domingo, 28 de febrero de 2010

standby

Sigue buscando una estrella,
siempre en estado de espera...

miércoles, 24 de febrero de 2010

Un secreto.

Tengo un secreto.
A veces somos tan capaces de volar
como de decidir mandarlo todo a la mierda
solo por cerrar los ojos durante un par de segundos.
Es lo que pasa con el miedo
y
la velocidad,
te aferras fuerte, puedes caer
y haces tantas fuerzas
que luego te tiemblan las rodillas
y donde primero pillas
acabas cometiendo uno de esos errores
de los que te podrías arrepentir toda la vida.

Tengo un secreto.
Estabas en mí mucho antes de yo darme cuenta.
Todas las cosas que no me atreví a decir,
las que no supe entender.
Esa eras tú.

Imagínate ir caminando por el mismo sitio solo que con
media hora de diferencia.
Aun siento como huele tu pelo,
y remolinos de aire
hechos con delicadeza
por tu cuerpo.

Yo soy el aire que te atraviesa,
o quizás, yo soy el aire al que atraviesas.
Las cosas que nunca me atreveré a hacer
son las cosas que tu estás cansada de imaginar.

Tengo un secreto.

En el balcón, te veo, desnuda.
Me gustas de lejos.
Confío en volver a verte de cerca.

lunes, 22 de febrero de 2010

El ciclo del amohn.




Laura dice que el tiempo es cíclico. Yo lo sabía desde hace mucho tiempo pero necesitaba que ella me lo dijese.
Estábamos fumando en un parque. Hemos crecido tanto que ya no se enfada porque no me guste tirarme en el césped.
Entonces que si esto que si aquello y allí estaba ella, con esos ojos enormes y rojos diciéndome que el tiempo es cíclico y que todo se repite. Que mierda todo esto eh, que asco que las personas no puedan ser distintas cada vez.
Tenía ganas de escribirle hace tiempo que la echaba de menos y que por fin ha vuelto. A ese mismo parque, leyéndome el pensamiento sin juzgarme. Ella nunca lo hizo y yo aprendí poco a poco que yo tampoco tengo por qué hacérselo a ella.
Mira unas tetas, sonrío, es lo que tiene. Qué voz más rara, yo pensaba lo mismo.
Y lo mejor de todo, preferimos la comida al divertimento.

Joder, hoy perdí una guagua porque quería acompañarla a la estación y el estar sola al irse, me hizo sentir bien. No tener la necesidad de deberle la vida a nadie. La felicidad la generamos nosotros mismo en nuestro interior, y me alegro de que exista en mi vida una mejor amiga que opine que la semana antes de la regla es una mierda llena de hormonas dispuestas a joderte la vida. Gracias.

Ella guarda en una cajita millones de sueños que huelen a hierba y entonces los compartió conmigo. Me dice que no sea boba y sabe cuándo reírse de mí.
Últimamente no tengo que invitarle a nada y por eso todo el rato me ofrezco a darle cosas. Las costumbres… Ya se sabe…

Algún día por separado las cosas nos empezarán a ir bien. Mientras el tiempo, cíclico, se sincroniza y este, he de decir, está siendo nuestro mejor momento. Como antes, y eso es jodidamente bonito. Porque nadie nunca sabrá todas esas cosas que pasamos juntas. Porque nadie sabe que si me tengo que convertir en una horrible amiga que solo le hecha sermones, lo hago por mucho que me cueste.
Porque ella no es un simple recuerdo en el tiempo… ella es mi amiga Laura y si es verdad lo que ella dice y lo que yo pienso… nos quedan muchos años por vivir…
juntas.

viernes, 19 de febrero de 2010

Mango y yogur natural.

En una fiesta, por accidente...
Así se encuentran las personas con otras personas
y nos volvemos importantes
y nos comemos los pensamientos.

Por esto y mucho más, gracias.

jueves, 18 de febrero de 2010

Paraguas amarillos.

Mensajes secretos.

Algún día querría protegerme de la lluvia con un paraguas amarillo.
Con tu paraguas amarillo.
Estoy segura de que nunca es tarde
para un buen abrazo.
El tiempo y esas cosas.
Las hormonas han dejado la guerra, ahora me duele todo. Mañana más y mejor.
Tendré dibujos de colores verdes y violetas.
Me han dado varias palizas hoy y no han sido puñetazos lo que ha hecho que me muera de dolor esta noche.
Bueno, un poco sí, pero yo nunca me quejo.
Aunque esté incómoda en la cama, prefiero arreglar las cosas antes que ponerme a dormir
y soñar que la nada es el todo.
¿Y dónde quedó el viceversa?

Yo también fumo en la terraza del hotel. Pena de mí y pena de ti.
Cambiar el mundo pero ser tan orgullosa. Nadie me puede ayudar porque no necesito ayuda.
Hay polvos tan fáciles que me dan alergia.
Hay ganas de perder la calma porque si no, no me lo explico.
Los celos y las envidias.
A mí me han hecho fuerte a veces
me han matado otras tantas. Pero joder, aquí estoy.

Creo que me da igual lo que piensen de mí los demás.
El problema ahora es lo que pienso yo sobre mí.
Eso de ser un lobo para nosotros mismo. La sabiduría, el no saber aprovechar las oportunidades.

Tengo ganas de descansar.
He cambiado las sábanas por las que a ti te gustan.
A buenas horas mangas verdes.
Creo que nadie había sabido tanto de mí como tú y ni yo lo supe valorar
ni tú supiste entenderlo.
La práctica, los suspensos. Joder, ya no quiero que me follen el alma.
No hay nada de espiritual en saberse a sí misma.
De qué me vale saberlo todo si no hago nada para cambiarlo. Qué le pasa al mundo
que se ha vuelto tan loco en tan poco tiempo. Qué le pasa que por arte de magia a desaparecido.
Lo que yo era, lo que jamás seré. El ahora será siempre el ayer de todos los minutos. Un efímero momento del que no te das ni cuenta que sucede
hasta que lo pierdes de vista.
La felicidad.

Hay promesas que iban más allá de ir hasta el fin del mundo por mí, por ti.
Sinceramente, lo literal siempre me ha importado poco. No entiendo el mundo como tal.
Hay sentimientos que la razón no puede alcanzar, por muy racional que intente ser.

Soy así, joder.
Me encanta el sexo. No entiendo el pudor a hablar de él, de hacerlo, de verlo, de interesarse por él y sin embargo me moría de vergüenza al hacerlo las primeras veces contigo.
¿Qué coño le pasa a mi mente?
De qué va esta guerra de contrariedades que me atormenta constantemente. Por qué si sé qué es lo que me haría feliz no lo hago.
Supongo que también cuenta que mucho antes de llegar tú yo era una poeta y no una persona cualquiera.
Mi vida en letras.
Supongo que lo sabías todo pero se te olvidó aprobar la práctica.

Por eso sé que existe el destino y los paraguas amarillos.

Nos vemos en junio.

martes, 16 de febrero de 2010

ce hache.

Aquellas fueron las manos más bonitas que vi en toda mi vida.

Pena de mi de no tenerlas
nunca más.

martes, 9 de febrero de 2010

En otra vida, te lo prometo.

Un día se volvió loco y no quiso saber nunca más del mundo.
Tenía barba de dos días, era rubio, alto, de espaldas grandes y fuertes.
También tenía los ojos azules, aunque para mí todos los rubios tengan los ojos azules, especifico.
Igual los veo negros o marrones o verdes que siempre pensaré que son azules.
Y la locura, se volvió con él, loca.

Aquel martes estuvo en potencia de levantarse temprano. El orden era importante, pero como no lo era tanto, decidió atrasar media hora más el reloj y así hasta que fueron las doce.
Se levantó aturdido, el dormir mucho le daba dolor de cabeza. Las bases biológicas de esa reacción al exceso de sueño, al empalmarse al verla, al volverse loco al besarla, se las sabía casi todas, y aun así, se seguía sorprendiendo de que eso pasara de verdad en la vida real.
Quizás en otra vida, en otra época, consiguiera descubrirla. Ella sabía que existía, solo le faltaba ese empujón de varios millones de años luz para que se encontrasen en el mismo instante, en el mismo sitio, con las mismas ganas de siempre, aunque no se conocieran de nada.

Quizás fuera porque tenía los ojos azules, que la primera vez que se la cruzó por delante ella ni lo miró.
La segunda, era evidente el deterioro de aquella cara, de estar días descubriéndose la mugre del ombligo mientras le crecía una barba rubia y un poco despoblada por su cara. Por eso fue la segunda y no la tercera.
Le salvó parecer un loco. Suerte que ya lo era.

A él le gustó desde el primer momento. Todo ese rollo de desentonar de entre la gente pero al mismo tiempo, si no hubiera sido porque era la única que en un día de lluvia iba en manga corta, ni se hubiera dado cuenta de que por fin la chica de su vida estaba allí, desentonando a su lado.
Ella nunca supo cantar bien, pero como lo hacía de corazón… había que haberla visto recorrerse el mundo con estas piernas tan pequeñas.
Llevaba unas zapatillas de colores muy llamativos. Una camiseta de un color desconcertante, cuanto menos, unos vaqueros y aparatos.

Era para haberlo matado.

Él esperaba a que pasase algo, cansado de ir, de clase en clase a fumar y ella buscaba alguna respuesta a un futuro que cada vez venía con más escándalo, pero dejándola, aun, dormir la siesta.
Es de esas locuras que ocurren una sola vez en la vida.

-Hola.
-Hola.

Y listo.
El resto me lo voy a imaginar cada noche diferente para no aburrirme al dejarme dormir.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.