mundo?

Si las fronteras se derribaron el día que te conocí.

lunes, 12 de octubre de 2009

Octubre.



Y aunque no te lo creas, te echo de menos cuando te tengo al lado, en el espacio despedida-giroinesperado. Mirando por las ventanas del tranvía, es como si nada de esto hubiera pasado antes y me alegro. Enserio.
Hablar mucho todo el rato y dormirnos cuando salga el sol.
Estar navegando por espirales de tinta e imaginarme que no tenemos ni ideas, pero el resto del planeta, menos.
Por eso de más y más y no hay luces que valgan paran enseñarme el camino. Se empieza por los pies y no se termina nunca.
De donde aparecen los acentos y las caras y los gestos. De lo que somos, lo que jamás se nos ocurrió y cocinarte, a fuego lento, entre mis manos.
Beso, beso, beso.
No tengo ganas de pensar hoy.
Pero reconozco algunas cosas…
La paciencia de aguantarme incluso cuando ni yo me sé entender y
esas ganas
esas cosas
esa cara. Te como.

Cuando vengas a casa
lo encontrarás todo tan desordenado que
tardarás varias noches en encontrarme
mientras yo, escondida, te veré
regalándome de ti, tu tiempo
y
quieres fumar?
Me puedo inventar una azotea si hace falta.

Y si hace falta
el tiempo se para.

Me regalas piel para el invierno
y hoy hace tanto calor que en la calle,
aquí en este suelo tan sucio,
allí donde los árboles
y colores que se mueven. La droga del saber más de lo que sabía antes.
Las frases que salen solas
y el corazón pataleando.
Yo, si fuera él, también querría salir corriendo
a llenarte de sangre y hacer dibujos en tu espalda con la vida que me vaya quedando.

Es fácil
y
es difícil.

La mala costumbre del no pensar en nadie pero
me has visto desnuda.
Eso…
bueno, quizás te haya mentido y sí que crea en Dios,
o solo escribo su nombre en mayúscula por respeto,
qué sé yo.
Ahora me quedaría dormida.

¿Te vienes?

viernes, 9 de octubre de 2009

Empezar en infinito.



Que te olvides. Ninguna de las dos tiene idea y aun así
ay va
ay va
una estrella fugaz.
Perdón, pensé que pestañeabas, nada más.
Tener tu olor,
el de tu pelo
y tus pelos en mi cama
y entre mi ropa.

Vestirme de ti en otoño, que por cierto, feliz casi otoño o lo que sea que tenemos.
Entre las manos
carne
y
te estoy esperando.

Vales la pena, no me lo voy a replantear más.
Es más, jamás lo cuestioné.
Hay personas que nacen con magia, como tú
y otras que van recogiendo trocitos de sonrisas
como yo.
Y escalar por tu espalda, seguro allí arriba
el mundo se ve más lindo.

Bonita.
Estar y sacarnos ambas de quicio.
Tanto tiempo
siendo una piedra
y aun andando descalza
jamás te metiste dentro.
En un ojo, en un zapato.
Y resulta que es una señal.
Decir cosas a la vez,
pensarlas antes,
quererte.
Ya sabes, innatismos.
Que aunque no te lo creas
pienso en ti
y
todo eso que nunca te digo
pero
para qué…
no te vale con que me de vueltas el corazón
si estás cerca,
si estás lejos.
Si estás.

Pequeñita,
huir de las cosas malas.
Vivir de alquiler en una bonita ratonera
y
en las paredes de mi mente
dibujarte con tus manos.
Piel a piel
llenarnos los pensamientos de babas.
Sí, no sé.
Ya sabes, esas típicas cosas que se hacen
en esos típicos momentos,
en plan,
estar a tu lado en mi cama
y querer parar el mundo en un beso
mientras tú te mueres porque me pare a darte un beso
y el mundo se convierte en un millón de instantes
entonces.

En botellas.
Los mensajes secretos, mi amor,
te harán cosquillas en los pies
mientras duermes en cualquier isla desierta


conmigo
.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.