jueves, 30 de diciembre de 2010

Para empezar por el principio



Como cuando éramos el principio
y hablamos del miedo a dudar
sabiendo desde el principio
que eso solo eran los nervios de la primera vez.
Como cuando no sabía cómo tocarte
ni las cosas que no te gustaban
ni te escuchaba realmente
porque estaba tan alucinada con el haberte encontrado
que todos mis sentidos iban marcha atrás.

Si me paro a pensar, necesitaría mucho más
que un par de tarde para recordar cómo empezó todo,
todas esas cosas que no recuerdo
y las he encontrado todas juntas
y me he emocionado.
El enamorarme de ti sin darme cuenta
porque me fui quitando la piel de poeta que tenía
cuando me encontraste
y me dejé ver tal cual, cuando estamos juntas
y las cosas salen bien o mal.

Porque tú solo tirabas de mi lengua
para besarme
y tuviste tantas ganas como yo
de ser nuestro principio.
Sin saberlo, ingenuamente,
dormir en camas incómodas,
esconderme entre tus sábanas,
aprender a sujetar un gato entre mis manos.
Quererte
que aunque me salga solo, por instinto
también ha sido algo que he ido aprendiendo con el tiempo.
Y ahora te veo tan mayor, tan guapa
pero con todos esos colores en tu cuerpo
y te llevaste mi suéter y te eché de menos.

Es la forma que tienes de cambiar la vida de las personas
y ver como de alguna forma
no sigues mis leyes ni mis normas
pero
sigues aquí conmigo.

Me advertiste que siempre llegabas tarde
que te gustaban las cosas dulces o ricas en general,
lo del amor gatuno,
lo de enroscarte,
me enseñaste cómo podía ser mi vida
desde tu azotea
y creí estar viendo la mejor película del mundo.

Te dije de querer ir a mi bola el primer día
porque nunca antes me había encontrado
contigo.
Si lo hubiera sabido
no hubiera preguntado tanto.
Tantear el terreno, siempre quería que vinieras
y
siempre fuiste tan huidiza como una rata.
Después llegó tu manera de embaucarme
hasta las tantas en todo lo que hacías
porque sabías que lo ibas a conseguir.

No fui ni tan interesante
ni tan inteligente
pero dijiste que te gusté más de lo que creías.
El día que viniste me dijiste que me amabas
mirándome a los ojos.
Después de esto
no tengo ni idea de lo que significa dudar de ti.

Ahora vuelvo a tener ese miedo
de tenerlo todo y poder perderlo.
Pero es uno de los efectos de ser el principio,
de ir caminando hacia el horizonte y saber
que el mundo es redondo
y el sol está lejos.

Creo recordar cómo fue la primera vez.
Creo recordar la segunda.
Pero soy incapaz de traer a la mente el momento
en el que supimos que habíamos nacido
para fuera de la manera que fuera
estar así, siempre.

Que esto nunca acabó
porque es lo que tienen los principios.

Y no sé si viene al cuento pero…
¿Te sabes el cuento de la vieja majadera?

lunes, 27 de diciembre de 2010

navidad navi

hola papo, bienvenida
gracias ani, que espontaneo todo
te amo paloma, te sigo identificando con un ave, a pesar del tiempo
yo a ti con un negro bien dotado
mañana vamos a estudiar
mañana vamos a estudiar

sábado, 25 de diciembre de 2010

El antitodo.


No me quiero llevar bien con nadie.
No quiero estudiar nada.
No quiero saludar a gente que no conozco.
No quiero tarifa navideña en los bares.
No quiero esperar durante un día entero.
No quiero dejar de escuchar el tiburón
No quiero que me duela la barriga cuando ceno mucho.
No quiero oír a mi madre diciendo lo cansada que está de las navidades.
No quiero levantarme llena de mocos por la mañana.
No quiero tener el "síndrome".
No quiero que mis amigos hagan más caso a una puñetera blackberry que a lo que les rodea.
No quiero echarla de menos.
No quiero pensar que por crecer lo justo sería dejar de ver lo bonito de las cosas.
No quiero que mi madre me transmita su mal rollismo.
No quiero enfadarme con mi abuela.
No quiero gastar más dinero.
No quiero.

Y si cambias el orden, antitodo es antídoto.


=)

martes, 21 de diciembre de 2010

Homecoming


Cámara lenta, mira sus pasos. Cambia la manera de caminar, se aparta los mechones de pelo de los ojos, tiembla, se encuentran, respira, tuerce sus pies en la misma baldosa, se estira las mangas del jersey, la mira, mira sus pies, toca la botella de cristal, juguetea con ella, da un sorbo, deposita el líquido en el vaso, ve subir los hielos y el limón, pide algo para comer, comenta que no tiene mucho dinero, ella invita.
Pregunta sus gustos, comenta los suyos, mira a los libros, mira a los cuadros, se mueve, mueve sus pies al ritmo de la música, le molesta el ruido que hace la gente, mira a la gente, se levanta, compra tabaco, saca un cigarro y se lo fuma. La invita, le gusta ver como expulsa el humo por su nariz. Parece mayor, piensa. Tararea una canción, se aburre, se divierte.
Cámara rápida, hablan mucho, hablan de todo y siente que no ha dejado nada para mañana. Se disculpa mientras se dirige al baño. Se mira en el espejo, se lava las manos, se refresca la cara, se pregunta qué es lo que está haciendo, se seca, se arregla y sale.
Sonríe, ella mira él no sabe cómo mantener la mirada y por eso mira hacia los libros y hace una mueca. Se sienta, hablan un poco más, se fuman dos cigarros más. El hielo se comienza a derretir. La invita a salir fuera, dar un paseo. Ella va a pagar, él se niega. La invita.
Le gusta la camarera, le sonríe, se siente nervioso, se mueve y piensa que esos eran sus últimos cinco euros.
Al salir ve gente, es de noche, todos saldrán, le pregunta si le apetecería, ella asiente, se entusiasma.
Recuerda que aquellos eran sus últimos cinco euros pero no se atreve a decírselo. Se dirigen a un bar, ella pide dos cervezas, él le dice que no tiene más dinero y ella sonríe, vuelve a pedir esas dos mismas cervezas.
Ahora tontean, se siente ridículo. Caminan hacia otro bar, se encuentra con amigos, le invitan a copas, se emborracha, la pierde de vista, la vuelve a encontrar, habla con un amigo mientras la mira por el rabillo del ojo, sonríen, esto puede ser diferente.
Saca el móvil, mira la hora, no tiene dinero para el taxi. Ella le dice de ir a su casa, él se niega, ella insiste.
Ahora la cámara va a tiempo real, se aparta el pelo de los ojos, la mira, se intenta despedir, llegan a su portal, ella lo invita a pasar y ya en el rellano se da cuenta de que esto puede ser diferente, ella lo dice en alto, él la mira a los ojos. Ahora no se mueve.
Se dan la mano, siguen en el mismo sitio. Él le promete otra cita, ella le dice de amanecer en la azotea. Le gusta la idea.
Suben, hace frío, él la arropa.
Oyen a la ciudad despertando. La oyen bostezar. Él sigue sin saber si besarla. Ella se apoya en su hombro. Esto le suena pero sigue con la misma poca práctica de la primera vez.
Le da un beso en la cabeza. Tiene sueño pero sabe que no podrá dormir si se va a la cama ahora.
La cámara se aleja. El sol empieza a aparecer. Ven amanecer. Se amanecen.

Están en su cama. Él sentado en una esquina, ella acostada, pegada a la pared. Le dice que se acueste con ella. Se lo piensa y totalmente rígido se tira a su lado. No la mira, intenta moverse lo menos posible, ella se acerca, a él se le seca la boca.
Le dice que no está seguro, ella se levanta, se queda sentada y le pregunta si es que acaso no le gusta. Tartamudea, le dice que sí. Sí qué. Pues que sí me gustas.
Entonces ella se vuelve a acostar a su lado. Él se excusa. No sé qué me pasa. Me pones muy nervioso. Gesticula con las manos, ella se ríe. Se miran fijamente, él la sigue haciendo reír. Ríen los dos.
Al callarse y sin previo aviso él la acerca con sus manos y la besa.
Sólo necesitaba sentirme como en casa, le dice. Ella sonríe.
Bienvenido a casa, entonces.

Fin

Que quemen el treinta y uno de diciembre, gracias.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Maradona

Hay un perro durmiendo a mi lado, la tele encendida pero sin sonido, tenía razón cuando me dijo que le hacía compañía, como rellenando los vacíos.
Tengo sueño, pero por no romper la costumbre, me lo aguanto.
Antes escribí algo sobre la fe. Creo que cuando más se aprende menos se tiene y eso me da miedo. Es una especie de perder la esperanza a sabiendas de.
Es raro viniendo de mí, alguien que trata tanto con las palabras, el hecho de que esté tan hasta el cuello de términos que quiera abolir cualquier tipo de concepto. A estas alturas de la historia, creo tan poco en la humanidad que hasta asusta. Es todo cultura, contexto y biología y todo eso que estudio en clase y la magia y lo bonito que se ha de esperar de las cosas queda relegado a un segundo plano.
No me gusta esa parte del hacerse mayor.

Aun así... a pesar de tener una voz de fondo diciéndome que nada es para siempre nunca, me encanta el hecho de saber a ciencia cierta que eres para mí. Que por algún casual alguien quiso juntarnos y a pesar de lo que pudimos pensar, salió hasta bien y todo. Después de pasarlas putas y pensar que aunque quisiéramos esto iba a ser imposible.
Haber pasado por todo esto.
Quererlo todo, haciéndonos las valientes, a ver qué pasa.
Pasa, normalmente, por regla general, el tiempo, cosas que por un lado está bastante bien si eso significa tenerte cerca, y bastante mal porque abruma el hecho de estar ya a las puertas de las navidades. Y pensar que la noche anterior estábamos en agosto, en el sur, los chicos y yo emborrachándonos.

Todas esas cosas. Me encantaría que fueras la mujer de mi vida.
Ser una fantasma con estas cosas que te digo pero... creérmelas de verdad.
Superarme porque contigo todo va a más o nada.
¡Anda! Maradona en la tele. Señal.
Todas esas cosas que me recuerdan al dulce de leche, al mundial, a la goleada que le metieron a Argentina... Verte con una cerveza entre las manos y sentir cómo todo se iba a la mierda y aun así seguir pensando que... nada que ver... ni siquiera cuando tuve que odiarte a la fuerza. Ni siquiera ahí supe cómo deshacerte de tan dentro. Supongo que eso significa que estás en mí. Tal cual. Qué rollo.
Yo solo quería hablar de la conversación que tuve hoy en el época, sobre el amor que no es amor sino una palabra que ha impuesto la cultura y sobre el ser animales que piensan cosas y la cagan por ello pero luego te imagino allí conmigo, escucho alguna canción en la parte de atrás de un coche y hay brillos en los ojos que van más allá de la fe, de los conceptos y de su puta madre.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Diario de abordo#1

He cambiado el loro de la foto principal. Ahora parece un poco más loro y un poco menos “truño”.
No me cambio de pantalones hace por lo menos tres o cuatro días, eso sí, siempre me lavo los dientes después de comer.
Llevo toda la semana pensando que estaba aprobada en fisiología, cosa que sigo pensando, pero en el portal ull pone que tengo un mísero cuatro, lo cual, para alguien como yo, es una faena, ya que hasta que no lo solucione no dejaré de machacarme una y otra vez con esa historia.
Faltan, dentro de dos horas, siete días, una semana, para que venga Papo. Estas navidades pretendo que sean geniales, al menos, mejores que las anteriores, que se las pasó en Ceuta y yo me quedé aquí, Forever Alone.
Mi plan es hacer todo eso que siempre dijimos de hacer y nunca hicimos porque los animalitos del bosque son así, salvajes e indomables.
He gastado un poco del dinero que ahorraba para ella pero confío en la buena fe de mi abuela y de mi madre, que desde el viaje no le he pedido nada de dinero.
También es verdad que soy Ninja nivel experto en racanear a todo el mundo y aunque no me lo proponga siempre, algo gratis cae.
No estoy segura de si de verdad quiero ir a patinar sobre hielo, pero sé que le hace mucha ilusión y confío en que mis años de experiencia como patinadora callejera me ayuden a no quedar demasiado en ridículo delante de una profesional como lo es ella.
Sí bueno…
También he puesto un gadget de búsqueda en el blog y he borrado algunas cosas que me parecían obsoletas a estas alturas de la vida.
Me he puesto a pensar, ahora mismo, tampoco es que me lo curre demasiado, en que evitar pensar en algunas cosas es una especie de evitar arrepentirme de ciertas situaciones.
No sé. últimamente me he ganado la enemistad de algunas personas con las que antes me llevaba bien y en realidad, aun no entiendo muy bien por qué.
Bueno, algunas cosas sí, pero otras no y por eso me siento un poco triste cuando lo pienso… porque no son vitales para mi existencia, pero la hacían más amena. Quizás estuvieran en proceso de ser personas semi-importantes o algo así.

Por otro lado y como mecanismo de defensa, infantil y estúpido, y ni siquiera de defensa porque sé que al final me terminaré haciendo daño, hago como que no me importa y como que esas personas se lo pierden pero… yo nunca he sido así.
Yo soy más de hablar las cosas y arreglarnos con un abrazo.

Aunque visto lo visto… ya hasta dudo de ser como creía ser.
No. En realidad siempre he sabido por donde van mis tiros. No me preocupa.
Yendo a casa, en un semáforo de la Avenida Trinidad, pensé en que seguramente el tiempo lo arreglaría todo, cuando por aquel entonces Laura Real no me hablaba.
Y a día de hoy, cuando me calmo y pienso como las personas normales, también lo creo.
El tiempo lo pone todo en su sitio. Es un poco cómodo el pensamiento pero… si es lo que funciona qué le voy a hacer.

De todos modos estoy contenta porque por fin es navidad y aunque tenga que estudiar, cosa de la que estoy pasando bastante, llegan mis amigos a los que llevo, algunos desde septiembre, sin ver. Como hoy, por ejemplo, que vino Aldo y daremos una vueltilla lagunera.
La parte mala de las navidades es que, como todo el mundo, Julia se vuelve a casa, a pasar las navidades en Las Palmas y estaré todo este tiempo sin verla ni a ella ni a Perro-Gato-Freud.

Y nada. Dado que mi inspiración ha cerrado el grifo por ahora, espero, escribo algo así como una especie de diario de abordo. Porque aquí a pirata no me gana nadie.

Ala.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Y más allá...

Nunca encontraré el punto medio
porque quererte es el descontrol,
la desmedida,
el ir
siempre
un poquito más allá
del más Allá.
Contigo siempre me sobrarán
los sentidos
y me desbordaré en un intento sutil
de naufragio.
Morirá toda la tripulación y nunca
será demasiado hondo donde acabemos
y
hundirme en ti nunca será suficiente,
querré ir hasta ese final del que te hablé
que no existía
y no lo voy a encontrar.

No concibo una mitad de todas tus partes,
no sabría dividirme la intensidad.
Solo existe una manera de hallarme en ti,
en el otro extremo del planeta
te preguntas qué será de mí
y por un instante nos volvemos a encontrar
cara a cara con los mismo resultados.
De la imposibilidad de todo esto
siempre van a surgir fuerzas.

Contigo las fuerzas son más de lo que cualquiera
pudiera estar esperando.
No sé muy bien de dónde salen
pero
están ahí esperando a que todo sea aun más difícil
para
darnos de lleno en la cara, en las manos.

Hasta el miedo es desmesurado
cuando nos juntamos
porque no sabremos cuánto daño y cuánto bien
seremos capaces de crear
y cuando nos separamos
porque, sin punto medio,
viniste a quedarte para siempre,
anquilosada
no hay manera de que en uno de nuestros imposibles
de verdad
te pueda sacar de mí.

Así que supongo que cruzar la raya
contigo
es el pan de cada día.
Y vivir al límite,
oliendo el peligro,
forma parte de nuestras entrañas
que de vez en cuando les da por juntarse,
descontrolarse,
quererse
siendo siempre
la última gota que colme
porque
de eso se trata
¿no?

domingo, 12 de diciembre de 2010

síndrome de down.




Me haces feliz.

sábado, 11 de diciembre de 2010

She's magic.

No dijo ni una sola palabra al entrar a aquella habitación. A fuera llovía, diluviaba y un frío seco, de estos que te cortan la respiración, paseaba entre las paredes húmedas de la casa, mientras allí dentro se fraguaba un buen infierno.
Ella estaba tendida en la cama. En bragas.
Su piel era blanca. Como de un color cremoso. Como si fuera comestible.
En la parte de arriba llevaba una camiseta que le quedaba bastante holgada, de mangas largas, como térmica.
Él entró en silencio. Ella aun no se había dormido del todo y sin encender las luces, se metió con ella en la cama.

-Quiero que te olvides de todo…
-No sé si eso será tan fácil.
-Te puedo ayudar.
-¿Cómo?
-Tú solo tienes que prometerme que dejarás a un lado el sueño y el resto…
-¿Qué es el resto?
-Tú y yo somos el resto.

Él empezó a besarla en los labios, sus manos acariciaban su cara y cerraba los ojos para sentir aun más el roce de sus dedos en su piel.
Le quita la camiseta.

-Voy a hacer que vueles. Que vueles hasta que te olvides de todo lo que ha pasado esta noche. Que no te acuerdes ni de cómo te llamas… ¿quieres?

Ella sonríe y él la besa.

La agarra de la cintura y la coloca en el centro de la cama, ella se desliza, se mueve. Él palpa sus caderas, sus costillas, empieza a besar sus pechos, le dice lo de sus pezones, le dice lo de su culo. Piensa que es la mujer de su vida, que nada será lo mismo sin ella. La abraza fuerte, como si quisiera fusionarse con su piel.
Baja.
Baja mucho y eso se nota en la respiración de la chica.
Él la mira y sonríe, ella frunce el ceño, aprieta los labios.

Estar en el origen es como volver a nacer viendo nacer a alguien. Es como crear una obra de arte. Es como crear el arte.
La sujetaba de la cintura y bajaba sus brazos hasta rozar sus muslos. Ella se arqueaba, abría y cerraba las piernas llegando a dejarlo sin aliento. Lo agarraba por la cabeza, por los pelos, y lo hundía a medida que sus latidos se aceleraban.
Era como ver el fin del mundo. El nacimiento de una estrella en el infinito universo. Una explosión, un estallido.
Estaban haciendo música. Empañaban los cristales, empañaban sus pupilas y derretían sus epiteliales.

Al final, con la cabeza hundida en ella, sonríe.

-¿Cómo te llamas?
-No lo recuerdo- contesta ella mientras sonríe exhausta.

Entonces se quita las alas y se queda dormida.

Sé que muchas veces ha pensado que nada que ver. Ella es magia.
No se puede competir con algo así.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Química.


¿Sabes? cuando digo cosas importantes, que me dan vergüenza porque son cursis
o ya sabes, ¿no?, cuando digo cosas que realmente siento, se me erizan los pelitos de la cara.
Y eso me parece muy bonito. Como mágico. Es mezclar lo fisiológico con lo abstracto de un sentimiento. Es como andar haciendo experimentos en un laboratorio y hacer que un líquido cambie de color... realmente es todo una reacción química pero... qué divertido es pensar que haces magia en mí.
Que eres esa sustancia justa la que cambia mi color a este otro tan bonito.

Y por eso cuando te miro a los ojos y comienzo a pensar en cómo decirte las cosas mis pelitos se erizan... por magia, por química o simplemente porque quieren alcanzarte antes que yo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Tormenta



oioioi

viernes, 3 de diciembre de 2010

Antes

Antes de mí tú no eras tú,
antes de ti yo no era yo,
Antes de ser nosotros dos
no había ninguno de los dos.

[...]

Después de todo
lo que quiero es decir
que no entiendo como podía vivir antes,
no entiendo como podía vivir antes
no entiendo como podía vivir antes
no entiendo como podía vivir antes
no entiendo como podía vivir

Antes de mi tú no eras tú,
antes de ti yo no era yo.
Antes de ser nosotros dos
no había ninguno de los dos,
Antes de ser parte de mí,
antes de darte a conocer,
tú no eras tú y yo no era yo,
parece que fuera antes de ayer,
parece que fuera antes de ayer.

Antes de irme
yo debo decir:
yo también pensaba que era feliz antes
(pero)
no entiendo como podía vivir antes...

http://www.youtube.com/watch?v=pqf4ear-JKI&feature=related

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La locura no existe mi amouououoorr



Creo que tengo todas las enfermedades que estoy estudiando.
Empezando por TAG, siguiendo con TOC,tricotilomanía, trastorno de la manía, depresión, esquizofrenia, extirpación de la corteza orbitofrontal (de ahí mi fatalidad con respecto al futuro y toma de decisiones), ansiedad, síndrome del sabio (Savant), Sindrome de Gilles de Tourette...
Todos y los que me quedan.
Jé.

martes, 30 de noviembre de 2010

Ensoñaciones.



Cuando fuimos jipis y andábamos con pañuelos de colores amarrados a la cabeza, cuando fuimos niños con erecciones en medio del colegio, cuando nos enamoramos de tres bellas mujeres, aquellos tres locos con camisetas de hawaianos. Cuando matamos a los que nos hacían daño, cuando bailamos bien pegados, cuando besé por primera vez, cuando me agarró de la camiseta y me llevó contra ella y luego pasó lo que pasó.
Cuando éramos invencibles, cuando estábamos en el mar sin sentir miedo y cuando el agua nos ahogaba de verdad.
Cuando existíamos, cuando mezclamos la música y los cuentos de fuera con las alucinaciones de dentro, cuando salvé a mi gata de una anaconda gigante y malvada, cuando aquellas balas lo llenaron todo de sangre. Cuando viví en la ciudad debajo del mar y todos estaban desnudos y todos practicaban el sexo sin preocuparse de nada.
Cuando todo era amarillo y azul y había arena por todos lados, cuando se hacía de noche y en las casas rompía el mar con toda tranquilidad.
Cuando cruzamos el precipicio para tirarnos en un pozo de agua azul cristalina y sentimos miedo y las cosquillas en las palmas de las manos parecían reales.
Cuando estuve entre casas de adobe, cuando me besó y me dejó dormir en su pecho, cuando corrí una y otra vez por escaleras mecánicas intentando salvar algo que no recuerdo muy bien qué era, cuando me sentí mal porque aquella chica me quería besar y yo a ella también, cuando le agarré de la mano y sonreímos.
Cuando sonaban folias en una radio de juguete en mitad de la nada, en el patio de una casa con el jardín desértico y todo era marrón menos la casa que era blanca.
Cuando nos enamoramos en mitad de un campo de fútbol que no era realmente un campo de fútbol sino una especie de colinas empinadas y con el césped muy verde y recién cortado.
Cuando se llevaron a mis abuelos a la guerra en una furgoneta militar y yo corría tras ellos pero jamás los alcancé.
Cuando fuimos valientes.
Cuando después de pelear contigo seguía soñando en pelear contigo.
Cuando no me daba tiempo a entregar la tarea de inglés, cuando salvaba a aquella profesora de una especie de monstruitos y ella me besaba, o cuando estaba embarazada y me trataba mal o cuando se incendiaba el colegio y yo los salvaba a todos, incluyéndola a ella, claro.
Cuando iba a dar clases a niños y uno se hacía pipi encima y su profesora me sonreía y era muy amable. Cuando me empezó a gustar.
Cuando fuimos muy arriba, a algún pico y hacía mucho frío.
Cuando acampamos y había una caseta hecha con un plástico verde enorme y no sé por qué dormíamos por fuera, y ellos dos parecía que se iban a besar y yo intentaba llamar la atención.
Cuando nos perseguían, no sé si ninjas o matones, y cruzábamos por un montón de lugares como un puerto, un campo del golf, casas japonesas y nos bañábamos en jacuzzis llenos de pétalos de rosas y así todo el rato hasta que paramos para no hacer ruido y no recuerdo que más pasó, creo que desperté.
Cuando estaba en aquel pueblo donde no había calles sino que todas las casas estaban muy pegadas y se caminaba por aceras y los jardines estaban vallados por rejas negras finitas y muy bonitas y entraba en una casa que era como la típica casa de mis sueños y no sé que más pero era bonito, o cuando dormía en una cama con una manta como imitando la piel de un oso y se veían unas cataratas o un río o algo así desde un ventanal enorme que ocupaba los dos pisos de la casa.
Cuando le descubrí un lunar en la oreja y luego resultó ser de verdad.
Cuando era Adam y aun no había descubierto el amor de mi vida pero me gustaba mear por todos lados. Cuando me recriminó que le había destrozado la vida.
Cuando andábamos por una especie de favelas y subimos a un piso que no tenía ni pintura en las paredes y todo era muy cutre pero había como una atmósfera de buen rollo que me gustaba mucho.
Cuando era una tía que era la otra y se tiraba a un tipo feo pero que le gustaba realmente y eso era lo importante. Cuando la playa estaba llenísima de gente y vivíamos allí en una casa con el suelo de madera y todo me recordaba al Rey León y éramos surferos o similares.
Cuando mi tía venía y charlábamos y no pasaba nada sino eso, que venía y me abrazaba fuerte como si ella supiese que iba a despertar pronto y yo no. Yo nunca sabía cuándo iba a despertar.
Cuando me escondía de su madre que me daba miedo y estaba en la puerta del Haring pero no recuerdo con quién.
Cuando vivía en Hawaii y era como una especie de hijo de alguien muy rico y tenía una casa increíble, grande y bonita y con un baño con un banco hecho dentro de la propia pared y nos encerrábamos en él y nos besábamos a escondidas. Era una chica hawaiana muy linda y era como la sirvienta.
Cuando me enamoré de una chica india y no sé si sus padres no nos dejaban querernos o qué pero tenían una casa grande, como al estilo de las casas chinas (¿?) y el camino a la entrada estaba hecho de adoquines de barro y colgaban faroles y cosas de colores por unas cuerdas.

O como hoy, que estabas cerca y era de verdad.

domingo, 28 de noviembre de 2010

mal

Me desesperas tú y tu manera de embaucarme.
Tu insistencia, tus triquiñuelas con las que siempre consigues lo que te propones.
Me desesperan tus planes maestros, tus sentimientos, las cosas que siempre escondes.
Me desespera que saques todas las ganas ahora, todas las fuerzas ahora. Todo ahora.
Me sacan de quicio tus locuras, tus exigencias, tu forma de ser.
Me molesta que ahora el plan maestro no sea el que siempre soñaste y me molesta que hagas como si el nuevo plan fuese el mejor para las dos.
Y eso es lo que más me molesta, ver como te estás equivocando, porque aunque lo normal sea acostumbrarse, no deja de desesperarme.

Lo que más me molesta es no saber quien es la que cometerá el próximo error.
Si yo por dejarlo pasar
o si tú por cualquiera de las cosas a las que estés dispuesta a hacer.

Y no sé qué es lo que tengo que hacer
para que todas las cosas que queremos
se hagan realidad.
No sé si está en mi mano, en la tuya o en la de algún ente superior
pero me desquicia.

Tú y yo y este punto que parece no tener un buen final.

Skinny L.

And I told you to be patient
And I told you to be fine
And I told you to be balanced
And I told you to be kind
And Now all your love is wasted
And Then who the hell was I?
And I'm breaking at the britches
And at the end of all your lines

Who will love you?
Who will fight?
Who will fall far behind?

sábado, 27 de noviembre de 2010

No existir.

La normalidad no existe, es un invento.
Hacer las cosas bien para el resto es
una especie de ir jodiéndote el alma poco a poco
a base de promesas que sabes de sobra que no se cumplirán jamás.
Todos los momentos por compartir te los quedarías para ti sola
porque no son de nadie más.
Es difícil. La normalidad es una basura sin remedio.
Pensar suave, hablar suave, estar suave. Tranquilidad y todo eso.
Quedarse sola y sin remedio
porque ahora no solo me separa la física
sino la cuántica.
Aguantar hasta que sean tantas las cosas que no sepas separarte
ni arreglarte.
Pensar en desaparecer, que ya no viene mucho a cuento, creer que no tienes razón
pero el resto tampoco.
Pensar que lo has hecho mal. Y el resto también.

Por eso la normalidad no existe como tal. Es una especie de equilibrio lo que buscamos y en realidad solo se trata de que muchas cosas sean iguales para muchas personas.

Estar loca, percibir las cosas diferentes, rectificar sin tiempo. El tiempo también es un invento.
De todos modos me he terminado convenciendo de que no me vas a entender jamás.
Ni tú ni nadie.
Es lo que pasa con las cosas que no existen.
Que no se ven, no se perciben, no se comprenden, no están.

A mamarla.

***

Es tiempo
de
tomarse
un
tiempo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Otoño.

-Te puedes quedar en mi casa, conmigo.
-¿Y qué le digo a mi madre?
-Bueno, pues esperamos la guagua.
-A estas horas pasan cada hora y media…
-¿Por qué no llamas a tu madre?
-No vendría.
-¿Seguro?
-Segurísimo.
-Puedo llamar a mi madre…
-Estás loco, qué vergüenza…
-¿Y entonces qué hacemos?
-No sé, estar juntitos- sonríe.

martes, 23 de noviembre de 2010

Pelo.




¿Cómo dejarse el pelo largo sin sentir la tentación de volver a lo mismo de siempre?

Mentalízome de ser un ser totalmente asexuado.
No existe dinero que valga.
Largo, largo como cuando estudiaba más que ligaba.
Jo.

Lo quiero ya y lo quiero ahora.
Todo.
Así, en general.
Y por qué no, en particular también.

Peli peli largui.

lunes, 22 de noviembre de 2010

No me lo creo.

Ni nos comprenderemos
ni nos compartiremos jamás.

Supongo que mejor dejarlo estar. Así, tal cual.
Adiós completa desconocida.
Adiós.

sábado, 20 de noviembre de 2010

eggs

Encima tienes la cara de decirme que fui yo quien lo estropeó todo.
Encima.
¡Manda huevos!

viernes, 19 de noviembre de 2010

Sí y siempre.



Hay ciertos momentos en la vida de una persona en los que la piel pide el sudor de otra piel, y pide la respiración de otros pulmones y los latidos. Los latidos de otro corazón.
Estoy aquí ahora pero podría estar durmiendo o en algún bar y sin embargo estoy aquí dejando claro que hay momentos en la vida de una persona en los que se necesita el contacto humano. Mano con mano. Mano con pie. Mano en sitios bonitos y escondidos, veces sí y veces no.
No hablo tanto de amor. Eso es algo que se va fraguando poco a poco. Por eso muchas veces me pregunto si nos dio tiempo del todo.
Es comprensible. Ser reticente a algo que no has tocado es bastante normal.
Por eso quiero: tocar, oír, aullar.
Dejar a un lado las imaginaciones. Imaginar es feo. Imaginarse esas cosas es crear expectativas y las expectativas son aun más feas que el imaginar.

Pero quiero más cosas. No hablo de amor. No hablo de nadie. Ni siquiera de mi misma cuando digo que quiero más cosas.
Hablo del destino. De que vengan sin estar esperando nada. Supongo que por eso, últimamente nada me sorprende. Estar alerta es lo que tiene. Mecanizar las relaciones personales, también.

Solo necesito que me den la vuelta, que me pierdan, ya sean bocas, lenguas, labios, cuellos, tirones de ropa, tirones de pelo. Perderme en definitiva. Saltarse todas las barreras. Mis puntos seguidos. Mis finales y punto. Despellejarme a sabiendas de que después de llorar tantísimo, seré un buen alimento que llevarse a la boca.

Sentir el chocar de las olas contra el propio mar solo con cerrar los ojos mientras un dedo, solo un dedo, recorre centímetro tras centímetro la piel que la ropa deja al descubierto y olisquear con las yemas lo que se encuentra debajo de algunos pliegues de tela. Hilar con mi saliva recuerdos que con el tiempo y por mi experiencia no recordaremos muy bien pero al unísono diremos que aquella vez fue la vez y así con el resto de veces. Porque todas las veces serán la única, real y verdadera.

Habrá cientos de lugares, cientos de maneras, pero el olor o el color de ciertas situaciones me transportarán a ese mismo instante.
Ahora y aunque sea feo, me quiero imaginar que todo saldrá bien.
Y eso que sigo sin hablar de amor.
Hablo de escuchar una canción y dejarnos ir. Es como cuando fumas mucho, de una sentada, quizás tú sola, y el verde entra en ti y sientes como te deslizas por los sillones del coche. Pues lo mismo pero algo más abstracto.
Como más químico, menos físico. Irse del pensamiento y dejar que la respuesta llegue sola al cuerpo.

Hablo, tal vez, del cuerpo. Lo natural, las cosas que más nos gustan, sonrisas, sorprender. El sexo es sí y es siempre y es con ese porque así son las curvas. Sí y siempre.
Sentir como dedos se deslizan por mi pelo, sujetando pensamientos, agarrándolos, no dejándome huir. Tener miedo es esconderse. Es hacerlo mal. Es ser torpe. Otra cosa es el instinto. El oler señales químicas con órganos nasales que ni siquiera se sabe si existen y descubrir que quizás algunas veces hagamos el amor porque metemos las narices donde no debemos. Es divertido.
Supongo que ahora que tengo tantas ganas de sentir de nuevo utilizo ciertos términos que repelen y dan grima. Supongo que a veces me apetece acariciar y dejarme arrastrar, en vez de ir a cien contra un muro de hormigón.

No hablo de amor. Es más tener el sentido del tacto hipertrofiado y sentir, palmo a palmo la suavidad y la aspereza. El cuerpo humano es lo que tiene. Lo árido de mis manos se mezcla con lo líquido de tu sexo y así es como algunas islas acaban siendo el paraíso terrenal.
Me da rabia pensar que en el infinito ciclo de la vida, pensar estas cosas sea tener una especie de enfermedad que te impide ver las cosas tal cual y siempre se termine pensando que si me miraba así era por algo. Algo raro debía estar sucediendo. Algo raro se traía entre manos.
Tener en un puño todas las cosas buenas y en el otro, todas las malas. Ponerlas sobre la mesa, quitarle las bragas y demostrar en silencio que hay gemidos que pesan muchísimo más que cualquier argumento.

Es una especie de “te jodes”-sonrisa-. Vivir con el alma fuera y guardarla cuando empieza a llover.
Y sigo sin hablar de amor aunque sea “algo así como”. Hablo de darse cariño, darse miedo, darse ganas, darse prisa, darse como el mar. Hablo y ese es el problema.
Cerrar la boca sin dar un beso. Es como cuando estás tan cerca de alguien que el aire de cada pestañear te golpea. Es sentir cómo el silencio te termina parando el corazón y si no lo hicimos es porque nos daba miedo reanimarnos.
Bocanadas de aire, juguetear con el pelo, ciertas señales que dan a entender que no es amor, es otra cosa. Son ganas y son fuerzas opuestas acercándose. Las chispas de la fricción como resultado. Amarrarse a una cintura para, aunque no te lo creas, sentirme a salvo. En el origen. Descubrir el principio y encontrarnos con el final.

Por eso está bien saberse los límites de cada uno. Nunca se sabe donde podemos llegar a tropezar. Con quién, cuándo.
El contacto. El físico. La voz y las señales térmicas. Así no se puede, ni se debe, ni se sabe (de sabor).
Permíteme entonces dudar de ser capaz, de tener la facultad de comprender que hay cosas que deben permanecer o no. Entender que hay cosas que no dependen del todo de nosotros mismos y aunque duela… yo también quise ser el aire y recorrerte el cuerpo en escalofríos pero están en ti, hace mucho más tiempo que yo, los fantasmas del frío.

Y no hablo de amor cuando hablo de confiar.
Hablo de acostumbrarse a las maneras de la otra persona para entender sus movimientos y sus porqués, supongo. Negación, aceptación, habituación, normalización.
Pasa también con los órganos vitales, con el apego, con las sensaciones y no hablo de amor pero se le parece bastante.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Es necesario saber

Esa manía mía de no leerme las instrucciones antes de empezar.

No idea.

No tengo ni idea de cómo se arregla esto.
Todo esto.

¡Mierda!

martes, 16 de noviembre de 2010

Barba de tres días.



La vida que llevo ahora es la que nunca entendí, ni creí por un momento tener, pero me gusta. Más allá de mis prejuicios, barba de tres días, por así decirlo. No sé.
Es un poco el regusto a independencia que me deja ir o no ir según me apetezca, aparecer, desaparecer, según me convenga.
Ser la persona que soy, casi siempre. Que se me forme pelusilla en el ombligo siempre. Esas cosas que los demás ven desde fuera y dicen “la forma que tiene de recogerse el pelo…” pero para mi misma. Ser especial para mi misma.

domingo, 14 de noviembre de 2010

ningún tipo.

nosense

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sinestesia anestesia



Traer a la mente es
secuestrar,
un leve recuerdo,
¡plas!
Despegar percepciones
de las paredes del cráneo.
Olfatear el origen
e imaginarse
cualquier principio.

Instinto es gatear
por pieles,
sentirse un niño,
ver todo desde abajo
y
cambiar la óptica.

Traer de vuelta
es
agarrar por el pescuezo a un sentimiento
y proyectarlo en la retina.
Somos un cine,
y esto es solo
una película más.

Cambiar planos y filtros,
cambiar los colores.
Traerse el pasado
y convertirlo en presente-futuro.
Continuidad,
continuar.

Llevarse a la boca
es cerrar el grifo de la imaginación gustativa.
Tenemos autonomías
y por eso
el corazón no entiende de normas.
No más.

Traerse a la mente cada parte,
cada gesto,
esas cosas
es
secuestrarse a una misma
en una espiral.

Palpar
es siempre dar besos
en las clavículas de las chicas guapas.
Es sentir más allá.
Todos los tonos de suavidad,
los sonidos de una piel,
¿a qué sabe un aliento?
Sinestesia,
anestesia
y
recordar.

Traerte con las manos
de las paredes de mi cráneo
y hacerte el amor.

Romper todo esto
y
leve, secuestrarte.
Arte.

El plan es:



Más claras o no
las cosas se van sucediendo
de una manera u otra.
Eso está totalmente claro,
pero,
cuando el tiempo abre la boca
y la sala entera se calla
eso sí que da miedo.

Esperar un veredicto,
sucesión, en realidad,
de todos los actos, las presencias,
las faltas y los fallos.
Cuando vamos caminando y decimos
que estamos escribiendo nuestro destino
y me da por pensar
que es el destino el que nos dibuja a nosotros,
seres diminutos de-l espacio,
la vida como tal,
el paso de las agujas por nuestra piel,
el Reloj Universal.

¿Hay algún tipo de dios ahí afuera?

No lo sabremos nunca.
Ni siquiera sabremos si
es de esas cosas que se descubren al final de todo.
Y no hablo de morir
si no de que se mueran nuestras almas,
de que se agoten las palabras
y no nos queden más que
miradas vacías.
Ancianas.

Ahora con veintiuno
puedo decir que quizás yo alguna vez miré así
aunque solo fuera una manera de coger carrerilla.

El plan es:
no rendirse nunca,
incluso cuando sean las siete de la tarde
y se nos escape el barco de vuelta a casa.
Contar siempre hacia adelante,
que no parezca que es una cuenta-atrás de nada,
de nadie.
Vivir con locura igual que el amar,
aunque en ocasiones nos dé tanto miedo soñar
que insomnes acabemos alucinando con todo eso,
todo aquello.

Volar,
tan lejos y tan rápido
como podamos
y poder.
El plan es
que podemos.

Hacer música,
nacer música,
ser música.

Hay veces que cuando empiezo
no quiero acabar jamás.
Y a comer me hubiera gustado aprender
con las manos
y a gritar
con los pulmones
y a vivir
con
los ojos,
la boca,
el cuerpo.

Y no esta especie de ir tirando
a ver qué es lo que pasa,
este andar entre dos mares,
este noséqué de quéséyo.
Este no decir las cosas
a sabiendas de que esto es una pantalla
y más allá
quizás no haya nada.

Arriesgarse, ser valientes.
La chispa que me falta
el fuego que me arde.

Por eso el destino tiene en mi piel
trazado un plan maestro.
Pena que para cuando lo encuentren
yo ya habré descubierto la manera
de hacerlo real.

Así que el plan es
ser un lienzo
y estar, al menos por una cara,
en blanco.

El resto te lo dejo a ti que como yo buscas un dios
o algo colgando del Universo.
A ti que quieres de mí todo eso que siempre estuve dispuesta a ofrecerte
y ahora,
por cosas del destino
ya no sé si quiero.
Y a ti
que me atraviesas
pero no del todo.

Porque aunque no sea un ogro
sigo siendo cebolla.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Olvidar lo más importante.

Emborracharme de ti, contigo,
Vomitar resacas de distancia,
Doler a la cabeza
Porque el corazón me falta.

Morir de ganas de saber si bien si mal
Si tú si yo
Si qué más nos puede pasar a parte
De estos paréntesis
De esta síntesis,
De este resumen a medias
Ilegible.

Aferrarme a lo que menos me gusta
Y terminar pensando como con todo
Que al final entera me volverás loca
Y no
Quiero.

Dejarme ir, ser más yo en otra dimensión.
Besarte porque ya no me acuerdo.
Golpearme con el parón del tiempo,
Con los minutos restantes,
Con los que faltaron,
Con los que descuento.

Muchos caminos,
Pensar en ti,
Tener miedo.
El tesoro pirata que perdí,
Tus ingles aun por descubrir,
El secreto de los susurros,
Gemir a la vez, roncas, sin tiempo,
Tal vez.

Encontrarnos sin conocernos
De
Nada
Y gracias.

Controlarnos hasta los créditos
y colarnos en películas
que no son nuestras
pero aparecer
con el alma mojada.
Las manos mojadas.
Los labios, como la vida, rojos
Y
Mojados
Y entenderlo todo
O no entender nada
Y descubrir que a lo mejor era todo
Producto de nuestra imaginación
O
Que nuestros cuerpos se necesitan
Aunque no lo quieran.
Hacerse compañía,
Tener miedo pero juntas, una al lado de la otra.
Cruzar el océano
Con este frío,
Y oler la sal,
Morirnos con el salitre en los pulmones
Y sonreír
Porque no me acuerdo
Y quiero adivinarlo.
A qué huele el mar cuando no estás,
Cuando estás,
Cuando paras y me haces caso
Y nos terminamos haciendo todo este daño.

Tú no lo sabías muy bien
Pero llevaba tiempo intuyendo
Que esos ojos no mienten
Y esa boca
Es el molde de esta otra mía
Y ese cuerpo
Es
El equipaje
Con el que llevo un par de vueltas al mundo.
Por las paredes, subiéndome.

Y bajar.
Porque es lo que pasa con la gente alta,
Que a veces tiene que bajar y mirar y curarse un poco
De las alturas.
Recordar entonces esa sensación de estar cuidada
Aunque el dolor no cese.

Recordar, entonces,
Todo de lo que me he ido olvidando
Sin ti.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Siberian Soul.



Hoy ha hecho frío de verdad. Después de casi un año, hoy me he abrigado y he dicho que qué frío hacía. Y llovía a medias, a veces, y era muy incómodo compaginar pasos, personas y paraguas (esto no lo he hecho adrede, pero sé que te darás cuenta).
Estaba en clase cuando se me ocurrió pintar a un tipo con el pelo todo revuelto, y como con todo lo que yo hago, nada que ver el principio con el final.
Siempre me pasa, que pienso una cosa, muy pequeñita y muy abstracta y ella sola acaba desarrollándose hasta acabar siendo un tipo con el pelo revuelto y largo, con una gran barba pero un bigote un poco despoblado, con esos pelillos que son finos y suaves que les salen a algunos hombres, con un abrigo muy gordo y una ciudad y un bosque detrás. Y se me ocurrió luego que tuviera un alma siberiana. Que viviera en Siberia pero aquí al mismo tiempo. Como mi alma.
Qué dura fui antes, ¿no? Últimamente me sale solo quitarle la magia a las cosas, a pesar de que yo fuera magia en su época. Los agujeros negros existen. Viven dentro de algunas personas. A alguien le tenía que tocar. Mala suerte.
Pero quiero ese abrazo, aunque te congeles. Sucede a menudo con la gente de Siberia.

Ahora caigo que no me gusta el vodka. No sé cómo nos las apañaremos, ni si habrá un tiempo en el que con prisas tengamos que pensar a dónde ir. No tengo ni idea de nada.
Muchos planes, mucho tiempo atrás, no salieron como debieran por esa manía mía de teletransportarme al futuro y ver cosas bonitas y sacudir la cabeza, incrédula o ver cosas muy feas y creérmelas del todo.

A pesar de las ganas, no te imaginé allí correteando por el camino de la facultad a los aparcamientos, dando vueltas a mí alrededor y sonriendo.
No eran esos colores tus colores.
Y como en medio de un lago congelado, con la barba llena de hielo y con una importante hipotermia hipotecándome los latidos del corazón, me sentí.
Sacudir la cabeza, hacer como si nada pasase.
A quién le voy a contar lo de su voz, a quién lo de sus manos. Aun no he vomitado la cena y ya pretendo desayunar.
Y lo raro es que tengo hambre de todo. Sus cosas buenas y sus malas también.

Acostumbrarse al frío pero nunca a dormir con los pies helados. Que ver nevar acabe siendo lo mismo que ver llover y a pesar de ello, sonreír y estremecerse porque contra el techo, el agua suena fuerte, severa, como si lo quisiese romper todo. Llevárselo.
Sin embargo y aunque nunca lo he visto de verdad, nevar me lo imagino como un espectáculo suave, lento, leve, estático. Quizás me equivoque. Tampoco llevo tanto tiempo en este lugar como para saberlo.

Resulta que tengo miedo a que te pase lo que a mí. Resulta que no quiero ser ni el viento que te devuelve a un rumbo distinto al que planeabas, ni un huracán, destrozándolo todo, ni el miedo que da ver las sombras de los árboles, por la ventana, a la noche. Cuando todo es naranja y negro. Marrón.
Pero quiero ser tu aurora boreal cuando coincidamos y quiero no tener ninguna cámara a mano para tener que memorizarlo a fuego en mi memoria y quiero que todo esto sea un continuo, un permanente. Un derretirme, evaporarme, condensarme en tu piel y que me lleves contigo, de viaje.

En definitiva, hoy ha hecho un frío ártico. Un frío de los que entran a casa bajo las suelas de los zapatos y se te instalan en las manos. Un frío oKupa, rebelde, lagunero y siberiano. Como mi alma o en ella.
Un frío invernal al fin y al cabo y lo peor de todo no es esto que he escrito. Lo peor de todo es que no lo he podido compartir con nadie. Ni siquiera contigo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Cómo fumar.

Fumaba al otro lado del hilo telefónico. Lo sabía porque oía como el humo chocaba contra el auricular. Todas sus palabras amortiguadas por ese mismo humo que no me gustaba nada. Nada en absoluto.
Medíamos mal las distancias con frecuencia y cuanto más cerca, resulta que era del todo lejos, del todo tarde.
Ella vestía de negro o al menos eso imaginé yo. Unos ojos así mirando y su boca escuchándome.
Yo intentaba explicarle que hay pieles de todos los colores, que llovía y hacía frío dentro y que no tenía ganas de mucho más que camas y olvidos.
Ella también hablaba pero me resultaba muy difícil escucharla. Teníamos tantos pensamientos dentro haciéndonos sentir, que ninguna se dio cuenta de que nos teníamos en frente, la una a la otra, interpretando monólogos que se iban entrelazando y luego, por la noche
yo también espero a que vuelvas.
El aburrimiento tiene de esas cosas. Desenroscar las casualidades de encontrarnos heridas en medio del camino y mostrarnos otra manera de llegar.
El mar de donde vengo, la tierra donde florezco.
Tú que no tienes ni idea y aun así me comes a cucharadas. Que te tapas hasta arriba cuando más calor hace. Que no me vas a querer nunca porque no te lo voy a permitir jamás.
Y fumabas todo el rato porque es lo que haces cuando estás nerviosa. Te compras una caja de tabaco y empiezas a fumar uno detrás de otro.
A pesar de tus esfuerzos, sé que no lo haces como hábito y que insistes en que te relaja por buscar respuestas, supongo… con todo ello, yo también lo busqué ahí y no, Dios no está ni en el olor, ni en la sensación, ni si quiera en la muerte.
Aun así, consuela saber que eres capaz de ir contra corriente, contra natura.

Cuando yo empecé a fumar de mentira siempre pensaba en que pareciera lo más real posible y solo cuando dejé de pensar en mis nervios y en la necesidad de decir que era lo único que me calmaba, lo comencé a ver como un placer más.
Como el cafecito de después de comer o lavarse las manos cuando están sucias.
Es inevitable hacerlo pero se puede vivir también dormida y con borrones en las manos.

Por eso distingo el nervio de tu humo por el teléfono, incluso sin haberte llamado. No hacen falta palabras cuando tus manos tiemblan de lejanía.
Morirse de miedo que es muy de cobardes y con las venas abiertas en canal, meterte hasta el final, en mi mente. No quiero y tampoco tengo ganas pero como algunos vicios, no lo puedo evitar.

Encender la llama con nieve o cuentas atrás. Siempre pensaré que algo malo ocurrirá y no dejaré que nada malo nos pase. Creo. Tampoco estoy muy segura de si dejarme ser para que me veas del todo.
Cuando se haga de noche y no tengamos más que nuestros cuerpos.
Sueños, sudor, el paisaje anaranjado de toda la ciudad.
Tener la sensación de que la próxima vez será la definitiva y encogernos.
Encogerme, aceptarlo.
Nos fumaremos el último y me reiré como siempre porque las novatas tienen esa manera tan poco natural de coger el cigarrillo.
Me mirarás como preguntando qué pasa y yo te besaré, porque ahora estás aquí.
Ahora mismo, estás aquí.

domingo, 31 de octubre de 2010

***

Estabas aquí
antes de llegar.
Te fuiste
antes de marchar.

viernes, 29 de octubre de 2010

Alquiler.

No sé qué pasa que no me puedo controlar
y
mi cuerpo va a mil
y
mi mente, estática
no te voy a querer jamás.

Repetir que dejarse llevar es uno de esos errores
a los que adviertes antes de cagarla
durante
y
después
de cagarla también.

No sé cual es el plan.
No sé quien tiene el plan.
Qué es un plan.

Deshacer
las lágrimas
y explotar sonrisas.
Nunca más estar tristes.
Nunca más llorar.

Pero hay cosas que el destino no decide
sino una misma
y ahí es cuando en mi cabeza
se saturan las ideas
que bailaban rock&roll antes
y ahora
el suelo resbala.

Todo lo que pienso acabo escupiéndolo
porque tenía que ser así
pero joder, ya nos vale.

Es bonito tenerte en la memoria.
Y al resto de cosas del mundo también.

El problema es cuando el resto de cosas
son el resto de mis cosas
que no quiero olvidar
y que
no sé dónde colocar.

Es otro nivel, es otra sensación.
Las ganas de todo, el cansancio de lo demás.
El negarme a dejar
el país donde viví,
las calles que fueron nuestras
con todos tus sueños,
todas mis ganas.

Ahora vivo de prestado
en una casa
que es mi casa
con mis normas y mis leyes
pero con todo ello
sigue sin convencerme.
Vivo lejos
y tú
más que nunca
también.

martes, 26 de octubre de 2010

Mañana, pasado y ya...



CASI
CASI
CASI
CASI
CASI


¡N A D A!

lunes, 25 de octubre de 2010

***

Teniamos todas las de ganar
y sin embargo
preferimos perder.nos.

domingo, 24 de octubre de 2010

***

No veo la hora de tenerte delante.
De tenerte.
No veo la hora.

jueves, 21 de octubre de 2010

***

En mi moto, enfriándonos la nariz y sonriendo
porque
el amor es eso.

Todo eso que ya nos sabemos de memoria
más
el resto.

martes, 19 de octubre de 2010

Shes's Rock!



Recuerdo que cuando nació yo me puse muy nerviosa. Tanto que me pasé todo el día vomitando.
Esa noche había dormido en casa de Nisa y cuando me lo dijeron por la mañana no sé... una hermanita no? que locura!
Su nombre, aunque nadie me haga caso, fue cosa mía. Un día viniendo de la Punta le dije a mamá que cuál le gustaba más, Marta o Laura, y ella dijo Laura y Laura se quedó.

Luego verla toda pequeñita y descubrir que el cráneo de los bebés está en realidad abierto... ahora sé todo eso, pero cuando Laura nació a mi me daba mucha impresión.
Hay muchas cosas que cambiaron cuando vino a casa. Una cuna, un montón de muñecos, las paredes pintadas, inundaciones, el primer día de cole... era como ver mi vida siete años atrás pero diferente. Las barbies, los diminutivos (jeje), las peleas, verla dormir encima de mi porque esas cosas a los bebés les gusta mucho y no sé...

Luego me di cuenta que pasaría mucho tiempo hasta que pudiéramos irnos de vacaciones de nuevo... la odié eternamente por ello...

Por eso te dedico esta foto tan hermosa hermanita



Ahora es mayor y la odio porque está en la edad del pavo aunque la admiro. Ojalá yo hubiera sido la mitad de guay que ella con 14 años...
Aun así es mona e intercambiamos golosinas y chicles y negociamos qué ver en la tele en vez de pelearnos.
Creo que a veces incluso nos queremos, aunque no cumpla mis promesas de llevarla de bares... es que tendrías que cuidar de mí y no es plan, bebé!



Aquí una foto de la navidad que perdiste al niño Jesús del portal de Belén, imbécil.



Aquí una foto amorosa de cuando eras bonita, llorona y chillona.



Y aquí otra de cuando aun eras más mona porque no dabas la lata ni sabías andar ni nada... solo me quitabas protagonismo y me hacías sentirme como la hermana del medio que soy U_U xD

Aunque he de reconocer que fuiste un bebé muy chachi, que aprendiste a escribir mi nombre el primero y ya que lo sabías ¿por qué no ponerlo en todas las paredes de casa de abuela?.
También me parece bien que cumplamos el mismo mes pero que tú seas libra y yo escorpio y que en las últimas vacaciones siempre compartiéramos habitación, con todos sus pros y todos sus contras.

Ahora voy a poner muchas fotos bonitas que te hagan llorar, parada.



Guapeta =)



Este día me sentí muy orgullosa de ti (L).



Tampoco sé si te das cuenta de todo lo que te quiero, porque estas fotos donde salgo en plena adolescencia de vans y gorritas de mierda no era necesario que fueran mostradas peeeeero... jo, qué bonitas somos muchacha!





También eres modelo a veces... porejemplo...

Y por último, porque todo lo bueno se acaba y porque estoy hasta el culo de subir fotos...



Lof yu beibaaah!!

Ah!...

Y que cumplas muuuuuuuuchoooooos más y te sigas copiando de mí aunque no lo quieras reconocer y que ojalá me quiten los aparatos antes que a ti jajajaja...!


Te quiero Lauri Marrani.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Por la barba y las mujeres.



Yo quería ser pirata en primer lugar por la barba.
En segundo lugar estaban las islas desiertas y el ron.
En tercer lugar, no ser de nadie sino del mar.

Darme fuerte contra las olas y con la voz ronca de tanto beber y de tanto salitre ordenar el abordaje de un barco de la realeza, paseándome con todo lo robado delante de la tripulación y haciéndole, a medias, el gusto a la princesa que acabamos de capturar.

La madera de un barco que es temido en todos los mares conocidos, la leyenda de haber luchado contra dragones marinos y contra alguna peligrosa flota china. El oro y los diamantes, los motines y las cruces rojas.
Al sur del sur, ahí dejaré mi tesoro.
E irán a buscarlo, y se ahogarán en arenas movedizas y se preguntarán cómo llegué hasta allí y en mi tumba, con una sonrisa escribiré que mala hierba nunca muere.
Y nunca moriré.

Apareceré entre las tinieblas con un enorme y elegante galeón, con velas de un blanco impoluto y mi figura ondeando, también, en el viento.

Y todos pensarán que era por la barba, por las islas desiertas y el ron, por las princesas y el oro. Por verlos a todos pelear y por sentirme en la cima más mugrosa del mundo.
Por los tatuajes y el tambaleo. Por el olor a madera y suciedad.

Y yo les diré
que para no ser de nadie sino del mar.
Ir al ritmo que marca el oleaje y que me teman en un respetuoso y atrevido miedo.
Ser la felicidad de algunos, la desdicha de otros
y sobre todo,
al sur del sur,
estar,
para mirar hacia arriba
y verte sonreír.

¿O acaso no es ese el mejor tesoro de todos?

domingo, 10 de octubre de 2010

10.10.10



Sólo disponemos de una.
Multipliquémosla.

miércoles, 6 de octubre de 2010

***



Cerrar los ojos
para ver mejor.

martes, 5 de octubre de 2010

V y S.

Entonces aprender
y
darse cuenta
iban de la mano
y
nos seguíamos besando
hasta que nos sorprendimos sonriendo
boca con boca,
nariz contra nariz.

Instinto contra instinto.

domingo, 3 de octubre de 2010

O dos.

Probablemente no tardaré
en estar de paso.
Pisar, pisar,
ir a algún lugar con mucha prisa
y sentarme a esperar.
A veces la cabeza me va a mil
y a veces es el cuerpo
y a veces es el mundo
que no sé por donde se mete.

Sentir la fortuna
porque una gota,
de miles
ha caído sobre mi nariz.
compartir un sentimiento,
esas sonrisas son difíciles
de intercambiar
así que
vamos a darle un giro a la noche,
somos bonitos,
animales,
instinto y pensamiento.

Pero no me da la gana pensar
y
probablemente acabe igual de vacía que al principio,
con quien sea,
desmarcando territorios
y dejándome la piel por donde quiera que vaya.
Probablemente…
no aprenda a olvidarte jamás
pero estoy más viva que nunca
muriéndome
como todos los demás.

Y después de todo
es como si estuviésemos tapando al sol
con un solo dedo.

O dos.

***

Anoche nos comimos la vida
o
la vida comió de nosotros anoche
(?)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Mi camiseta de Portugal.



Entonces entré como para no quedarme
pero estabas en la cama pensando
y las ventanas abiertas
dando paso a un estrecho balcón que hacía esquina.
No tenía ganas de seguir discutiendo
así que me imaginé que todo estaba bien
y cuando abrí los ojos
me di cuenta de que me había quedado dormida,
que era yo quien pensaba en la cama
y que no volvería jamás a pisar aquel balcón.

Era como una especie de alivio general,
como si todos respiraran tranquilos por fin.
Por mí.

Como si se hubiesen librado de una maldición
terrible
nadie me quiso comprender
porque estaba delirando.
Había cosas que ni los peores momentos
podrían borrar
y aun así
hice el esfuerzo
de tenerle manía
y a otra cosa mariposa.

Entré como con miedo,
con ganas pero sin confiarme.
Como los gatos cuando empiezan a inspeccionar
la zona.
Me acordé de la noche anterior
y con todas mis fuerzas corrí hasta una pared.
Por suerte desperté.

Era triste pensar que para olvidarme de todo
tenía que autoinducirme
un estado de rabia continuo,
un no querer (pero sí),
un drogarme para olvidar a medias.
No siempre salía bien
y veces,
terminaba vomitando al teléfono
las estrategias y la rabia que me daba
la ausencia y las distancias.

Entré como sabiendo desde el principio
que me ibas a dividir el alma
y ahora cuando duermo
cruzo el mar
para verte
estar sola,
estar allí,
hasta el día que no te encuentre
y te busque
y en tus sábanas haya otro olor diferente.

Ese día te pediré que me devuelvas
mi suéter negro,
para que no lo abraces con mi ropa,
mi camiseta de Portugal
para que no duermas con ella a su lado
y mi corazón
para que no se lo enseñes a nadie
que no tenga ni puta idea
de todas las mierdas por las que he sido capaz de pasar
para verte
en definitiva
sin mí.

***

Es esa parte de ti la que no me gusta.
Esa parte de ti la que me da asco compartir.

martes, 28 de septiembre de 2010

Angina de pecho.

A veces pasa que cuando te dan un golpe
y no lo esperabas
duele el doble,
primero por el golpe en sí y segundo
por el ridículo, no?
El ridículo tan grande.

Aun así, se supone que lo veía venir
y ya apretaba con mis dientes un trozo de cuero.

Pues no sé qué a podido fallar, la verdad...

viernes, 24 de septiembre de 2010

Extremos.


No vas a venir a rescatarme aunque sea lo que más quieras,
no puedo abrazarme a ti cuando haga frío o calor,
a mí me da igual, siempre y cuando
haya algo blandito y peludito a mi lado.

Todos preguntaban qué iba a hacer.
Pues ala,
no sé qué coño hacer.

No me puedo inventar un juego,
ni a quince kilómetros me sentiré mal
pero contigo,
ni puedo llorar esperando encontrarme con tu pecho
respirándome,
diciéndome que me calme.
Oye, cálmate.
Yo también sufro de miedos
y de dudas, deudas, ganas, fuerzas.
Flaquear ahora
está de más.

Ni siquiera el tiempo acompaña
y parece que en el calor
y
en el vaho de los cristales
te encuentro borrosa.
Todo este tedio,
estos horarios de infarto,
este mentir todo el rato.

Estar aquí
ser allí.

Ser Hércules,
unir tus extremos a los míos,
encontrarnos
sin necesidad de pagar
o esperar.

Echarte de menos sin ir más lejos.
Más lejos no, por favor.
Y aun así temer por transformarme
en lo opuesto,
olvidarme del mejor octubre,
escribir encima
y sorprenderme luego
sin tener esa necesidad
de
dar marcha atrás al tiempo
para encontrarme a tu lado,
contigo,
haciéndolo a todas horas
escondiéndome entre tu pelo
y sonreír.
Sonreír ahora
para no volver jamás
al futuro.

Ese futuro gris y feo que nos espera.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Hasta luego Lucas!

Por lo menos yo pensé que estaba preparada.

Se equivocó la Paloma, se equivocó.
Y supongo que de tantas despedidas
se ha ido llenando el mar de tristezas.

Yo también te voy a querer para siempre.
Te lo prometo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Entropía.


Al contrario que la naturaleza
tú y yo empleamos la energía
únicamente para desordenarnos.
Como si la relajación no nos sirviese de nada
y tendiésemos siempre a estropearnos,
que sí que es algo común en lo natural,
pero de lo que todos huimos
casi siempre.
Otros abren los brazos y dicen
“a mí esto qué me va a dar miedo,
a mí esto me la pela”
Aun así sigo creyendo que esos otros
se cagan de miedo en el momento antes de saltar
o
de montarse en una montaña rusa,
de esas tan grandes y tan peligrosas.

Demostrar esto es difícil porque aun no lo entiendo
muy bien,
aun así
hay palabras claves que me dan pistas
de por dónde van los tiros.
Nota mental: la pistola la tienes tú.
Es como si me imaginase algo
pensando que tú misma estás sincronizándote conmigo
y
ni en un bus ni en un avión,
tú y yo estamos en Hiroshima.

Tenemos todo en común.
El mismo lugar, las mismas partes,
el conjunto en general.
Homeostáticamente a cuánta más distancia
más nos da por gastar las energía
y ordenarnos.
Es ese tipo de tranquilidad perfecta
que es capaz de romperse con solo sonar el teléfono.

De todos modos,
dejando atrás todo ese rollo del desorden,
para empezar bien hay que ponernos límites
y
lo sabemos.

El caso es que a mí esto qué me va a dar miedo,
a mi esto me la pela
.

Da la casualidad de que...

Al principio su cama me parecía incomodísima pero a medida que me iba acomodando a la mía, echaba de menos la estrechez y la lucha cuerpo a cuerpo, sudor a sudor de la suya.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Dani.




Esta manera de quererte.
Es esta manera de quererte incontrolable la que me va a terminar matando
después, claro,
de darme la vida.
Toda la vida.

Morsapilamilla.

viernes, 27 de agosto de 2010

El secreto.



Con el paso del tiempo acabas dándote cuenta
de que
no hay muchas más palabras que sirvan,
entonces
investigas y encuentras
sensaciones
y quieres describirlas pero
se te traba la lengua y justo en la cima
te empujan

pum

Los atropellos del tiempo.
Dolor de oídos, música alta
y ojalá fuera de madrugada
para que vieran lo loca que estoy.
Que no me toquen, que no me toquen,
que estoy mu loca, mu loca.

Luego me imagino fuera y me veo muy pedo
y tarareando una canción intentando no derramar
el vaso.
Las cosas más oscuras terminan siendo
luces naranja
y la sonrisa de
ey, mira, yo pertenezco a todo esto.
Y no porque me lo merezca,
simplemente porque mis historias estaban allí guardadas
esperando a que nadie las recordase.
Solo yo al pasar rápido.
Mu rápido.

Nunca se me dieron bien los secretos.
Faltamos esos días a clase
y sabían ricos los trozos de pizza por la mañana.
Los kilos que he ido coleccionando,
lunares de más,
el trastero lleno de ropa vieja.
Pero permanezco.
Estoy aquí en continuo cambio,
entre subidones,
bajones,
nervios buenos y malos
y
¿te cuento un secreto?
No se guardar ninguno.

Pero luego me ven con esa cara que dicen que tengo,
de inspirar confianza
y a mi me da un poco por el culo pero
hoy es viernes.
¿A quién coño le importan esas cosas?

Al fin y al cabo,
llevarse algo a la tumba
es
sin ir más lejos
tener menos sitio para ti en el ataúd.

(joder que faena, ataúd es una palabra feísima)

De resto, vale,
atenerse a las consecuencias.
Porque si no lo dices ahora
no lo vas a poder hacer nunca
y eso es una mierda.

Y no. Todo eso no se olvida.
Pero sí que se perdona.

Boba.

jueves, 26 de agosto de 2010

Cáscaras de filosofía.



Cuando dices eso de fluir y la gente te llama jipi
o
que las cosas pasan por alguna razón
y hay quien mata por esa filosofía.
Como dice Drexler, todo se transforma
solo que
muchos estamos acostumbrados
a
la generación espontánea
y no.

No van así las cosas.

Te prometo que si tuviera dinero,
esta ronda la pagabas tú.
Hay puntos en la vida de las personas
en las que se las ha exprimido tanto
que solo queda
la cáscara.

Que me cuentes tus movidas
y me suene tanto que busque el botón de
saltar pista.
Quiero bailar, quiero follar,
quiero beber y drogarme
y tú no estarás ahí para verlo.
Será una especie de clímax decadente
pero me lo pasaré muchísimo mejor
que corriendo tras un tranvía
para al final arrepentirme de todas esas decisiones
que
transformaron partes de mi vida
en
cáscaras.

De todos modos,
con el optimismo puesto encima,
las cáscaras alimentan a animales,
sirven de abono a las plantas
y
en consecuencia,
oxígeno,
alimentos.
Transformación de toda la basura
en una lección en la que esperas no volver a errar.

Y si las cosas no ocurrieran como están previstas
sería igual, sería lo mismo.
Enserio, te lo prometo.
Pero si
las cosas que ocurrieran fueran distintas
y
supiéramos llevarlas
nada sería igual.
Enserio, te lo prometo.

lunes, 23 de agosto de 2010

El verano.


Las cosas del verano,
los ciclos vitales haciendo el pino,
las horas que no importan,
los sueños en el sillón,
las cervezas los jueves,
los viernes,
los sábados,
los lunes,
los martes,
los miércoles,
y de vuelta
los jueves que comienzan a ser los nuevos viernes.

Las camareras de los bares
y las cañas gratis
porque has caído bien o porque vas tan puesta
que con una más a lo mejor das menos pena,
quizás, más gracia.
El sol por las mañanas
las nubes por la tarde,
esta ciudad húmeda
a la que no le falta ni le sobra esquinas.
Putas sí,
pero de las de por amor al arte, ya se sabe.

La gente que no sabe conducir
y las rotondas donde se encuentra la gente que no sabe conducir.
El destino
y las fiestas de mi barrio a finales de mes.
El sur y todas las drogas que nos apetezcan.
El amor
o
el no amor.
Las despedidas con los ojos cerrados.
El “si no me encuentro contigo hoy no me entero de que te vas mañana”,
las putadas,
los amigos.
Los que se van y los que vienen y los que se van acurrucando
poco a poco
con cariño
y te llamo porque me siento mal y me sale de los cojones.

Mis plantas que no crecían porque las macetas eran muy pequeñas
y ahora me va a dar pena tener que fumármelas.
El calorcito,
los ombligos.
Las espirales cuando estamos bien,
el infinito para recordar cómo éramos
cuando aun
existíamos.
La lluvia en el cristal del casco,
la moto que no arranca con el frío de por las noches,
gastar gasolina,
y a toda mecha, adelantar hasta al tiempo
y mirar el velocímetro
y a setenta por hora
la vida se vive con muchísima más intensidad.

Quieres dar una vuelta, son las dos de la madrugada
y no importa.
Toque al móvil, cojo las cosas y bajo.
Hay cosas que saben mucho mejor si no se planean.
¿Quieres verme? En quince minutos estoy en tu casa
planeando el asalto al castillo, y como todo lo planeado,
que mal me ha salido.

Quererte con rabia en los días menstruacionales
y no saber cómo arreglar algo con tan poco tiempo
de ventaja.
Empezar a echarte de menos desde ya
y
olvidarme de cómo se disfrutaba de esas cosillas,
porque te has ido de viaje y me tienes que refrescar la memoria.
Quererte con amor
y lágrimas
y entristecerme el alma
la alegría del estar tan bien contigo.

Los mosquitos (y sus hembras),
mi gata al lado del ventilador,
mi gata tomando el sol,
mi gata.

Como cuando llega abril y huele a verde,
igual que cuando llega finales de agosto
que huele a ese noséqué que tanto me gusta
y mamá cumple años
y la vida se ve diferente porque
las cosas del verano
tienen eso de los ciclos haciendo el pino
y el sueño cambiado
y todo en general.
Todo cambiado.

Pero extrañamente, igual que siempre.

sábado, 21 de agosto de 2010

Pensamientos soviéticos.

No me queda claro. ¿De dónde sacamos las fuerzas para seguir destrozándonos?
Quizás dentro de mi pecho, ese dolor fuera una central nuclear.
Explotando.
Quizás ya no quede nada
y
todo esté por venir.
Porvenir.

lunes, 16 de agosto de 2010

Dobladas.



Podrán caer dobladas
mientras sentada observo
como tarde o temprano acabaremos devorándolas.
Nunca he pertenecido a ningún grupo de amigos
pero hasta en el infierno

tengo
y

como costumbre encariñarme solo de las cosas,
así aprendí que las personas
se van, se van, se van.
Cosas que pasan, no sé,
tómate otra cerveza, hablemos,
te quieres largar y lo entiendo
pero
quiero que el aburrimiento se nos estire un poquito más
a ver qué pasa.

Es agosto todavía
y pensamos en todas las movidas del invierno,
en el frío que no lo soporto
y en qué ojalá me pudiera ir de aquí
a echarlos a todos de menos.
Suele pasar con las personas
que cuando tienen algo quieren lo otro
y siempre falta algo,
siempre algo no está del todo en su sitio.

Ir a toda velocidad teniendo miedo
y luego echar en falta esas sensación
de doble o nada,
de ahora o nunca.
Y estar esperando todo el rato a que suceda algo
y cuando pasa
no darnos ni cuenta.

La vida se nos está escapando,
a todas horas el tiempo vuelta
y nosotros seguimos pensando en que está todo controlado,
en el descontrol, en los desfases, en lo correcto,
mientras yo sentada,
comiéndome mis marrones,
veo verde la vida
y dobladas
las pollas.

jueves, 12 de agosto de 2010

Daremos la vuelta.



Sentirse agujereada por millones de estrellas
que quizás
ya hayan muerto.
Sentir tu respiración al otro lado del océano,
cerrar los ojos, dormir.
Es el ritual.
Respirar fuerte y aguantar el aire como si fuera humo.

Por eso todas las mentiras que jamás te creíste
me sirven de castigo.
Esta noche no se sale
porque no te he cenado, ni te he desayunado
ni
he dormido en ti.

Resulta que cuanto menos me queda
más late todo ese montón de cosas
que casi desperdiciamos, dentro de mí.
Y sé que no será en otra vida,
pero habrán pasado muchas cosas entre las dos
como para empezar a marchitarnos
al vernos,
así que sonreiremos.

Te invito a tarta,
de manzana, claro.
¿Quieres mi cocacola?, no me la voy a terminar,
quítate eso, te queda fatal
y ven a la cama que tengo calor y frío
y ganas de comer
y el estómago lleno.

¿Quieres un invierno?
Te daré el mejor frío de la temporada.
Y nuestra vida se resumirá
en un echar de menos continuo
y me tatuare el infinito
para que no te me olvides jamás.

Dimos la vuelta y me dará pena
que para ese entonces tú estés tan lejos.
Estarás a un avión y un tren de distancia
y no sé cómo me las voy a apañar. No lo sé.

De todos modos, mañana estaré clavada en el suelo
pensando en que era mejor no compartir
esa noche juntas.
Te espero. Estaré aquí, así que ven cuando quieras.

Pero ven.

lunes, 9 de agosto de 2010

diez



Ocho días son muchos días.
Muchos, muchos y redondos días.

8.8.10

jueves, 5 de agosto de 2010

Las hembras de los mosquitos.



Había alcohol y había humo y música y se me ocurrió pensar
que tal vez
las drogas solo hicieran su verdadero efecto
en aquellos que de verdad merecían la pena.

Sentada frente a mi mediocridad
me imaginé que también él había tenido la misma suerte
que yo
y entre voces
descubrimos la piedra filosofal
de un mechero.

Era de esas veces en las que te levantabas
igual que te acostabas.
Unos ojos que no dan más de sí
y millones de chicas desnudándose en la imaginación,
aguardando a que sucumbiésemos
a lo de siempre.
El sueño.

Había un millón de ganas de ser libres,
pero la astucia se ralentizaba
y nos escondimos debajo de sábanas
creyendo ser más fuertes,
esperando a que se largaran.
Las hembras de mosquito
como todas las hembras
te rompen las noches,
y a veces en vela
deseas que vuelvan.
Unas para vengarte por todas aquellas veces
y otras
para no aburrirnos
estando tan solos.

Aun sigo creyendo en la suerte
de a poquito,
en la sonrisa de los animales
y en que todas esas cosas que no vemos
tienen un lenguaje y un idioma
distinto al nuestro,
pero existente en su paralelo universo,
como distante, como callado.

Es esa paranoia de dormirte pensando
en que cuando despiertes
no habrá pasado ni medio minuto
pero por la ventana el sol
ya lleva un par de horas despierto.

Y al final acabas teniendo la sensación
de seguir siendo una mediocre cualquiera
con un poco de suerte
y con ganas de beber la vida en poesías.
Y al final eso es lo que realmente importa, ¿no?
Que estemos hechos para las drogas,
para el humo,
para la música
y tener un hueco en tal partitura
y tener un escondite en según que sábanas,
en según que brazos
y
llegar a la conclusión de que dormir sola está de puta madre
pero
como con las hembras de los mosquitos,
a veces se echa en falta
el pasarse la noche en vela, sí,
pero acompañada.

miércoles, 28 de julio de 2010

Al mejor postor.

Vendemos el arte, si bueno y qué,
aquella noche en aquel parque será de quien lo lea
y nunca más nuestro.
Vendemos las palabras para caernos bien,
para no perdernos por banalidades,
nos vendemos y nos hacemos marionetas de gente
que es marioneta de otra gente
o peor,
de sí mismos.

Tenemos listas de reproducción secretas
para que nadie sepa
que la música que nos gusta
es la que en realidad no le gusta al resto.
Llevamos ropa que nos diferencia
de los animales
y
uniformados
vamos por ahí aparentando que somos grandes y geniales
mientras pensamos en nuestra insignificante existencia.
Creamos corazas encima de corazas y
es muy fácil romperlas
y es muy fácil decir
“joder, esto no me había pasado nunca”.

Y me da rabia que vendamos el amor
y paguemos por el amor de otros.

Vendemos aquella madrugada en la playa
y nos compramos coches nuevos
con el dibujo que pensé para ti
mientras te amaba.

Y me da asco pero
joder
yo también me vendería.

Solo que a cambio de otras cosas.

Otra tarde en el parque, por ejemplo,
u otro paisaje de saliva
por tu cuerpo.

Pero qué coño.
Necesito una moto nueva.
Te voy a vender.
Lo voy a vender todo.

lunes, 26 de julio de 2010

Códigos.



Todos los paisajes que no vi
están en ti.
Las canciones que no escuché
las haremos juntas
algún día
y el amor que nos sobraba
se lo están rifando en el mercado negro
toda esa gente que no sabía
lo que era sentirse cerca de verdad,
dentro para siempre.
Nunca lo estarán si eso es lo que buscan.

He estado contigo en millones de galaxias
más allá
de las que de verdad te dije
y aun así
aun me sobran fuerzas para perseguir
tus malos día
para que no vuelvan.

Hacerte volar a todos esos lugares
con los ojos cerrados,
apretando la almohada como descubriste
que se debía hacer.
En mi piel residen olores
que solo tú sabes hacer florecer.

El amor enfermizo
y el más cuerdo.
Te miré y te dije que haría cualquier cosa
por ti
y pensé que te ganaba
y fallé.
También soy como tú a veces.

Que cuál es el problema,
yo te diré cual es el problema,
incompatibilidad de sistemas.

Pero te quiero.
En el código universal de las personas,
en el código de los animales,
en el código de los objetos y plantas.
Te quiero de una manera superlativa
porque sé que soy capaz de odiarte de esa misma forma
y se que soy capaz de odiarme a mí misma
por ello también.

Es esa sensación de sentirme a salvo
aunque me estés jodiendo la vida.
De sentir que nos tenemos la una a la otra
y que nadie va a poder cambiar eso.

Y por eso me anticipo
y digo que
has sido genial.
Has sido un placer con todo lo que ello conlleva.
Has sido la mejor.
Ahora.

Ahora mismo, en este instante
te estoy queriendo
y este instante
no creo que nadie pueda cambiarlo.

domingo, 25 de julio de 2010

Mac vs Window


No sé si es que lo he comprendido o me he resignado
pero
quizás no se trate de quién quiera más a quién sino
de qué manera, cómo.
Y que tú me quieras a tu manera
no significa que sea menos buena que la mía
y
viceversa.
Sobre todo viceversa.

Que nos queremos por encima de todo lo que haya pasado.

Y eso supongo que es lo importante.

A lo demás, ya nos iremos acostumbrando con el tiempo.

jueves, 22 de julio de 2010

XXXVII

Hace tiempo que lo perfecto
se escurrió un domingo
por el sumidero
y desde entonces
he dejado de creer en Dios,
en la televisión
y en el amor,
pero a veces y solo a veces,
tu nombre me da escalofríos.

domingo, 18 de julio de 2010

Tienes un culazo.

Follas de puta madre.
Amo follar contigo.
Joder, y tanto que me gusta-s.

jueves, 15 de julio de 2010

Tú.

Haces de mi
lo mejor y lo peor.
Lo de dentro y lo de fuera
y
cuando no estás
a veces te siento cerca.

Sacas de mí
lo mejor y lo peor
y
quererte es estar en lo alto
y de un empujón


estás en todos lados.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.