viernes, 30 de abril de 2010

Laura lo sabe.


Cuando Laura me vio, lo supo.
Siempre supo lo que me gustaba y lo que no
y es maravilloso ver como aun, después de tantas batallas,
sigue teniendo ese espectacular don de estar dentro de mí
mucho antes que yo
para las cosas más bobas.

Cómo, con todas sus misteriosas triquiñuelas,
me va haciendo descubrir lo de los indios,
haciéndome creer súper lista,
porque ella no dice nada, pero yo lo sé más o menos todo.
Y si pudiera regalarle algo
eso sería
todos sus sueños embotellados, con olor a viejo,
hechos un poco más reales, palpables…
Que pudiera mordisquearlos,
follárselos y luego decir “joder que fácil ha sido esto”
Lo mejor de todo, Lau, es que va a seguir siendo
así siempre, conmigo.

Una vez me regalaste por mi cumple
una hoja de libreta, con sus flecos y todo
y luego me enseñaste una cosa que escribiste en verano para mí
y me di cuenta
de que todo lo que salga de ti
es mucho más bonito si yo no te lo pido.

Porque soy una pesada y me soportas en toda mi plenitud,
por lo de los gordos comiendo,
porque te quieras ir
y aun así
aunque me muera de la pena
me sienta feliz.
Estoy segura de que NONOSMOVERÁN.

Aunque se muera chanquete,
aunque nos muramos de frío,
no sé.
Esto es de verdad y te quiero,
y me dices que tienes nostalgia y me encanta,
porque aquella noche con Lorena fue genial
aunque te diera miedo mirarme a los ojos
y persiguieras todo el rato a aquel negrito tan guapo.

Y te voy a cuidar, entre natillas de tetrabrik,
(porque hemos perdido el toque maestro, que no la maestría)
y kilos y kilos de verde.
Y violeta, que las hojas de aquella planta también lo eran.

Y te voy a querer siempre,
por el título al revés,
por compartir cervezas
y querer salir en todas las fotos con tus peores caras.

No sé tía.
Que la física cuántica nos acompañe.
Que el eterno retorno
con tu letra se estudie mejor,
que mis faltas de ortografía te confeccionen
una amistad para toda la vida.

Por ahora, toda mi vida ha sido esta,
contigo,
estando o en la ausencia
pero pensándote, en definitiva.

Y no fuiste la primera, pero serás la última
que si lo miras de esa manera…
es casi lo mismo, no?

Laura lo supo todo siempre
y yo también.

miércoles, 28 de abril de 2010

the same.

Ya no quiero serte infiel.
Ya no puedo serte infiel.

lejos.

Hace tiempo que no quiero a nadie como a ti,
aunque me tiente la idea de serte infiel en los límites de lo políticamente correcto.
Un amor de estos desenfrenados pero gastando suela,
de los que acabas derrumbada y a punto de asfixiarte
y aun así siempre hay tiempo, siempre hay fuerzas.

martes, 27 de abril de 2010

Don't believe.



Ella le dijo que siempre la iba a querer.
Nunca se lo creyó o al menos eso decía. Prefería engañarse de esa manera a pensar que era cierto lo que veía.
Ella siempre la iba a querer aunque fuera de una manera distinta a la habitual. Supongo que ese cambio era el que más le dolía.
Siempre que tenía oportunidad, la perdía y cuando no había posibilidad ninguna se autocompadecía pensando que aquella hubiera sido una bonita oportunidad.
Le aterraba la idea de que pudiera dejar de quererla como lo hacía. Le dolía más incluso que si ella la dejara de querer.
Era un miedo que evitaba a toda costa y por eso, en su infiel pensamiento se castigaba.
Pensaba en ese millón de oportunidades y se quedaba anclada a la idea de que si las aprovechaba todo lo que había conseguido con ella se mancharía para siempre. Una mancha indeleble de dudas, miedos y rencor.
Por eso ahora no sabe si quedarse callada y dejarse llevar o esperar a algo que no sabe muy bien si sucederá.
Ella tenía que ponerlo todo en orden, pero mientras, había muchas oportunidades que se estaban perdiendo.

Ella le dijo que siempre la iba a querer.
Nunca se lo creyó, pero sabía, por alguna razón, que era cierto.

sábado, 24 de abril de 2010

C'est fini.

Se le caían los mocos y los pantalones, a veces los ojos a la altura de algunos pechos, a veces sus propios pechos.
Su pelo sin lavar de tres días siempre le gustó mucho más que limpio y sedoso. No le gustaba esperar pero alargaba los momentos hasta el límite. Soñaba con agua y sitios increíbles y un momento podía cambiarlo todo. Un segundo, una canción.
Cuatro copas de ron no le hacían nada pero dos cervezas la volvían loca. Estuvo borracha mucho tiempo durante todo el rato y durante todo el rato sentía que había perdido algo. El norte.
Tenía secretos y a veces los contaba todos a todo el mundo. Una jaula enorme donde la perseguían los fantasmas y tres mil horas por delante, todas ellas para no usarlas. Lo necesitaba todo y todo siempre era poco, pero un día le dieron algo más y supo lo que era el conformarse. Cuando no se puede, no se puede, chica.

No supo enfrentarse a la gente y por eso odiaba los funerales. Evitaba a toda costa los sitios donde tenía que saludar a personas que ni conocía, decir cosas que no sentía y quedarse callada sintiéndose fuera de lugar.
En menos de un mes murieron dos de sus familiares y no sintió casi nada. No trataba mucho con ellos y además estos estaban enfermos terminales… Ser racional en un funeral no sienta bien.
Está bien, no sé… no es que la gente se merezca morir pero “así es la vida, ahora estarán descansando, así es mucho mejor”. Odiaba las frases hechas.
Estaba contenta y triste. Hacía falta que alguien muriera para ver a la familia reunida.
De pronto se le vinieron a la mente un centenar de recuerdos de su infancia. Las carreras de bici en la calle y jugar al tenis con una red rota y el olor a campo que ahora es sustituido por gente y casas.
Le da pena y nadie lo entiende.
Le tiene cariño a unas plantas, uno de sus sueños de juventud y no se las quiere fumar. Necesita dinero y se queja todo el rato pero nunca hace nada. La gente habla de crisis y ella piensa en el crack del 29. Tiene miedo pero sigue gastando ochenta euros mensuales en teléfono. Ahora dice que se quiere pasar a Yoigo por si consigue que las cosas cambien.

Su vehemencia la tiene cogida por el pescuezo y no sabe hacer las cosas bien a la primera. Estilo propio, marca de la casa, edición limitada.
Lo bueno es que sabe que se equivoca aunque de puertas para a fuera le cueste reconocerlo. Lo bueno es que se equivoca.
Siente mucho más de lo que dice sentir y quiere muchísimo más de lo que dice querer pero a veces sería una mala hermana adrede, una mala amiga adrede, una mala hija adrede, una mala novia adrede. A veces le sería infiel hasta a ella misma y eso le da miedo, casi tanto como las películas donde ponen esa música tan inquietante.

Ahora tiene la cabeza ocupada. No quiere llegar al punto en el que tenga que ocuparla inventándose historias. Conoce a la gente desde el principio y no le gustan nada las sorpresas. Se siente como en deuda y no entiende que hay cosas que son gratuitas en el mundo. Por eso cree que le debe la mitad del viaje.
Pierde los papeles, no ha empezado a estudiar y no se interesa mucho por lo que en teoría le gusta. Culpa al sistema educativo por su actitud de sentir que nada valga la pena, de mediocre y culpa también a sus padres de que no pudiera ser la mejor de los tres. La mejor para ellos. La mejor.

Siempre se pone enferma, todo le va a la garganta y al estómago aunque casi nunca ha sido tan grave como para decir que es una enferma. Simplemente es una floja y le gusta quejarse de vez en cuando. Ser el centro de atención un poco.

Termina odiando las canciones que pone en su despertador y por eso ahora usa las que no le gustan tanto para no sentirse mal cuando las empiece a odiar.
A veces se arrepiente de su tatuaje pero termina pensando que en algún momento la vida volverá a ser verde, como el principio, como siempre.
Ya no le gusta ir en moto.
No le gusta salir.
No le gusta beber.

Ya no le gusta casi nada.

Estoy triste por ella y ella por mí también.
Ambas nos echamos de menos, supongo.
Y por eso escuchamos canciones tristes, para revolcarnos aun más en nuestra única e idéntica soledad.

c’est fini.

viernes, 23 de abril de 2010

Verde chicle de manzana.



Abrió la puerta un domingo de octubre
y mi cuarto era verde
mientras tú lo mirabas y seguramente pensabas
en lo estándar que sería la decoración.
No había velas ni vino, pero fue una bonita manera de empezar.

Aun hoy sigo pensando,
por esa sonrisa tuya,
que quitarte la camiseta no fue más que una estrategia.
Quizás es por eso que así nos vaya, no?

Y teníamos ganas siempre,
hubiera gente
o estuviéramos solas.
Ahora me pregunto si de verdad disfruté
de cada instante.
Cuando gritar solo era un juego inocente de niñas
y debajo de las sábanas el sudor nos hacía cosquillas.

Últimamente siento como si
siempre fuera la última vez.
Nunca será como la primera.
Tan torpe y tierna, llorabas porque las cosas no te salían.

Dejarte llevar que creo que es lo que más te cuesta
y más si es de mi mano.
Cosas que no son mis cosas
y horarios que me destrozaban el orden.

Ya no hay nada. Absolutamente nada
de
todo lo anterior
y a veces me da miedo
y a veces me hago la valiente
y como siempre hago en estas situaciones,
fuera mente y pa’lante.

Es gracioso saber que luego me lamentaré durante días
pero contigo es diferente…
Te dije que era verde y seguramente tú estarías pensando
el nombre exacto de ese verde en concreto
y espero no equivocarme contigo
cuando te digo que esto no tendría que haber pasado

pero menos mal que pasó.

martes, 20 de abril de 2010

El arte del Humo.



El arte que cada una ve en diferentes lugares,
en el humo de los cigarros
se dibujan cuadros renacentistas,
carreras de coches
en caminos del amazonas.
Derrapar tan levemente
que consigan elevarse
los pensamientos.

Tan rápido pasa el tiempo
y ralentizar la vida observando
cómo nos podemos reír de la gravedad.
El humo quizás
sea la cosa que más me recuerda
al sexo.
La frescura de un cuerpo,
entre sábanas,
desnudo…
Arroparte, humo, entre mis labios,
cuidarte en mis pulmones,
expulsarte como en un orgasmo.

Y no me gusta cerrar los ojos,
las luces apagadas no me dejan ver
ese contoneo,
eres caderas y está en ti.
Es una caricia, un susurro,
su conjunto.
La voz de los metales
chocando contra el viento.

El arte que ves en la pintura,
lo veo yo en tu espalda,
curvas que me recuerdan
a ojos rojos
y carreras de coches
en caminos del Amazonas.

Por eso me seduce tanto
que fumes,
que te tomes la calma
y además
me mires.

Cuando eras tú y no ese cristal
que se empaña
cuanto me acerco.
Cuando me querías con los ojos
y la vida.

El arte que eras.
Entre mis brazos la libertad
de estar creando
la mayor obra de arte
de todos los tiempos.

Y llegar a la conclusión
de que sin querer
cada una hace lo que puede como puede
viendo el arte
en diferentes lugares
y a menudo
en paralelo.

sábado, 17 de abril de 2010

DD.MM.AA


El día que te empecé a querer
supongo, por teorizarlo todo un poco,
aposté más de lo que podía perder.
Gasté horas
y aun sigo en ello
por entender de qué iba esto,
de si realmente ibas a ser importante,
de si todo el esfuerzo valdría la pena.

El día que me enamoré de ti no tiene fecha.
Pero sé que existió en algún momento,
sé que mi cerebro empezó un buen día o una buena noche
a derramar por fuera todo lo importante
y llenarlo todo de dopamina.

El día que me dejé llevar,
que te conté parte de mis secretos sin darme cuenta.
El día que lloré a tu lado con la luz encendida,
ese día me dejé vencer.
Lo siento, para mí esto es un juego, una pelea,
y siempre intento ir más allá, saber quién ganará.

El día que perdí el control
me quise arrancar la piel a tiras
para demostrarme que nada podía dolerme ya.
Todas las partes buenas
tienen su parte mala.
Mi plan era besarte hasta cansarnos
pero a la vez, estar en la misma onda, ya sabes.

El día que lo dejé todo
todo vino a por mí.

Empecé perdiendo el sueño,
comiendo de más.
Traté de manipular lo imposible,
me enjuagué en lágrimas el alma
a sabiendas de que daría pena
y en el preciso instante
te aparté a base de orgullo.
Me dediqué a echarte en cara cosas
que sabía que no debía mencionar,
me defendí atacándote,
te dije que me iba y jamás supe como cerrar
aquellas heridas sin echarme atrás con ello.

Las cosas que me empiezan a molestar,
las que intento arreglar,
los planes que me trazo día a día
para que vuelvas a tener catorce años conmigo
sin ser yo.
Yo no era así.
Esto no tenía que ser así.

El día que me enseñaron las bases biológicas del amor
creí como nunca antes en él.
Supongo que por lo de, lo bueno si breve dos veces y tres.
O la resignación. Quizás fuera eso y no otra cosa,
lo que me hizo entender
que las cosas buenas son esa clase de acontecimientos
que no duran siempre
pero
se recuerdan para toda la vida.

Y créeme,
la mitad de mis recuerdos son buenos.
La otra mitad
son
parte de lo que soy.

Se me ocurrió que fuéramos instrumentos
pero justo ese día
no tenía papel,
no tenía tinta,
no tenía ritmo.

Ayer me entró agua en el oído.
Qué incómodo es soportar algo
que sabes que podías haber evitado
desde el principio.

¿Lo entiendes ahora?
Yo sí.

miércoles, 14 de abril de 2010

La piel.



Te apuesto mi piel
a que todas las azoteas con las que soñamos
eran rojas
y nos convertimos en indios
cortando cabezas,
bailando alrededor de una hoguera,
descalzas sobre la tierra.

Mi cabellera, mis uñas, mis dedos de los pies,
a que cuando te miento
se forman agujeros negros por todo mi cuerpo.
Que cuando llueve se está bien
si hace calor,
que por donde yo vivo
el viento no sabe lo que son las treguas.

Te apuesto mi piel
a que daría lo que fuera por ponerme
en el lugar de muchas otras personas,
mucho antes
de habernos conocido.
Es algo que me obsesiona desde hace tiempo,
y a no ser que exista la regresión
en el reloj
creo que moriré sin saber cómo se siente una
despellejando el amor,
sintiendo lo nuevo,
comiéndose la soledad a puñados
porque aquí no cabe más.

La oscuridad cuesta abajo.
Debajo de tus faldas,
tengo quince años
y quiero hacerlo siempre contigo,
casi todo.

A veces cuando se descubren cosas del pasado
o se presta atención a las señales,
los misterios hermosos
acaban siendo
características de cada uno.
Tal cual, cualquier cosa ahora,
mañana ya se verá.

Tengo que bañarme y prepararme a conciencia
pero te apuesto mi piel
a que
si desgastarnos es una de mis palabras favoritas
no es por cualquier cosa.

Hoy aprendí que el azar es más rápido
que cualquiera de nosotros.

No fue casualidad,
pero apuesto lo que sea
a que si no nos hubiéramos conocido
otras muchas cosas importantes hubieran pasado.

martes, 13 de abril de 2010

Ilikethis.



Me gusta el victimismo, el drama, el "venga no llores que lloro"
Me gusta la música que es música sin ningún tipo de instrumento, las camas sin hacer porque me parecen más calentitas y el momento de ducharme justo después de pelear conmigo misma porque no tengo ganas de hacerlo.
Me gusta ver crecer las plantas y estar una semana fuera de casa y notar la diferencia de estatura.
Me gusta leer las notitas de mi hermana porque me recuerdan a cuando yo era pequeña.
Me gusta cuando internet va rápido y cuando abuela me da dinero.
Me gusta mi familia, los recuerdos en sobres y no en cajas, los libros que no leo ni uso pero que siguen ahí recogiendo polvo solo porque les tengo cariño.
Me gustan los tipos de letra de la gente. Hay una cafetería en La Laguna que tiene un libro donde la gente escribe lo que se le ocurre y me gusta mirarlo y buscar una cosa que escribí hace tiempo. Algún día encontraré esa bobería.
Me gusta la cama de Paloma, los spagueti de Mirim, el ronroneo de los gatos, el calor en invierno y verano.
Me gusta estudiar cuando lo hago y adelgazar cuando me lo propongo, comer chocolate y descubrir la paciencia y la voluntad que nadie nunca jamás es capaz de tener.
Me gusta tener razón, creer en los fantasmas, el programa de "el último superviviente" si lo veo con mi hermana.
Que en casa de abuela siempre haya golosinas, que mi memoria no me falle aunque siempre lo haga, que a mi moto no le falte gasolina ni aceite ni se estropee como siempre suele hacer.
Me gusta la sensación de tenerla después de que se pasara dos meses en el taller.
Me gusta tener ideas para hacer regalos aunque a veces me fastidien el invento.

Hacer el amor, decir te quiero sin sentir vergüenza, besar, versar.

Mi amiga Laura me gusta cuando la presento como mi mejor amiga porque se ríe de mí pero yo lo hago adrede como ella dice cosas que solo ella y yo sabemos delante de muchas más personas.
Me gusta que mire a un culo enorme cuando yo miro a un culo enorme y se ría y me guste que piense igual que yo de ciertas personas.

Me gusta terminar los trabajos, sudar, sentir que me he esforzado. Me gusta cuando nos llevamos bien, cuando cantamos en la moto, cuando pierdes las apuestas que tú misma haces.
Me gustas y me gusta esto.

lunes, 5 de abril de 2010

Popipú.


Las cosas en su sitio, como las cajas y los muebles.
Nunca más me ofrezco voluntaria para montar muebles de Ikea. Odio a los suecos y a los países suecos y a la gente que se enfada sin sentido y no sabe parar hasta que para.
No voy a volver a hacerlo si tú me prometes que me vas a querer hasta el final. Siempre.
No tengo dinero para una chinchilla. Pero dejaría que me metiesen en la cárcel por hacerte feliz.
Cuando las cosas no pueden ir peor, irán mejor. Casi siempre.

Hay ciertos polvos que no me dan alergia
y me encanta subir sola en el ascensor y acordarme de ti. La próxima vez te doy la vuelta y nos volvemos un poco más locas que ayer.
Tu nueva habitación tiene un balcón enorme y por las mañana, en esa cama, me siento en un continuo de felicidad. Ya no tengo necesidad de inventarme historias bonitas. Por fin tengo entre mis manos una historia... la historia más bonita del universo.

No cambio tus besos por nada. Quédate conmigo, aun tengo un poco más de paciencia para ofrecerte.

Desgastarnos, precisamente. Hemos vuelto de todas las maneras. Que colcha más bonita y qué gatos más locos.

Popipú o cómo se diga, es la del medio, primero Palomita y luego no sé... Ani Hall o cómo se escriba.

Pd: Gracias por las fichas del póker. Tienes razón, soy una egoísta.
Pd2: Ojalá todas las cosas que pensé cuando todo iba mal, no las haya pensado nunca. Me consuela pensar que no las sentía de verdad.
Pd3: Te quiero a pesar de tener un asma de caballo. ¡CABALLO!

Hasta mañana, amor.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.