viernes, 23 de abril de 2010

Verde chicle de manzana.



Abrió la puerta un domingo de octubre
y mi cuarto era verde
mientras tú lo mirabas y seguramente pensabas
en lo estándar que sería la decoración.
No había velas ni vino, pero fue una bonita manera de empezar.

Aun hoy sigo pensando,
por esa sonrisa tuya,
que quitarte la camiseta no fue más que una estrategia.
Quizás es por eso que así nos vaya, no?

Y teníamos ganas siempre,
hubiera gente
o estuviéramos solas.
Ahora me pregunto si de verdad disfruté
de cada instante.
Cuando gritar solo era un juego inocente de niñas
y debajo de las sábanas el sudor nos hacía cosquillas.

Últimamente siento como si
siempre fuera la última vez.
Nunca será como la primera.
Tan torpe y tierna, llorabas porque las cosas no te salían.

Dejarte llevar que creo que es lo que más te cuesta
y más si es de mi mano.
Cosas que no son mis cosas
y horarios que me destrozaban el orden.

Ya no hay nada. Absolutamente nada
de
todo lo anterior
y a veces me da miedo
y a veces me hago la valiente
y como siempre hago en estas situaciones,
fuera mente y pa’lante.

Es gracioso saber que luego me lamentaré durante días
pero contigo es diferente…
Te dije que era verde y seguramente tú estarías pensando
el nombre exacto de ese verde en concreto
y espero no equivocarme contigo
cuando te digo que esto no tendría que haber pasado

pero menos mal que pasó.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.