miércoles, 11 de noviembre de 2009

Medusas.



Sigo pensando que eres una medusa bonita
cuando estás encima de mí y me besas
y desnuda, te estiras hacia arriba y tu pelo lo cubre todo
porque eres tan princesa
y tan medusa
que me salvas a cada tempestad
que se forma cada vez que nos encerramos en el cuarto.

Que cuando vienes galopando por la calle
el mundo se vuelve verde
y llueve y hace sol
y el viento es más frío
y me besas.

Te das la vuelta y veo tu espalda
y quito las sábanas para seguir viendo
esa manchita que tienes al final de la columna,
a un ladito, chiquita y bonita.
Y te digo que me mires y me miras
y nos besamos tanto y tan despacio
que el tiempo hace un parón,
se baja del tren y sigue el camino andando.
Entonces, mis manos se anudan a tu cintura
y las palabras, entre labios, se atropellan,
y la vida sería mucho más fácil
si no fuéramos tan difíciles a veces
pero entonces no tendría gracia
darse cuenta de que esa chica que llega siempre tarde
a todos lado, a todas horas,
es la chica de tu vida
y que
los enfados, en realidad
pueden quedarse sentados a esperar.

Y descubrirme dándome cuenta de un millón de cosas,
como que las cosas que más odiaba de ella
son las que más me gustan ahora
y que
un minuto lejos
es más de sesenta segundos. Sesenta siglos lejos.

Pero para ella, lejos es ir a Plutón.

Lo que no sabe, es que un par de galaxias más allá,
mis palabras dan la vuelta y vuelven
solo por hacer carreras con sus sueños.

Se me ocurre
que desde que la conozco
todo el mundo se a convertido en agua
y todo este mar enorme que nos separa
es el mismo que nos abriga
cuando,
encima mío
una medusa chiquita y bonita
se retuerce, se estira, se mueve, me mueve, me cuida,
me atropella las palabras, me besa, me abraza, me desnuda, se desnuda,
me vuelve el mundo del revés
pero
ahhh

viste que en el mar, como en la Luna
no hay gravedad?

Y así es la vida
entre los tentáculos transparentes
de la medusa más linda de todos los mares.

Del mar que se forma cuando llega
y por arte de magia, se cierra la puerta de mi habitación
y en vez de ropa
se nos dibujan escamas.

Y enserio que no me importaría,
morir envenenada,
si el veneno es
el cansancio de ayer
el recuerdo de hoy,
y el saber que nunca será la última vez.

¿Sí o no?

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.