martes, 25 de mayo de 2010

Cómo llegar tarde para siempre.



Te acabo de demostrar como
con mis victimismos
he podido joder una relación más.

Mi relación, tu relación.
Nuestra relación.

La Relación.

Y te lo digo a ti porque sé que eres la que más me quiere. Soy una caspasa (guiño,
guiño).
Cuando en realidad yo jamás supe demostrártelo.
Mira que he sido gilipollas y mira que has tenido oportunidades de decírmelo y no lo has hecho.

Como cuando te pintaste el cuerpo y te disfrazaste de indígena. Me pintaste la ropa y me dijiste que se iba y no se fue y así eres tú.
Y me cabreé porque en vez de perder el tiempo conmigo, lo perdiste para mí.
Y me cabreé porque en el fondo, todas esas cosas que no hice sí que quería hacerlas.
Como dedicarte la mejor sonrisa cuando me regalaste un viaje a LP y no un fin de semana solas en casa.
Y te traté mal cuando viniste a cuidarme antes de mi examen de Datos y joder, he sido una zorra.

Y no te estoy quitando la culpa de nada, pero sí te estoy explicando, que toda esta mierda
es solo la consecuencia del tratarte como si en realidad no fueras nadie.
Como si estuvieras loca.
Te maltraté en todas tus sorpresas
porque a mí nadie me había sorprendido antes
y cuando volviste de Noruega quise parar el juego porque nunca he sido lo suficientemente buena
como para adivinar acertijos.

Y me perdonaste todas esas veces
a cambio
de dejarme sin corazón ahora.

Y lo peor de todo es



que me lo merezco.

Y mírame a los ojos, tú, enserio, ey, mírame… Lo siento.
Por no haberte querido ni la mitad de lo que te he querido hacer creer.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.