miércoles, 3 de marzo de 2010

no-nómadas.

Nunca fui de esas personas a las que les gusta
viajar y sentirse lejos
pero me se un par de historias
que ya te gustaría a ti haber vivido.
Tengo miedo de tener que dejar de recorrer
las mismas calles que he recorrido junto a ti
durante meses
pero
a mi manera
sé ser fuerte
siendo algo más nómada que tú.

Es fácil cuando te lo propones,
dejar de lado a alguien
y empezar a vivir una vida
tuya y de nadie más.
Que no me hagan falta palabras,
que tú en tu camino
hagas lo que tengas que hacer.

Esa es nuestra diferencia.
Las cosas, las casas,
todos los momentos que sirvieron para hacernos crecer.
Es lo único que me ata en silencio
y por eso no me gusta romper el mar
e irme lejos
sin importarme el tiempo que haga allí,
qué hora será,
cuantas cosas estarán pasando…

Y sin quererlo,
esa es la respuesta…
Tú te marchas
pero sigues allí donde estuviste.
Impregnas todo
y eso me da miedo.
Me muero de miedo, joder.
Que de pronto no me dejes olvidar,
que aun lejos me siga doliendo el pecho.

Yo no sé irme,
no me sé quedar.
Tú jamás te fuiste, jamás te irás.
Tampoco supimos quedarnos.

2 comentarios:

Srta. Newman dijo...

Muchas veces queremos irnos, y no podemos, y los que deberían irse se quedan. Y cuando da miedo es cuando se pegan a la piel, y por lejos que se vayan, por lejos que decidas irte tú, siguen estando, y cuando intentas arrancarles, te haces más daño.

Ser nómada tampoco es tan malo... te ahorras el apego a las cosas, y a las personas... :)

Trouble dijo...

Joder, por fin alguien dice algo coherente.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.