lunes, 21 de junio de 2010

Dos cosas.




Cabía en un bolsillo
y la guardé por si en algún momento me fuera a hacer falta.
Estábamos allí
y hacía un poco de frío y un poco de calor
mientras yo me tiraba de los pelos.
Ya no quiero tenerla
pero quiero tener cosas
y
cerca,
en mi bolsillo,
se acurrucaba una canción
de bonitos ojos.

Ya no tengo ganas de hacer daño a nadie,
ni pensar cosas malas de nadie.

Olía bien aunque la gente dijese que no
y paseaban por las calles
todos los años
que siempre tuve la primera vez.

Estamos muy cansadas
y muy tristes
y si quieres
te hago equilibrios cayéndome adrede
para verte sonreír.

Aquella vez sólo estuvimos de paso.
Aquella vez sólo quisimos estar de mentira.

Y en mi bolsillo tintinean las noches
que tengo ganas de ver pasar.
Sentada, hay fuego y hay mar.
Y están todas mis ganas
con un millón de miedos
que no saben muy bien por qué
pero tiran pa’lante
porque

a veces los valientes
somos nosotros.
Nosotros solos.
Sin nadie más.

Y estás triste y te quieres ir ya
y lo entiendo,
te entiendo.
Pero no sé como sentirme mal
si me cabe en un bolsillo
toda esa felicidad.
O al menos eso parece de lejos,
cuando te vas.

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.Tienes el mundo en la palma de la mano y la poesía en los pulmones.