lunes, 21 de diciembre de 2009

Kilómetros fuera.

De tu nombre
y esas cosas circulares que te persiguen
cuando nada es lo que parece.
Cuerdas y árboles
y ramas para deslizarnos
a otro lugar donde no haya que rendirnos
las miradas
y reverencia.
Para no parecer idiota,
mejor me escondo, lo dejamos estar
nos vamos a tripular otros barcos pasajeros
sin olvidarnos los labios
y confiar en el tiempo
como medida cuantitativa de medicina.
Cicatrizantes,
ir de camino a cualquier lado
sin saber muy bien el por qué de no encontrarnos
y llorar porque es el único remedio
para no envenenarnos del todo.

Y un poquito
habría hecho grandes cosas
pero como siempre
me quedo a mitad de camino
pensando
en que si hubiera podido
también lo habría hecho antes.
Y no lo hicimos.

Recoger tus cosas,
ir versando cosas dolorosas
por las espaldas de muchas otras
e intentar beber amor de muchos lados
para ahogar tus penas.

Gritarte que yo jamás me di cuenta
cruzando los dedos
porque miento más que hablo
y debajo de la cama
tengo rotas mil promesas.

Llego tarde y lo seguiré haciendo
hasta que deje de recordarme
que tú, en otra parte del universo
tampoco estarás llegando a tiempo.

Desmoronar todo un castillo
de cualquier material de construcción
porque sigo siendo una nómada
por mucho que la edad
me pida un descanso.
Hay kilómetros ahí fuera…
Prometo no olvidarme de nada.

Te lo prometo.

2 comentarios:

Butterflied dijo...

Hacía tiempo que no me pasaba por aquí... No sé si me recuerdas, hace un tiempo que "hablábamos" vía blogs y tuentis varios...

Me encanta lo que escribes, siempre me inspira.

Un saludo.

papola dijo...

nada que ver anita! ya sabes lo que pasa mañana :)


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.