miércoles, 14 de abril de 2010

La piel.



Te apuesto mi piel
a que todas las azoteas con las que soñamos
eran rojas
y nos convertimos en indios
cortando cabezas,
bailando alrededor de una hoguera,
descalzas sobre la tierra.

Mi cabellera, mis uñas, mis dedos de los pies,
a que cuando te miento
se forman agujeros negros por todo mi cuerpo.
Que cuando llueve se está bien
si hace calor,
que por donde yo vivo
el viento no sabe lo que son las treguas.

Te apuesto mi piel
a que daría lo que fuera por ponerme
en el lugar de muchas otras personas,
mucho antes
de habernos conocido.
Es algo que me obsesiona desde hace tiempo,
y a no ser que exista la regresión
en el reloj
creo que moriré sin saber cómo se siente una
despellejando el amor,
sintiendo lo nuevo,
comiéndose la soledad a puñados
porque aquí no cabe más.

La oscuridad cuesta abajo.
Debajo de tus faldas,
tengo quince años
y quiero hacerlo siempre contigo,
casi todo.

A veces cuando se descubren cosas del pasado
o se presta atención a las señales,
los misterios hermosos
acaban siendo
características de cada uno.
Tal cual, cualquier cosa ahora,
mañana ya se verá.

Tengo que bañarme y prepararme a conciencia
pero te apuesto mi piel
a que
si desgastarnos es una de mis palabras favoritas
no es por cualquier cosa.

Hoy aprendí que el azar es más rápido
que cualquiera de nosotros.

No fue casualidad,
pero apuesto lo que sea
a que si no nos hubiéramos conocido
otras muchas cosas importantes hubieran pasado.

1 comentario:

Srta. Newman dijo...

Me sigue encantando ese tinte musical que tienen tu poemas. Y que a veces me los imagino con música, como una canción.

Hay muchas cosas que hubiesen pasado, y muchas veces que dan ganas de volver atrás, y cambiar solo una cosa, una sola, el cruzar una calle, o el dejar de hablar a una persona. Esas son cosas que a veces hay que cambiar... pero que ya, no se puede.


.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.