viernes, 7 de mayo de 2010

Déjà vu

El ciclo de la vida a veces
duele más que otras.
El giro inesperado de algo que ya habías vivido,
los caminos secretos por donde han pasado millones de personas antes que tú
pero que a ti te siguen recordando a aquella vez
que por primera vez escribiste una fecha y unos nombres en un banco,
con un bolígrafo.
La poesía que siempre me acompañó
va y viene
va y viene
y a veces duele más que otras.

Dentro de equis tiempo volveré a esperar
todo un verano, en la azotea de casa
pensando que algo bueno tiene que pasar
después de tantas cosas malas.
El instante, revivir cosas diferentes
sintiendo casi igual
pero pensando como si nunca hubiera pasado.

Acordarme que me debo a alguien
justo en el momento de creer que
con las vueltas que da la vida
no estaría nada mal
que todo cambiase.
Me aburro y aun así
es divertido caer en las mismas trampas,
hasta que me canse.

Ir en bici me agota y el camino a casa
va a ser siempre el mismo.
Voy a tener miedo siempre a perderme
y a mi madre siempre le preocupará que llegue tarde a casa
tenga la edad que tenga.

Esas cosas que no cambian
pero que cuando lo hacen se notan.
Esas cosas que se echan de menos.
Estar exhausta, perdida, agobiada.
La vida es un ciclo aburrido,
una vida entera para la perfección.
Pena de ser tan humanos,
de equivocarnos gratuitamente en cada baldosa.
Una piedra nueva
que siempre me recordará al camino de ayer.

Estuve todo un día caminando con un cristal entre los dedos
y aun sigo aquí.

Sintiéndome viva porque estoy cansada
y teniendo ganas de sentirme roja
como antes,
sola y vacía por tener ganas de volver a empezar.
Con ganas de soñar y sonreír.

Nadie solía juzgarme. Eran otros tiempos.
Y aunque vuelvan,
ellos y la poesía,
nada volverá a sentirse igual.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.