viernes, 9 de octubre de 2009

Empezar en infinito.



Que te olvides. Ninguna de las dos tiene idea y aun así
ay va
ay va
una estrella fugaz.
Perdón, pensé que pestañeabas, nada más.
Tener tu olor,
el de tu pelo
y tus pelos en mi cama
y entre mi ropa.

Vestirme de ti en otoño, que por cierto, feliz casi otoño o lo que sea que tenemos.
Entre las manos
carne
y
te estoy esperando.

Vales la pena, no me lo voy a replantear más.
Es más, jamás lo cuestioné.
Hay personas que nacen con magia, como tú
y otras que van recogiendo trocitos de sonrisas
como yo.
Y escalar por tu espalda, seguro allí arriba
el mundo se ve más lindo.

Bonita.
Estar y sacarnos ambas de quicio.
Tanto tiempo
siendo una piedra
y aun andando descalza
jamás te metiste dentro.
En un ojo, en un zapato.
Y resulta que es una señal.
Decir cosas a la vez,
pensarlas antes,
quererte.
Ya sabes, innatismos.
Que aunque no te lo creas
pienso en ti
y
todo eso que nunca te digo
pero
para qué…
no te vale con que me de vueltas el corazón
si estás cerca,
si estás lejos.
Si estás.

Pequeñita,
huir de las cosas malas.
Vivir de alquiler en una bonita ratonera
y
en las paredes de mi mente
dibujarte con tus manos.
Piel a piel
llenarnos los pensamientos de babas.
Sí, no sé.
Ya sabes, esas típicas cosas que se hacen
en esos típicos momentos,
en plan,
estar a tu lado en mi cama
y querer parar el mundo en un beso
mientras tú te mueres porque me pare a darte un beso
y el mundo se convierte en un millón de instantes
entonces.

En botellas.
Los mensajes secretos, mi amor,
te harán cosquillas en los pies
mientras duermes en cualquier isla desierta


conmigo
.

2 comentarios:

Befree dijo...

Oh.

Lawra Mohn dijo...

Ai Ana todo es tan maravilloso!
Te quiero, coño :)


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.