lunes, 29 de marzo de 2010

Fiambres.

Cuando dejamos de saber besarnos,
dejamos de encontrarnos,
dejamos de ser nosotras mismas
para ser
nosotras solas.

Y te odio por eso, a veces,
me da miedo otras tantas.

En la piel de otras mujeres
mi saliva quizás se vuelva agridulce
y sientas pinchazos en el estómago
como echándome de menos pero no,
solo era hambre o sueño
o los dos juntos,
a la vez.

El amor tiene la sincronía
y el tener horarios diferentes.
Amanecer en distintas camas
casi con diferentes soles.
Mientras tú te despiertas
yo me quedo dormida.

Las distancias cuando estás a mi lado
duele más que cualquier disparo
a
bocajarro.

Ayer mientras te abrazaba
me dieron ganas de casarme contigo
y hoy también.

Muérdeme si quieres,
átame y no sueltes,
cabalga sobre mis espaldas por las noches
y úntame en miel.
Hay moscas,
huele a fiambre.

Esta mañana me dejé el corazón
en la mesilla de noche.
Se estará pudriendo.

Dibújame mal,
descríbeme peor,
piensa que pienso fatal,
asesíname a miradas,
báilame el agua en tormentas de arena
pero al final
ven y abrázame
y follemos como verdaderas salvajes.

Creo que eso es
lo único que quiero.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.