martes, 29 de junio de 2010

Cambiar.



Cambié lo bonito por lo feo, lo pequeño por lo grande, el universo por mi cama, el amor por el odio,lo suave por lo áspero, lo eterno por lo efímero. Cambié mi vida, mis palabras, mis pensamientos, mis manos, mis ojos, mis gustos, mi música, mis cosas, las cosas, tus cosas.
Cambié las formas, los lugares, los caminos,
el mapa de siempre por el de ahora,
el tuyo.

Mi familia,
las patitas,
las torpezas,
los nervios,
la inseguridad,
la certeza,
la vida,
mis labios por los tuyos
y
los
de
nadie
más.

Lo cambié todo
en una mudanza
de la que me está costando recuperarme
porque
vivo en una caja
que es un sobre en realidad
y que no es verde
sino rosa fucsia,
y no es una casualidad
y tampoco era lo más bonito ni lo más genial
pero es diferente.


Cambié y aun no sé si salí ganando
o me tomaron el pelo
pero
que linda estabas cuando estabas
y que
bonita cuando te pones fea
y cuanto te odio cuando te quiero tanto
y
cuanto cansancio
cuantas más fuerzas tengo para ti.

Y cuantas marcas dejamos al entrar
y cuanta suciedad
y cómo voy a olvidar todo esto
que es aquello ahora mismo
pero
sinceramente
estás tan dentro
que pareciese como si lo viéramos de fuera.

¿No te parece?

Estos casi nueve meses
que me han parecido toda mi vida
que ahora es la tuya
y la de nadie.
Y el principio que ahora es final
y

que te despiertas para decirme que lo de anoche
fue increíble,
pero, joder…
increíble es verte despertar a mi lado
en medio de un cuarto a medio pintar
y recordar
que
ese pequeño instante
no se llama felicidad.

Se llama
cambiar.

viernes, 25 de junio de 2010

Tercera persona.

Piensa que quizás dentro de un tiempo esto solo sea una anécdota, alguien más, algo más. Se siente un poco mal porque normalmente ocurren ese tipo de cosas y no se quiere olvidar ninguno de los detalles que hicieron de eso, algo grande.
Parece que las cosas fueran a cambiar para siempre y en una de esas calles empapadas de otoño se volvieran a conocer. Llovía un poco y a kilómetros, dos vidas se juntaron para siempre.
Está segura de que las cosas con el tiempo menguarán pero ahora la siente tan adentro y tan fuerte que todo lo malo y todo lo bueno tiene que ser así porque lo es de su vida. La chica.
Los cambios, la mierda encima y debajo. El cielo en sus caderas y los recuerdos que se empeñan y se empañan y el echar de menos. Todo cambiará, y lo sabe. Aparecerá alguien que vuelva a desplanearle y que con un gesto le descontrole el día. Es probable que se olvide de todo y que nadie llegue a ser tan importante como lo sería ahora esa persona, pero no quiere, aunque sabe lo mal que está el anclarse
a un pelo como el de ella,
a un cuello como el suyo,
a ese caminar y la manera que tiene de escribir su nombre y sus apellidos.
Que nada es para siempre
pero su primer amor siempre será su primer amor
y
el amor de su vida
siempre, siempre será el amor de toda su vida y el resto
que le queda por vivir.

miércoles, 23 de junio de 2010

Indígenas.

Vengo de un poblado.
Como no me salen más palabras para montar una historia,
te digo que vengo de un poblado,
que como con la boca abierta,
hablo con la boca llena de comida,
no me baño muy a menudo
y en mi pecho tengo pintado de tinta invisible
todo lo bueno que pudiste darme.

Creo en un montón de dioses
que son la tapadera para montar fiestas
y perder días
donde no tengo ganas de cazar.
Tengo trofeos atados al cuello
y un colmillo que nunca me pude arrancar
dentro, muy dentro de mi carne.

No sé de donde soy.
No tengo reloj y el orden para mí es hacer las cosas
que una quiera hacer
y yo ahora mismo quiero contigo todo.
Ser para siempre
lo que quiera que seamos
y pasar calor en tu vientre
y cazar pesadillas a media noche
para dejarte descansar.

Tengo una manada acechando a mis espaldas,
un montón de armas de mentira
y la frente arrugada de enfadarme con el mundo
porque jamás lo entendí.

Tengo la habilidad de tallar en madera las cosas que de mentira
te podrían haber contado toda la verdad.
Y tengo en mi choza
un hueco de dos
para cuando quieras regresar,
los días que tú quieras,
para grabarme en vídeo y mostrarle al mundo
que hay gente que vive en poblados
justo al lado de tu corazón.

Vivo en un poblado
y no entiendo de leyes ni de tiempos
ni de espacios ni de deberes.
Te quiero ahora porque te quiero
y te odiare mañana porque te odiaré
sin leyes ni tiempos
ni años que pasen
ni nada que me haga comer con la boca cerrada
ni mirarte el culo
mientras caminas por la calle.

lunes, 21 de junio de 2010

Suposiciones.

Supongo que hubo un momento en el que
lo mejor de mi
eras tú.

Supongo que
en algún momento
dejamos de ser lo mejor
la una para la otra
y por eso ahora
tú me echas de menos
y yo me muero por darle atrás en el tiempo.

Supongo que el orden lógico de las cosas
era este
y no
el desplaneo con el que me sorprendiste
aquel primer domingo
de aquel primer octubre.

Y deberías aprender a querer
mientras yo aprendo
a sincronizar
latidos con bocas
y ya no te quiero.
Aunque duelas,
ya no te puedo querer más.

Dos cosas.




Cabía en un bolsillo
y la guardé por si en algún momento me fuera a hacer falta.
Estábamos allí
y hacía un poco de frío y un poco de calor
mientras yo me tiraba de los pelos.
Ya no quiero tenerla
pero quiero tener cosas
y
cerca,
en mi bolsillo,
se acurrucaba una canción
de bonitos ojos.

Ya no tengo ganas de hacer daño a nadie,
ni pensar cosas malas de nadie.

Olía bien aunque la gente dijese que no
y paseaban por las calles
todos los años
que siempre tuve la primera vez.

Estamos muy cansadas
y muy tristes
y si quieres
te hago equilibrios cayéndome adrede
para verte sonreír.

Aquella vez sólo estuvimos de paso.
Aquella vez sólo quisimos estar de mentira.

Y en mi bolsillo tintinean las noches
que tengo ganas de ver pasar.
Sentada, hay fuego y hay mar.
Y están todas mis ganas
con un millón de miedos
que no saben muy bien por qué
pero tiran pa’lante
porque

a veces los valientes
somos nosotros.
Nosotros solos.
Sin nadie más.

Y estás triste y te quieres ir ya
y lo entiendo,
te entiendo.
Pero no sé como sentirme mal
si me cabe en un bolsillo
toda esa felicidad.
O al menos eso parece de lejos,
cuando te vas.

sábado, 19 de junio de 2010

Esto es un temazo.



Ella paseaba por la calle,
yo la iba a conocer del todo.
Estábamos en una azotea y el viento hacía bailar los trozos de tela blanca.
El suelo era rojo
y se veía casi toda la ciudad.
El sitio donde nos conocimos,
las cosas que nos fuimos diciendo.
Ahora me pregunto que pasará cuando se nos acaben las palabras,
las preguntas.
Me volveré a poner histérica, nerviosa
y volveré a decir que esas cosas jamás las había sentido antes.

Supongo que es cada persona la que te hace respirar a un ritmo distinto.

Teníamos todo el tiempo por delante y ya me moría de ganas por gastarlo. De enseñarle un par de trucos
sin que se asustara
y esperando es como llega la gente
hasta la paciencia.

Me va a costar estar en silencio de nuevo. Me va a costar todo lo que construí hace tiempo. Pero están todos aquí y por las mañanas me siento triste
por las cuentas atrás,
las cervezas de más.

Comprender que si hace falta estar mal un rato para estar bien el resto del tiempo
hay que hacerlo, cueste lo que cueste
y
todo está rodeado por cosas que me sobran.
Todo está rodeado.

Anoche soñé que entre montones de ropa
me empujabas.
Me agarraste de la nuca y no paraste de besarme
hasta que desperté.
Estabas increíble.
Aquello fue increíble.

Tengo una canción guardada para ti.
Te la tengo que dar
cuando descubra
cómo voy a conseguir todo esto
que no he dicho
pero que
me hace desperezar el alma.
Por la mañana, en la ducha.

Y es un coñazo, pero es el coñazo que me va a hacer más fuerte
y
más
grande.

viernes, 18 de junio de 2010

Loquehay.

Esa chica es guapa
y creo que podría olvidarme de todo un poco
porque es guapa.

miércoles, 16 de junio de 2010

Destrozos.




Llevo un día intentando olvidarte.
No quiero comprenderte porque me toca a mí sentirme como una mierda,
no quiero saber de ti porque me parece que
ensuciarías todo lo que habíamos creado y destrozado
nosotras
dos
solas.

Llevo un día queriendo vomitar
de la rabia
y el odio
y el sentirme así porque en realidad
me jode.
Y no te odio, ni desearía que lo pasaras mal.

Pero hago comentarios hirientes,
me vienen flashes a la mente,
joder,
me has destrozado de dentro hacia afuera.

Ale no para de decirme que coma
pero no me entran más que las palabras que
no sé por qué han tardado tanto en salir.

Tengo que olvidarte y por eso mi cuerpo
como rechazando la idea
de lo bonito que era el amor a tu lado
me hace tener nauseas.

Me haces llorar y encima querías
que por encima mi amor perdurara
entre batallas y trincheras.
Eres mi peor enemiga
y mi amiga
y te quiero
pero dueles tanto
que no te quiero ni ver
aunque rezo por un tropiezo...

solo por ver lo que pasa supongo.

Y supongo que si me olvido de todo
eres una jodida putazorra
pero nadie se merece eso.
Y soy tan gilipollas que creo que tú eres la primera
en no merecerlo.

No sé si todo esto era cierto pero
siento el dolor
y veo los trozos
y creo que nadie me había hecho sentir así
nunca.
Creo que nunca me rompieron el corazón
en tantos trozos.

Y por encima de todo eso,
espero que tengas suerte mañana en ese examen.
En los dos.

Y espero
volver a quererte tal cual
algún día.

Y que tal cual
dejes de dolerme como lo haces ahora mismo
en este jodido
ins-tan-te.

martes, 15 de junio de 2010

...

Olvídate de mí y de todo lo que pudimos ser.
No quiero saber nada de ti en mucho tiempo.

lunes, 14 de junio de 2010

Estarás conmigo.




Estabas allí cuando me quité la capucha y me viste llorar
y estabas allí cuando me di cuenta de todos mis errores
y encima
te pedí perdón.
Estuviste allí para ver como te mentía
y estuviste allí para decirme la verdad.
Ahora estás metida en una caja de zapatillas, las que me compraste por mi cumpleaños y que yo retoqué para que fuera tu caja en vez de tu sobre.
Para que fueras la más especial de todas. La única.
Estabas cuando todo se empezó a derrumbar y nadie hizo nada
y yo creía que nada tenía sentido
y ahora que la que se derrumba soy yo,
dónde coño estás joder,
donde está tu pecho para hundirme en él y llorar hasta que me muera.
Dónde están tus labios para recordarme que la vida era algo más
que ir buscando oportunidades.
Joder, ¿dónde estás?

Y dónde estaba yo cuando tenías sueño y no hacía más que despertarte,
y dónde estaba yo cuando tu cuarto se vaciaba
y dónde estaba cuando tu corazón derrumbaba todas las barreras que fui construyendo durante tantos años sola.
Dónde estaba cuando te fuiste,
¿en qué puto parpadear te fuiste?

Y ahora me dices que siempre estaré contigo y yo pienso que siempre estaré en ti
pero cómo voy a sonreír con eso si sé que estás más lejos de lo que parece.
Que aunque esté contigo
tú nunca me dejarás estar en ti, a tu lado, para mí.
Tú nunca estarás.

Y es raro, porque, en cualquier palabra, en la biblioteca, en mi cuarto. En todas las cosas estás mirándome, fingiendo que no pasa nada y sonriendo.
Y todas las cosas malas dejan de importar y me las tengo que tatuar para no llamarte, para no hacer esto más complicado de lo que es.

Y es duro porque has estado siempre.
Menos cuando dejaste de estarlo.
Y no me había dado cuenta
pero
te metiste tan adentro
que todas mis partes, todos mis vacíos eran tuyos, y estaban contigo.
Y ahora me siento un poco huérfana
de ese amor animal que nos caracterizaba,
de esa forma simple
de eso.

Y tú con esa capacidad tuya de hacerme
tambalear en maremotos de sentimientos antagónicos,
que me haces creer que todo va bien,
que me echas de menos
pero
yo no puedo ser eso que me pides ahora
porque ahora yo

lo que de verdad quiero
es todo contigo,
follar en todos lado,
sonreírte mientras me dices que no,
mirarte y que te des cuenta de que
me he quedado con esa cara de boba en medio de un beso
y enfadarme
y llevarte lejos
y cumplir todas las promesas
que ahora me dan por el culo.

Porque lo que quiero es volver a empezar
pero es que en estos casos no hay segundas oportunidades,
por mucho que sin que nadie se entere
se lo pida a Dios.
Porque a veces tenías razón cuando me llamabas cristiana.

Supongo que siempre será mejor creer que alguien
te cuidará siempre
y no sentirse así de sola
sabiendo que alguien es capaz de cuidarte tanto,
llenarte tanto,
amarte tanto
y no lo hace
porque no le sale de las narices.

O porque
las oportunidades son únicas en su especie,
y no habrá dos notas iguales en un concierto
ni dos gotas iguales en un par de lagrimales.

O porque simplemente
estamos tan cansadas de crear
que nos estamos muriendo.

Pero me hace feliz saber
que siempre voy a morir hundida en tus pechos
llorando en tu ombligo
y besándote en medio de una noche de mierda,
mientras por tu ventana se oye caer la lluvia
y yo que no me puedo ir
me quedo contigo.
Siempre contigo.

domingo, 13 de junio de 2010

sometime.

A veces me siento mal pero sacudo la cabeza
e intento no pensarlo demasiado.
A veces me siento mal y tengo ganas de ti a todas horas,
pero me sacude la cabeza un pequeño dato.

Tú no nunca.

viernes, 11 de junio de 2010

Suena un piano.

Me gusta el sonido que hace un piano
al cantar.
Me desenvuelve y aparezco abierta en canal
a las dos de la madrugada.
Hay un hilo de sangre corriendo hacia fuera,
entre el espacio que queda entre la puerta y el suelo.

Las costillas y todas mis vísceras.
Me recuerdo a mi misma a los conejos que mataban
para las fiestas del pueblo.
Con la cabeza hacia a un lado,
así todo el mundo parece santo.
Divino, mártir.

Las venas se retuercen
hasta que dejan de hacerlo
y mis ojos se quedan abiertos.
Tocando el suelo con la respiración.
Eso es lo que pasa cuando la melodía de un piano
aparece
a las dos de la madrugada en mi habitación.

Que te echo en falta
y te doy por perdida.
Que me abro en canal todas las virtudes
para matarlas a culpabilidades.
Y es como si hiciera frío de nuevo,
como si nada de lo que escribiese a otras personas
tuviera sentido.
Es como si no me quisiera ir jamás de ti.

Me da miedo empezar a querer a otra piel
porque durante todo este tiempo
era en la tuya en la que me perdía noches enteras.

Entonces me imagino que jamás nos fuimos
y me dejo dormir
porque cuando suena un piano a esas horas de la noche
lo único en lo que pienso es en tenerte cerca
aunque seamos tóxicas la una para la otra.
Aunque nos envenenemos.

Y no quiero nada,
no me des nada si no es una cuenta atrás,
un volver al principio
un vivir el momento ahora mismo
y no el momento que desperdicié
mientras tú me amabas.

Anoche me di cuenta de que ese día sí que llegaría
y tú ni siquiera te diste cuenta.
Aunque me lo hubieses escrito meses antes.
Tú jamás pensaste que eso pasaría de verdad.

Y si te soy sincera,
yo tampoco me paré a pensarlo mucho.

El problema.

Tengo un problema que no sé muy bien
si es una desventaja de verdad o una ventaja genial.
Me olvido demasiado rápido de las cosas.
Y no sé si eso es bueno o es malo
pero a veces una piensa que se es mucho más feliz así,
por si acaso me muero de imprevisto (qué tontería)
y me quedo con todas esas cosas malas que por suerte
se me dan tan bien olvidar.

Y todo el rato quiero todo contigo
pero me das rabia
porque tú todo el rato no quieres nada conmigo.

Y por eso tengo un problema
menos con los buenos recuerdos.
Que te quiero
por lo imposible.
Que te quiero mi amor
porque ya se acabó.

miércoles, 9 de junio de 2010

Ilegal.

Y a pesar de todo
no puedo evitar sentir un poco de pena.

Porque la peli de hoy acaba como tenía que acabar.
Porque cuando llego a casa me siento tan feliz
como confundida.

Aunque eso ya de igual, siento pena.

lunes, 7 de junio de 2010

Adireccional.

Adireccional.
Como sin rumbo,
o
como teniendo muchos sitios a donde ir.

Después de las sábanas estaban tus besos
y después
nos comíamos nuestros principios
a cucharadas pequeñas.
Tardar los justo,
tardar lo nuestro.

No sé muy bien a dónde nos dirigimos
pero me gusta imaginarme que nos volveremos a ver siempre.
Tú sílbame o llámame.
No sé, las comunicaciones de hoy en día,
el estar tan cerca,
pero tan cerca.

No entiendo todo esto
pero me hace feliz.
Quizás eso sea lo que más debiera importar.
Las armas de doble filo para otro momento
aunque me muera por decirte
que tengo un miedo acojonante a enamorarme aun
más.

De que me quieras tal cual.

Adireccional, como inconsciente.
Saliendo de todas las batallas
ilesa
pero
con cinta adhesiva siempre encima.
Todo el tiempo por delante
y cuando
nos despedimos de esa manera
no hay tiempo atrás.

Como nuestra primera cita,
como si no nos conociéramos,
como si me contaras que te gusta noséquién.
El sudor en las manos
el verte desnuda y darme la vuelta
a sabiendas de que te sé de memoria.
El cambio repentino de roles,
el que ya no me den celos las demás personas.

La libertad en una prisión de fin de semana,
y no saber cuando empezará la próxima trifulca.
Es el miedo al qué coño pasará
y seguir adelante porque
a mi las armas de doble filo
siempre me las he pasado por el forro.

Y yo qué sé.

Adireccional como si no tuviera dueña,
como si me amarraran de una correa
pero me dejaran suelta.
Como media drogada, media perdida, media borracha.
Sin saber muy bien por qué hago las cosas
pero hacerlas.
O quizás, haciendo las cosas que no debería
e importarme una mierda.

Quizás lo nuestro sea tan imposible
porque nos queremos de esa manera.
Como las comunicaciones de hoy en día.
Teniéndonos cerca
aunque no funcionemos de ninguna manera.
O quizás, de la mejor manera.

Adireccional
porque el mundo jamás entenderá
por qué la única dirección que elijo seguir
eres tú
con todos tus contras
y con todos mis pros.

sábado, 5 de junio de 2010

No me odies, por favor.

Ya lo hago yo por las dos.




Te quiero
y ahora de verdad si que me estoy muriendo.

miércoles, 2 de junio de 2010

No sé cómo será pero somos.



Explicamos qué era lo que pasaba
y qué iba a suceder
y nos encontramos en medio de una playa besándonos
como la última vez.

Intentamos tomar la mejor decisión
y acabamos ofreciéndonos en cuerpo y alma
porque las cosas más difíciles son las que se sienten.
Pensar al fin y al cabo está sobrevalorado.

Y tengo miedo y siento como si esto no hiciera más que empezar.
Esa sensación de no saber lo que va a pasar
pero querer que pase sí o sí.
Esto de sentir que nos acabamos de encontrar.
El quererte, joder.

Y buscamos la receta
pero nos faltaba el mejor ingrediente.
Nos estábamos perdiendo
entre tantas cosas
y ahora floto en tu ombligo
pensando azul
viéndolo amarillo,
sintiendo en verde y tus pelos de nuevo
entre mi ropa.

Y no quiero que cambie todo esto.
No quiero tener que sentirme mal
con este tiempo.
Y no quiero que blablabla…

Porque las cosas que te cambian la vida
deben permanecer siempre en ella.
Y tú lo has cambiado todo
y ahora no me da la gana de desplanearme.

Nos ofrecimos lo que teníamos
sin darnos cuenta
de que lo mejor de la mermelada
es tener que raspar el bote.

Y descubrir el premio.
Tal cual, al natural.

Y quizás fueran más fuertes los recuerdos
que la razón
y quizás seamos capaces de volver a hacerlos realidad.
Y quizás

nadie sepa
que coño es lo que se siente
cuando me abrazas porque hay un mosquito que no me deja dormir
y me dices bebé pequeñito
y me haces ser tan grande
entre unos brazos tan chiquitos.

Y te pinto. Oye, que guapa, joder!

martes, 1 de junio de 2010

Distinto, instinto.

Quien a hierro mata
a hierro muere.

.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.