lunes, 12 de octubre de 2009

Octubre.



Y aunque no te lo creas, te echo de menos cuando te tengo al lado, en el espacio despedida-giroinesperado. Mirando por las ventanas del tranvía, es como si nada de esto hubiera pasado antes y me alegro. Enserio.
Hablar mucho todo el rato y dormirnos cuando salga el sol.
Estar navegando por espirales de tinta e imaginarme que no tenemos ni ideas, pero el resto del planeta, menos.
Por eso de más y más y no hay luces que valgan paran enseñarme el camino. Se empieza por los pies y no se termina nunca.
De donde aparecen los acentos y las caras y los gestos. De lo que somos, lo que jamás se nos ocurrió y cocinarte, a fuego lento, entre mis manos.
Beso, beso, beso.
No tengo ganas de pensar hoy.
Pero reconozco algunas cosas…
La paciencia de aguantarme incluso cuando ni yo me sé entender y
esas ganas
esas cosas
esa cara. Te como.

Cuando vengas a casa
lo encontrarás todo tan desordenado que
tardarás varias noches en encontrarme
mientras yo, escondida, te veré
regalándome de ti, tu tiempo
y
quieres fumar?
Me puedo inventar una azotea si hace falta.

Y si hace falta
el tiempo se para.

Me regalas piel para el invierno
y hoy hace tanto calor que en la calle,
aquí en este suelo tan sucio,
allí donde los árboles
y colores que se mueven. La droga del saber más de lo que sabía antes.
Las frases que salen solas
y el corazón pataleando.
Yo, si fuera él, también querría salir corriendo
a llenarte de sangre y hacer dibujos en tu espalda con la vida que me vaya quedando.

Es fácil
y
es difícil.

La mala costumbre del no pensar en nadie pero
me has visto desnuda.
Eso…
bueno, quizás te haya mentido y sí que crea en Dios,
o solo escribo su nombre en mayúscula por respeto,
qué sé yo.
Ahora me quedaría dormida.

¿Te vienes?

2 comentarios:

<3 dijo...

mapaches hawaianos x 1000

Befree dijo...

Lo mío es sublime, pero lo tuyo está en una categoría tan alta que es innombrable.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.